Sábado, 16 de Septiembre de 2006
primer periódico ciudadano de españa
Oriana Fallaci ha muerto. No por esperada desde que se sabía que el cáncer la corroía por dentro, la noticia habrá causado menos regocijo a una legión de pusilánimes, cobardes, lameculos e hijos de la gran puta de diversa catadura que tenían que odiarla como a la misma encarnación de Satanás. Un flagelo menos para ello y, correlativamente, una pérdida irreparable para quienes, incluso desde la discrepancia ocasional, admirábamos su bravura. Cuantas más razones tenían ellos para detestarla, más acumulábamos