Sábado, 19 de Abril de 2008
primer periódico ciudadano de españa
El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha entrado de lleno en la polémica abierta por Esperanza Aguirre sobre el liderazgo de la formación conservadora y la posible presentación de una candidatura rival en el próximo Congreso Nacional que los populares celebrarán antes del verano.
Con alusiones poco veladas a las últimas declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid y a su entorno mediático, Rajoy defendió su posición al frente del Partido Popular con un discurso contundente pronunciado ante un auditorio lleno de seguidores en la localidad alicantina de Elche. Y en primera fila, algunos de los principales dirigentes regionales del PP: Francisco camps, Ramón Luis Valcárcel, Javier Arenas y Daniel Sirera.
Rajoy presume de «dar la cara»
Empleando un tono firme, Rajoy se hizo valer censurando (sin citarla expresamente) el comportamiento de Esperanza Aguirre en las últimas semanas. Así, el político gallego señaló que él «da la cara» anunciando públicamente su intención de presentarse al Congreso: «Digo lo que pienso y no estoy en cálculo alguno: me voy a presentar», manifestó Rajoy, para a continuación presumir de apoyo entre las bases del partido: «Me voy a presentar porque me lo han pedido muchísimos compañeros de partido», aseguró.
A continuación llegaba una de las andanadas lanzadas por Rajoy contra el entorno de Esperanza Aguirre. El presidente del PP especificó que él no quiere presidir el partido porque se lo haya «pedido ningún periódico ni ninguna radio», en clara alusión al apoyo que viene recibiendo Aguirre desde medios de comunicación como el periódico El Mundo o la Cadena COPE, medios cuya campaña en contra de Rajoy se ha intensificado en los últimos días. A las mismas influencias externas parecía referirse también Rajoy cuando, en la parte final de su discurso, señalaba que «no vamos a aceptar que nadie distinga entre los que somos buenos y malos dentro de este partido».
«Si alguien quiere irse, que se vaya»
Pero Rajoy no se quedó en los alrededores y fue directo al centro de la polémica, esto es, las palabras de Esperanza Aguirre. Las declaraciones de la madrileña esta pasada semana sobre su condición liberal y la incomodidad que su figura genera enntre los socialdemócratas (lanzando con ello sus dardos más allá de las filas socialistas para hacer diana dentro del propio Partido Popular) han hecho reaccionar a Rajoy.
Primero, el líder conservador enseñaba sus galones y presumía de cicatrices: «Empecé en el año 1977 pegando carteles, por tanto sé lo que es hacer política, como muchos de los que estáis aquí. He sido presidente local y provincial y he pateado muchos municipios en mi vida como presidente provincial». Después, Rajoy pasaba directamente al ataque manifestando que él no quiere «un partido de doctrinarios». El Partido Popular debe, según Rajoy, tener un carácter «moderado, abierto e integrador» y en él deben tener cabida «liberales, democristianos e incluso socialdemócratas».
Siguió en esa línea Rajoy para lanzar a Aguirre el mismo guante que en campaña lanzó a Rodríguez Zapatero a cuenta entonces de la política exterior del gobierno socialista: «Yo quiero que nuestros socios sean los que son, Merkel y Sarkozy». Y a continuación llegó el titular: «Y si alguien se quiere ir al partido liberal o al partido conservador, que se vaya».
Rajoy quiso dejar claro así el espíritu «integrador» de su candidatura en la búsqueda de un partido «donde todo el mundo pueda estar representado y que no responda a una sola ideología».
«Si alguien no cree en un sistema de pensiones público, que lo diga»
Por si no había quedado claro, Rajoy incidió en las diferencias de su posición política y la que, al menos de palabra, defiende Aguirre. El presidente del PP retó a «quien no crea en un sistema público de pensiones» a dar la cara y decirlo públicamente. Del mismo modo, Rajoy se presentaba como defensor de la «libertad», pero también de «la igualdad de derechos y oportunidades», de «la educación pública y la sanidad pública» y de la «solidaridad y la cohesión».
Por último, Rajoy mostró confianza en la España de las autonomías» y aprovechó para asestar un nuevo golpe a Aguirre: «No se pueden confundir 25 personas de Madrid con España, porque España es algo mucho más grande y mucho más importante».
Economía y agua
Como el propio Rajoy admitía, la atención de su discurso se centró en la polémica interna eclipsando sus opiniones sobre el inicio del segundo mandato de Zapatero. Lo cierto es que aquí Rajoy no sorprendió y repitió un discurso ya conocido: no le gusta la composición del nuevo ejecutivo, cree que Zapatero «nos ha engañado» al minimizar la gravedad de la crisis económica y se mantiene firme en el apoyo al PHN impulsado por el PP y derogado por Zapatero nada más llegar a La Moncloa.
Rajoy explicó que su partido aprueba el trasvase de agua del Ebro a Barcelona, pero también que se lleve agua a «Valencia, Murcia, Almería y al resto de España».
![]()
Muy interesante blog! Hace poco leí un reportaje sobre el mismo tema en un portal colombiano dedicado a proveer información electoral y sobre los candidatos en Colombia, especialmente lo relacionado con las elecciones 2010 en Colombia y con los candidatos al congreso y a la presidencia.