Martes, 7 de Febrero de 2006
primer periódico ciudadano de españa
Julio Cirino
Perdone usted que se lo diga de este modo pero, yo no acato la ley islámica, la sharía, ni me prosterno de cara a la Meca. ¿Pierdo con ello el derecho a seguir viviendo? ¿Paso a ser un perro infiel? Tal vez Oriana Fallacci, la periodista italiana que tanto ha escrito sobre estos temas (y tantos dolores de cabeza que le ha costado), no se equivocaba por mucho. Sucede que estoy hasta el gorro de la sensibilidad islámica. Que no diga usted esto que se ofenden, que no diga lo otro que no les agrada, que no coma usted lo de mas allá que es impuro, que tal y que cual…
¿Es que el que ora de cara a la cruz, o a la estrella de David, o a Buda, o bajo el árbol de los Druidas por el caso, o el que decide no orar, todos ellos, no merecen igual respeto? ¿O de lo que se trata es que ahora vamos todos a vivir bajo la ley islámica? Mientras las embajadas de Noruega, Dinamarca y el consulado de Chile (que nada tenía que ver en el asunto pero estaba cerca) son reducidas a cenizas por las turbas ofendidas, nosotros hablamos del Diálogo de Civilizaciones.
A ver si nos entendemos: en mi mundo, por ahora, existe libertad de expresión y existe ley; si en el de la Media Luna no es el caso, lo lamento, pero es su opción, eso sí, no me la quieran imponer a tiros o a bombazos. ¿Que el periódico de Dinamarca hace cinco meses publicó unas caricaturas y la religión islámica es iconoclasta (no admite imágenes religiosas, que considera idolatría)? Pues lo lamento muchísimo, lo siento. Ahora, que de ahí a prender fuego a embajadas, afirmar que los europeos deben ser descuartizados, o exigir que los gobiernos occidentales establezcan la censura de prensa… en fin…
Sucede que vamos camino del Diálogo de Civilizaciones y esto puede fastidiar la historia. A ver si lo entiendo bien. Nosotros, en Ocidente, no debemos hacer ni decir ni publicar nada —en nuestros propios países— que ofenda al creyente islámico. No me parece mal, se llama respeto. Ahora pregunto: ¿en los países islámicos yo puedo practicar libremente mi culto sin ninguna restricción?, ¿puedo vestirme como más me guste?, ¿qué tal un vasito de vino, me lo puedo tomar?
Que no, que no sea bruto, que está usted en una república islámica y debe respetar eso. ¡Pero que yo no soy islámico! No importa, usted está en la casa de ellos y tiene que respetar su ley. Fin de la historia. Pero sucede que todo esto comenzó en Dinamarca que, hasta donde yo recuerdo no es (al menos por ahora) la República Islámica de Dinamarca. Claro, es verdad, pero hay allí creyentes islámicos. Excelente, me parece muy bien. Pero vea usted, este país (Dinamarca por el caso) no es confesional, y se supone que todos debemos practicar la tolerancia, todos deberemos aceptar cosas que no nos gustan del todo, esto no funciona de un solo lado.
¿Cómo hacemos con el Diálogo de Civilizaciones, cuando un lado impone lo suyo por la violencia o la amenaza de la violencia?
Tal vez sería bueno tomar algún libro de historia europea y comenzar a hojear por allá por el año 711, Don Rodrigo y Yussuf; déle una mirada luego al capítulo de Poitiers, Don Pelayo, Carlos Martell y después me cuenta. No se olvide de releer la cuestión del sitio de Viena, pero sobre todo, que no se le pase por alto la cuestión de Lepanto, sí, donde estuvo don Miguel de Cervantes… Por cierto, ¿dónde andará don Juan de Austria? Nos vendría tan bien en estos días… Digo por el Diálogo de Civilizaciones.
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