Jueves, 28 de Diciembre de 2006
primer periódico ciudadano de españa
La noticia de la muerte del dictador Pinochet ha revuelto lo más profundo de lo que queda de mi conciencia al rescatar mi eterno autodebate sobre los tiranos y los irresponsables.
Desde los albores del cristianismo primigenio, allá por el año catapúm, han sido legión las corrientes heréticas que han pugnado por mancillar la verdadera doctrina de Nuestro Señor Jesucristo. Ebionitas, docetas, arrianos, cátaros, testículos de Jehová y un largo etcétera de enemigos de la verdadera fe han sido usados por el Maligno durante la Historia para extraviar al creyente del camino recto hacia la etenna Salvación. Sin embargo, tal y como nos advierten auténticos valladares de la pureza evangélica, tales
El artículo contiene muchos enlaces, tantos como 69. Tampoco está de más avisar que el largo día sin pan de los tópicos se murió de corto cuando vio este texto. Lo cual es lógico, porque se sintetizan dos años y medio de un autor prolífico y aventurero.
Observando el escenario político desde fuera del país, me resulta difícil y a la vez agraviante experimentar cierta sensación de cordero al que se le da dos opciones entre dos distintos mataderos: El pro-sirio y el anti-sirio. Ambos garantizan la muerte en un 100 por 100% para el Líbano y para los libaneses
Un día de estos tengo que acercarme y trasegar un par de hamburguesones triple equis (o como se llame la más gorda que tengan, con doble de kétchup y doble de todo), dos litros de cocacola (de la tradicional, etiqueta roja) y medio kilo de patatas fritas.
Si Ciutadans no sabe ver que el único nicho libre a nivel nacional es el del liberalismo (además de la extrema derecha), está condenado a ser un florero en medio de un jardín de cactus. En lugar de una alternativa a la partitocracia se convertirá en comida para el sistema.