Domingo, 31 de Agosto de 2008
primer periódico ciudadano de españa
Alejandra Montanini
Barack Obama, ese pésimo orador repetitivo y con los discursos memorizados al milímetro, pierde fuelle y hasta cae en barrena en las encuestas. No puedo reprimir sentir cierto alivio al comprobar cómo este émulo de Zapatero y la vacuidad se va descubriendo a la opinión pública, y cómo ésta lo descubre a él. Tal vez Hillary y su esposo Bill le estén asestando una estocada al mostrar tan ostensible apoyo (los caminos de la política, como los del Señor, son inescrutables). Por supuesto, no soy propensa a tener fe en las encuestas, aunque de vez en cuando es recomendable echar un vistazo a una web muy actualizada, y que los norteamericanos toman como un verdadero termómetro de la realidad.
Sin duda, ha habido cambios de posiciones en los líderes motivados por las oscilaciones en las encuestas, lo cual significa que en aquel país le han sabido encontrar mayor utilidad a los índices demoscópicos; aún así todo es bastante engañoso, recordemos cómo por ejemplo Hillary o Giuliani eran los candidatos más votados para liderar las listas demócrata y republicana respectivamente. Incluso en España la prensa llegó a anticipar una victoria de Hillary que, tras el proceso de despellejamiento público y mutuo de los demócratas, acabó cayendo del lado del candidato negro.
Muchas personas se están llevando las manos a la cabeza ante la remontada en la opinión pública de McCain —en fin, los de siempre, especialmente ese grupo de actores o artistas que se creen alguien (Sarandon afirmando alegremente que si gana McCain se marchará a vivir a Italia: me pregunto ojiplática si Berlusconi le parecerá a esta señora más moderno y soportable)—, y aún así, y le pese a quien le pese, la CNN vaticina a estas alturas un empate. De hecho esto no es nuevo, ocurrió en las últimas elecciones, donde al final acabaron por decidir los swing states, aquellos en que hay un margen escaso que al final decanta la totalidad de la representación de dicho estado en un partido u otro, tal como ocurrió con Florida en el año 2000 y con Ohio en 2004.
Al margen de que el candidato Obama seguirá perdiendo credibilidad y que no aportará la confianza que el país necesita, debiendo asumir que desde Europa le pidan un papel de mayor relevancia internacional no sólo los atlantistas de siempre sino el mismo Sarkozy, y con una Rusia haciendo grandes movimientos estratégicos, es obvio que el candidato republicano tiene más opciones.
Sumemos a esto la incógnita de la impredecible reacción de los seguidores de Hillary Clinton, quien aún tiene mucho apoyo, e incluso algunos delegados en la Convención Demócrata que ha proclamado a Obama como candidato oficial votaron por ella en el roll call. Aún así, Hillary nombró a Obama por aclamación, si bien desconocemos el juego político que hay tras estos gestos. Cabe recordar que hay estados como Kentucky o West Virginia donde ganó Hillary, y donde muchos de sus seguidores podrían encajar en la tendencia republicana. Los que no creen en Obama, aún siendo demócratas, se pueden decantar fácilmente por McCain o abstenerse.
Me comentan los testigos directos que si bien no es posible simplificar y hacer predicciones válidas, lo cierto es que al parecer Obama agrupa el voto afro, además del voto blanco de formación universitaria, mientras que Hillary agrupa el voto hispano y el voto blanco de clase media y con una formación académica inferior, que podrían pasar a manos de McCain, con quien se sentirían más representados. Personalmente creo que así es.
Con todo, no debemos perder de vista que hay una situación de igualdad entre las dos candidaturas. Es como si hubiera dos naciones o dos visiones de cómo debe construirse una nación, aunque ésta sea una terrible simplificación, pues en ambos partidos existen personas conservadoras y en ambos personas más liberales, y también en ambos personas muy religiosas. Obama no se cansa de repetir tópicos sobre el hombre hecho a sí mismo, sobre el sueño americano, sobre la familia, tópicos, en fin, netamente conservadores desde un punto de vista europeo. Su visión política tiene muchas lagunas, y consciente de ello se ha lanzado con toda la intensidad a una campaña publicitaria.
¿Las encuestas? Recuerdo cuando todas las encuestas daban a Kerry como claro vencedor, incluso el propio día de las elecciones. Es cierto que, aún teniendo en cuenta la pérdida de la mayoría en 2006 en el Congreso y el Senado, el segundo mandato de Bush ha sido decepcionante, incapaz de reformar la Seguridad Social, por no mencionar que en política exterior la inacción es la norma.
Obama está empecinado en transmitir una imagen de alguien centrado en sí mismo, como ya vimos de primera mano aquí en Europa. Así se interpreta el papel concedido a su esposa Michelle, quien por cierto se ha sometido a la humillación de ser utilizada para una campaña de imagen. Estoy segura de que nadie en su sano juicio cree de verdad que esa frase de Obama —«Sin Michelle yo no sería nada»— sea cierta. ¿Alguien se ha parado a pensar en cómo reaccionaría la opinión pública si Hillary dijera que sin Bill ella no sería nadie? La frase de Barack está cargada del más profundo machismo, y me sorprende que nadie denuncie ese hecho. Michelle debería sentirse utilizada por su marido, y ya no menciono lo insultante que resulta que algunos analistas la alaben por usar collares y pendientes de perlas, lo que transmite una imagen maternal. Diríase que una mujer que no ha sido madre no puede recurrir al uso de esas joyas.
En medio de esas vanas operaciones de imagen, McCain juega a la prudencia. Los republicanos han estado gobernando durante ocho años, esto marca la pauta de la campaña republicana, midiendo bien las palabras, los momentos, no en vano están ejerciendo el poder, con buenas opciones partiendo a dos meses vista con una situación de empate técnico.
Les invito por último a que se mantengan al día en SpainForMcCain. Anteayer viernes saltó otra noticia interesante, incluso alentadora, y es que McCain ya ha anunciado el nombre de la que sería su vicepresidenta (por primera vez en la historia una mujer), la gobernadora de Alaska, Sarah Palin. Es innegable el valor de esta maniobra, una buena jugada para centrar el interés mediático y movilizar la campaña, tendiendo la mano a aquellos que tal vez se sentían próximos a Hillary por ser mujer.
El republicano es un ticket equilibrado y el que mejor puede representar la capacidad de acción y de decisión de la compleja sociedad norteamericana.
![]()