Domingo, 27 de Agosto de 2006
primer periódico ciudadano de españa
La propaganda es como el buen papel higiénico: tiene tres capas. La exterior, la que está más en contacto con la realidad, resuelve groseramente las cuestiones mediante una polarización extrema.
La resolución 1701 aprobada por unanimidad en el CS de la ONU —que contra lo que algunos han expresado supone un rotundo triunfo estratégico para Israel— tiene más en vilo a Siria que a nadie. Irán ya ha hecho saber que no apoya el desarme de Hezbolá ni otros aspectos de la resolución; los terroristas también han dejado claro que se resisten a ser desarmados; el ejército libanés ha dicho que no se desplegará en el sur junto a la
Es poco probable que Walid Mualem, ministro sirio de Asuntos Exteriores, hombre con fama de cobarde, llegara nunca a hacer realidad eso de ponerse como soldado a las órdenes del jeque Hassan Nasrala, descendiente de Mahoma y líder de los terroristas de Hezbolá, pero sus declaraciones de machote son un buen indicativo de la naturaleza real de la guerra que se desarrolla en Líbano. Pongamos las largas y veamos más allá de la propaganda. Corren tiempos tan idiotas —aunque mejor
A propósito de que el tótem cubano, en virtud del hirsuto artículo 94 de la Constitución de la isla-prisión caribeña, haya delegado sus funciones gubernativas en el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado, que solo por feliz casualidad es su anciano hermano menor, me he acordado de una entrevista que le hicieron hace un año a la nieta del general Tojo, primer ministro de Japón que ordenó el ataque a Pearl Harbour y que fue ahorcado por crímenes de guerra