Sábado, 6 de Mayo de 2006
primer periódico ciudadano de españa
Carmeló Jordá
Resulta que cuando estábamos convencidos de que el comunismo sólo engendra miseria y tiranía descubrimos, oh tremenda sorpresa, que es un sistema de lo más apropiado para la generación del bienestar y la riqueza, que digo riqueza, de las más fabulosas fortunas, de acumulaciones de capital de esas que necesitan enormes ristras de ceros para ser cuantificadas.
Verbigracia: los 900 millones de dólares que ha acumulado ese adalid de los pobres, ese padre de los huérfanos, ese defensor de los desheredados que responde por Fidel Castro. 900.000.000 de dólares son algo así como 720.000.000 de euros, es decir, 121.237.920.000 si lo pasamos a las antiguas pesetas. Imagino que a estas alturas estarán ustedes mareados por la cifras, es lógico: a mí también me están entrando nauseas.
He de decir, para ser sincero, que lo sorprendente del asunto no es que un dictador se lo lleve crudo, que para eso se han inventado las dictaduras desde que el hombre es hombre y el estado una maquinaria que se sirve del ciudadano en lugar de estar a su servicio; lo que es francamente es fascinante (desde luego no diremos que digno de admiración y mérito) es que se logre reunir tales cantidades en mitad de un país como Cuba que no sólo es pobre de solemnidad sino que no tiene los recursos naturales que suele prestarse a este tipo de latrocinios.
En mitad del hambre y de la nada Castro ha conseguido amasar una fortuna de más 700 millones de euros, proceso que se desarrollaba en paralelo a dos llamativos fenómenos: la huída en masa de los cubanos a cada oportunidad que se presentaba, por un lado; y la complacencia de la “intelectualidad” izquierdosa europea por el otro, que se ha complacido en alabar y apoyar al tirano mientras encarcelaba, asesinaba y, como podemos ver ahora, robaba desaforadamente.
Me pregunto que tienen que decir a esto personajes de la enjundia intelectual de Joaquín Sabina, Gaspar Llamazares o José Saramago, por poner algunos ejemplos de tipejos que han respaldado al asesino (y ladrón) Castro con sus palabras, sus acciones y, en muchas ocasiones, su presencia. Me gustaría saber también si todas esas visitas, todos esos actos culturales en los que participaban esas y otras figuras de esta “gauche divine” (cuyas cuentas corrientes sí que son “divine”) estaban subvencionadas y soportadas por un dinero de origen tan oscuro como el de la fabulosa fortuna de Castro, porque sólo se me ocurren dos posibilidades: o se ha obtenido con los más variados tráficos ilegales o se le ha robado de la misma boca al hambriento pueblo cubano.
Ahí tenemos a nuestra izquierda y a sus referentes éticos y políticos: “Robin Hoods” transformistas que roban a los pobres para dárselo a los ricos; igualdad por decreto que supone lo más para los menos y lo menos para los más.
¡Y todavía van dando carnés de demócrata!
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