Martes, 27 de Noviembre de 2007
primer periódico ciudadano de españa
Todos los españoles de bien, además de escuchar a diario la COPE y de repetir como loros las consignas de sus locutores estrella, reconocen que Esperanza Aguirre —flamante presidenta de la Comunidad de Madrid y Grande de España— es (como su propio nombre bien indica) la gran esperanza blanca de la derecha en general y del liberalismo patrio en particular. Nadie sabe qué va a pasar el próximo mes de marzo (puede que ni siquiera Dios lo sepa), pero ante
El pasado lunes, durante el programa Tengo una pregunta para usted de TVE, un joven estudiante de veintitrés años lanzó a quemarropa la siguiente pregunta al presidente de la Generalitat, el Molt Honorable José Montilla: «¿Por qué lleva a sus hijos a la escuela privada?». Su respuesta al respecto fue esclarecedora. Recordó que «mi obligación como presidente es trabajar por la enseñanza pública», y que lo de llevar a sus hijos a la privada es una opción personal e intransferible.
Desde la restauración de la democracia en 1977, ningún gobernante perdedor ha recuperado el poder. Es un hecho, y contra los hechos no cabe batalla salvo que uno se aficione a los chichones o aspire a ultimar alguna tesis sobre cómo ser un gilipollas y que los demás se den cuenta. Cuando un partido gobernante pierde, la Historia muestra —si es que no demuestra— que la derrota equivale a una insoslayable orden electoral de renovar personal e ideas. Esto podría
En los cenáculos progresistas más selectos y distinguidos de nuestras Españas, hay un aforismo que goza de un gran predicamento. Algunos lo consideran la tercera ley de la termodinámica, aunque para otros se trata de un resumen ultracondensado del Saber Universal. La sentencia, atribuida al histórico líder comunista Santiago Carrillo y elevada al rango de postulado cósmico, dice algo así como que no hay nada más tonto que un obrero de derechas. El aserto —lanzado con un obús del quince