Martes, 13 de Octubre de 2009
primer periódico ciudadano de españa
José Manuel Rodríguez
Ya se conocen los nombres de los laureados con el premio Nobel en sus categorías de ciencia. En el apartado de Medicina o Fisiología han sido Elizabeth Blackburn (de la Universidad de California en San Francisco), Carol Greider (de la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins), y Jack Szostak (de la Escuela Médica de Harvard). El anuncio de este galardón se hizo el pasado día 5. El motivo del premio ha sido (en palabras del Instituto Karolinska, que es quien decide la persona o personas a quien se otorga el premio) «por el descubrimiento de cómo los cromosomas son protegidos por los telómeros y la enzima telomerasa.» En su nota de prensa, dicha institución explica con más detalle que estos tres investigadores han sido capaces de desentrañar la manera en que los cromosomas se protegen de la degradación a la que por causas naturales se ven cometidos cuando las células vivas se dividen.
Los telómeros forman los extremos de las cadenas de cromosomas, a su vez formados por moléculas de ADN. Estos extremos sirven, entre otras cosas, para evitar que las cadenas de ADN de varios cromosomas distintos queden químicamente enlazados entre sí. Si se llegaran a enlazar, el funcionamiento de la célula, codificado en estas moléculas, no sería el correcto.
Cada vez que una célula se divide para generar otras dos, los telómeros se desenrollan (como el resto de la cadena de ADN en la que están insertos) como parte normal del proceso. El problema es que al realizar una nueva copia del ADN de la célula original los extremos de los cromosomas no pueden reproducirse enteramente. Y sin embargo, la cadena de ADN resultante ha de estar finalizada por telómeros a los efectos de impedir un funcionamiento defectuoso de los genes. Como consecuencia, la cadena de ADN resultante tras la mitosis celular es más corta que la original. En sucesivas divisiones las células van envejeciendo porque a causa de la longitud inferior de sus cadenas de ADN van perdiendo actividad, hasta llegar a un punto en que ya son incapaces de reproducirse.
Por el contrario, algunos tipos de células, y entre ellas las cancerosas, no funcionan así, por lo que envejecen mucho más lentamente. Estos procesos parecían todos asociados al funcionamiento de los telómeros, sin que dicho mecanismo hubiera quedado lo bastante explicado.
La Dra. Blackburn aisló una secuencia contenida varias en el ADN de los extremos de los cromosomas de un organismo unicelular. Más tarde, el Dr. Szostak y ella colaboraron en un experimento para ver cómo funcionaba esta secuencia, y es resultado fue que esta secuencia protegía a los cromosomas de la degradación (acortamiento) a que estaban sometidos durante la división celular. Posteriormente, Szostak y Greider (entonces una alumna de doctorado bajo la supervisión del propio Szostak), sospechando que la formación de este ADN telomérico (valga la expresión) que protegía a los telómeros de la degrdación podía deberse a una enzima aún por identificar, se pusieron manos a la obra hasta encontrar dicha enzima, a la que llamaron telomerasa. La telomerasa hace de plantilla en la construcción de los nuevos telómeros, ayudando así a que la longitud de éstos sea la misma que en la célula original, alargando de tal manera la vida útil de las nuevas células.
Este descubrimiento abrió nuevas vías para el tratamiento del cáncer y otras enfermedades de naturaleza genética, asociada a la prematura vejez de determinadas células por carecer éstas de los niveles adecuados de telomerasa.
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Enlazado (hace días; perdón por el olvido):
http://www.eborense.es/blog/?p=1135
me gusta la ciensia pero aburre si leii esto fue xk nesesitaba la tarea pero feicidades es muy interesant am xDD” notengo naa k acr
y tengo sueño
biie…♥