Martes, 3 de Febrero de 2009
primer periódico ciudadano de españa
O de cómo las Naciones Unidas salen del armario.
Es lo que tiene la propaganda bélica, que muchos, con el traje recién estrenado de ardientes defensores de los derechos humanos, se la tragan enterita siempre que vaya contra sus enemigos íntimos (que es la forma posmoderna de decir inconfesables) o a favor de sus deseos (que es la forma histórica de decir ideología). Viene esto a cuento de la enésima versión del famoso genocidio palestino, la cual, por lo demás, caerá en el mismo saco roto que las docenas de versiones precedentes, como la de Jenin o esa que han urgido ahora en la Audiencia Nacional. Porque resulta, después de todo, que Israel no bombardeó la famosa escuela de la UNRWA en Gaza. Vaya, qué falta de tacto por su parte. Nos metemos en gastos y tal y ellos van y no cumplen con su papel.
Haz memoria, hombre. Acuérdate de Ban Ki Moon condenando enérgicamente el ataque de Israel a una escuela de Naciones Unidas en Gaza porque había muertos, muchos muertos, aunque no todos civiles inocentes y eso. Acuérdate de aquel portavoz de la ONU que exigía que los culpables fueran llevados ante la justicia. Y ríos de tinta por doquier.
¿Qué, te acuerdas ya? Pues olvídalo. Patrick Martin, del Globe and Mail, ha sacado uno de esos reportajes que sí honran a la profesión periodística y ha dejado meridianamente claro que el bombardeo de la escuela de Naciones Unidas en Gaza fue (y es) un embuste. Uno más. Que los funcionarios de la UNRWA sabían que era un embuste. Que sabían también que nadie de la escuela resultó muerto, porque el ataque no se produjo contra la escuela sino en otro punto de la misma calle desde donde Hamas disparaba.
Naturalmente, Naciones Unidas no ha tardado en dar marcha atrás y empezar con lo de dije digo y digo Diego o dije Diego y digo digo.
¿Ya está? ¿Eso es todo? No, la propaganda nunca duerme. Lo último es que Naciones Unidas ha perpetrado en los pasos fronterizos de Gaza un montaje como el de Guayomin.
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Sobre Wyoming y Horcajo:
No me decido a documentar y escribir lo de Intereconomía… y casualmente tengo guardado casi todo desde que empezó con su delirio vergonzante. No me decido porque se me da mal eso de ser fino, en fin.
Como no lo leo por ahí, así de memoria hago un repaso:
El enésimo juez para el caso Fabra dimite. Los de CQC mandan a sus nada graciosos reporteros, aunque esta vez con más razón que un santo.
Intereco filma a políticos del psoe comiendo con los de CQC, y monta un gran “escándalo”.
La niña de Gabilondo, con mayor o menor fortuna, hace su trabajo. Los de Intereco pretenden imitarles pero en lugar de periodistas o actores mandan a dos armarios roperos para amedrentarla e impedir que haga su trabajo. Uno de los gorilas mandados por Intereco fue guardaespaldas de los tránsfugas del Tamayazo que entregaron Madrid a Esperanza Aguirre.
Ese mismo individuo, el guardaespaldas, es protagonista de otro montaje a los pocos días. Intenta sobornar a un abogado con dinero y le ofrece una joya. El abogado da aviso y les pilla la policía. Es decir: incitación al delito, eso de lo que ahora acusan a El Intermedio.
Intereco lanza “noticias” como la supuesta adicción a la cocaína de Marichalar, sin ninguna prueba. Porque yo lo valgo.
El Intermedio busca curas que quieran hacer misas a Franco. Pésimo estilo y manipulación total.
El director de MSPEC, Horcajo, la emprende también con Sé lo que hicisteis poniéndoles a caer de un burro por “rojos”. Particularmente con Patricia Conde, una buena actriz que junto a sus compañeros hacen reír sin más. Patricia, “La Morritos” según Horcajo, es lo peor de lo peor. Los de SLQH les nombran una vez haciéndoles el favor de subirles la audiéncia.
Soraya Sáenz de Santamaría posa para El Mundo. En Más se perdió en Cuba la llaman “puta”, diciendo que parece de “la profesión más antigua del mundo junto al periodismo”.
Beatriz Montañez es llamada “puta” por el mismo Horcajo por un skech (uno entre mil).
Reciben un vídeo anónimo y, sin ninguna comprobación (¿algo más fácil que llamar a la cadena o al programa?) se lanzan a una orgía de insultos de grueso calibre tras mostrar el vídeo sin siquiera pixelar la cara de la supuesta becaria.
Se la cuelan de pleno (no se la “meten”, como dice Horcajo) y, en lugar de admitirlo y tener la decencia de disculparse, se reafirman 5 minutos después con insultos igual de fuertes en El Gato al Agua. Patético.
Los que se dicen “periodistas” han mostrado su absoluto fanatismo sectario y el bufón, que no tiene porqué demostrar ninguna deontología periodística, les ha dado una lección difícil de olvidar.
Todos son sectarios, Wyoming y Horcajo, pero el primero no va presumiendo de ser “una cadena con valores”. Al final todos contentos porque el objetivo, publicitarse y subir audiéncia, ha sido cubierto, pero que no me vengan con más milongas sobre “los valores”, y menos “cristianos”. Como tal, cristiano, además de no reconocerme en ellos, me avergüenzan.
Si me animo, que no creo, pondré todos los enlaces y demás barbaridades que están cometiendo en una peligrosa deriva que nada tiene de cristiana.
Esto ha sido lo que se llama una “corrección fraterna”