Jueves, 25 de Diciembre de 2008

primer periódico ciudadano de españa

Jueves, 25 de Diciembre de 2008, 10:51 horas | David Millán, Tribuna
Enviar por correo

Print This Post

Descubrí el condensador de orujo por pura casualidad estadística la mañana del día 24, en vísperas de Nochebuena. Yo me encontraba en un garito del Barri Gòtic de Barcelona comiendo un cruasán y buscando infructuosamente los anuncios por palabras de las señoritas de vida alegre en las páginas del diario Público. En la radio sonaba Christmas Day de Dido, gracias a que la susodicha estaba enchufada a la toma de corriente adecuada y a que en su momento los señores feudales de la SGAE recibieron los oportunos óbolos de la gleba.

Andaba yo distraído con mis pesquisas cuando un parroquiano vestido de Papá Noel accedió al local y pidió al camarero un chupito de orujo de Bodegas Can Porquet. El joven negó con la cabeza: acababan de agotarse las existencias y no quedaba una triste gota que echarse al coleto.

—Jo, no me digas eso Pepe —espetó el tipo a quemarropa, mientras acariciaba su oronda barriga—, que uno ya no gana para disgustos. Ponme entonces lo más fuerte que tengas, a ser posible sin anestesia. Hoy me espera una noche movidita.

El camarero —que con diplomática amabilidad negó llamarse Pepe— llenó un vaso hasta la bandera con un licor que mi miopía —agravada por mi eventual olvido del catalejo— me impidió identificar. Sea como sea, nuestro hombre se echó un lingotazo al gaznate y comenzó a desvariar ante la concurrencia, con total desparpajo papanoelense.

—Que pena que lo del colisionador de hurones haya sido un completo fracaso y no existan las máquinas del tiempo, pues de existir viajaría mismamente a ayer y cambiaría la Historia, haciendo que fuera yo el tipo que diera cuenta de todo el orujo. Además impediría que volvieran a robar al niño Jesús del belén del ayuntamiento. Por suerte el Barça va bien y ha bajado el Euribor…

—Perdone, ¿qué acaba de decir? —tercié yo de sopetón, sin que nadie me hubiera dado vela en ese velatorio.

Pos que el Barça está que se sale…

—No, no, antes. Ha dicho algo del niño Jesús…

—Sí, que lo han vuelto a robar. ¡Y esta vez a plena luz del día!

—Es increíble. Con la de guardias urbanos y mossos que hay en el lugar…

—Es lo que pasa cuando uno no tiene un sistema de financiamiento como Dios manda, que faltan medios por todos lados y aquí no hay quien viva. Lo peor es que cada vez los ladrones están más envalentonados. Primero roban al niño Jesús de noche, al amparo de la oscuridad. El ayuntamiento decide poner otro niño Jesús, que por lo visto se encontraba en el banquillo de los suplentes… y ahora lo roban a plena luz del día. Si nadie les para los pies ya no habrá quien les detenga. ¿Qué será lo próximo? A este paso robarán al auténtico niño Dios en el mismísmo portal de Belén. Ufff, lo siento, esto de los viajes en el tiempo me obsesiona un poco últimamente. Desde que leí Apátrida y Legislando contra el sentido común en el blog de un tal Gonzalo el tema no para de rondarme… Y solo el orujo me ayuda a olvidar…

Pagué mis consumiciones, con intención de abandonar el local con la mayor celeridad posible. Aquello se estaba pasando de castaño oscuro. De un tiempo a esta parte, tanto el diario barcelonés La Vanguardia, como el celebérrimo buscador Google y mi jefe, don Manel Gozalbo, están empecinados en hacerme creer que yo en realidad me llamo David Miller, que estoy en trance de construir una máquina del tiempo y que me voy a entregar a la vita pericolosa a lo grande, reviviendo los felices años ochenta around the world. Por supuesto de hacer tal cosa emplearía un condensador de orujo, ya que con esto de la crisis el plutonio anda por las nubes, y tampoco es cuestión de cabrear a los libios más de la cuenta.

Aprovechando la cercanía de la plaza Sant Jaume me acerqué al belén para curiosear un poco. Tal como suponía, el niño Jesús seguía en su sitio de costumbre, bajo la atenta vigilancia de un policía municipal y del báculo de San José. De todas formas aquel Papá Noel no parecía ser precisamente la encarnación de la cordura, con lo que a su falta de rigor no le concedí la menor importancia.

—Me ha costado un mejillón y medio recuperar al niño Jesús y arreglar el continuo espacio tiempo para que nadie notara nada —oí decir a mis espaldas. La voz me era extrañamente familiar. Me giré y era él: David Miller. O mejor dicho era yo mismo, aunque con algo más de tripa y menos pelo, si es que acaso tal cosa es metafísicamente posible. Tenía que venir del futuro o de algún ignoto arrabal del Tiempo, dado que olía a orujo que tiraba para atrás.

—Pues tendrás que esforzarte más. Nada se dice del tema en los periódicos de la mañana, pero Papá Noel sabe lo del segundo robo y yo también. Has dejado demasiados flecos sueltos…

—Bah, ya estaba previsto. Nadie espera hacer las cosas bien a la primera. Lo importante es que mis objetivos se han cumplido: el Hijo de Dios está donde tiene que estar y yo he llegado a tiempo para felicitarte las fiestas y desearte un próspero año nuevo. Por cierto, el Papá Noel del bar está potando sobre la carrocería de uno de los coches oficiales. Creo que esta va a ser la mejor Navidad de nuestras vidas…

Comentar

This site uses a Hackadelic PlugIn, Hackadelic Sliding Notes 1.6.2.
Archivos


Secciones

PortadaNoticias de EspañaNoticias del MundoLos titulares de la prensa

BrevesHemerotecaTribunael bhlog

MercadosDeportesCienciaHumor

El clima en EspañaSorteos y quinielas

 

Listado de etiquetasSindicación por RSSSi quiere escribirnos...

Quiénes somos | Publicidad | © 2003-2010 HispaLibertas | Colaborar en HispaLibertas | Términos y condiciones | Ayuda | RSS Firefox 3 Alojados en Servage, y contentos