Viernes, 16 de Octubre de 2009
primer periódico ciudadano de españa
Lo que Amenábar jamás contará (por desgracia)
Una de las facetas menos publicitadas de David Miller es su afiliación masónica. Y no es un vulgar aprendiz, no, ni chapotea todavía en las sombras del iniciado; por lo que sé es Gran Maestro grado 33, Soberano Gran Comendador del Grito Escocés Antiguo y Aceptado. Vamos, que ZP, otro conocido hijo de la Viuda, se le cuadra cuando coinciden en el ascensor o en el pasillo que conduce hasta la logia. Algunos testigos incluso me han confirmado que Zapatero se acojona y tartamudea si a Miller se le ocurre preguntarle algo más allá de las fórmulas habituales de cordialidad. Y de Ricardo de la Cierva ni hablamos. Conservo en mis archivos un recorte de prensa amarillento que da noticia de la adquisición por parte del ex ministro ucedeo de toda la cosecha de ajos de la provincia de Soria así como de 3 cargas de estacas del quince, y eso solo por haber circulado el rumor de que David Miller viajaría a Madrid, viaje que finalmente no se produjo. Compréndase, por tanto, que sabía a quien dirigirme para que me explicara esta asombrosa circunstancia:
“Ágora” ya es la película española más taquillera del año
“Ágora”, el último largometraje dirigido por el cineasta español Alejando Amenábar, se ha convertido, desde su estreno el pasado viernes, en la película española más taquillera del año con 7 millones de euros de recaudación y más de un millón de espectadores.
Además, la cinta protagonizada por la actriz británica Rachel Weisz es la película española con mejor acogida en su primer fin de semana de exhibición de los últimos cuatro años, recaudando 5,4 millones de euros, según informa Fox en un comunicado.
El largometraje, que se exhibe en 450 cines de toda España, es la película de Amenábar con mejor acogida en el fin de semana de su llegada a las salas.
Singular acontecimiento, eso de convertirse en la película más taquillera del año en solo 4 días. Intrigado, llamé a Miller para averiguar si él estaba detrás o tenía algo que ver. «No podemos hablar de esto por teléfono», me dijo. Concertamos en clave una discreta cita, según un lenguaje particular que inventamos cuando coincidimos en la mili. Anoche, a eso de las tres de la madrugada, en una gasolinera abandonada en una apartada carretera comarcal de la provincia de XxXxXXXXX, le repetí la pregunta tras haber comprobado en plan espía que no había micrófonos entre los bidones de Repsol oxidados. Pero mis recuerdos de la clave no eran tan nítidos como me había figurado y tuve que repetirle la pregunta una hora después doce quilómetros más abajo, en la misma carretera pero en las ruinas de una caseta de peones camineros, que era donde me esperaba Miller:
—¿Que si tenemos algo que ver? Naturalmente. Esas cosas nunca suceden por azar —respondió mientras se encendía un cigarrillo de ginseng—. La Operación Ágora se diseñó en el siglo XVIII en una logia de Londres, pero tuvo que aplazarse.
—¿Por qué?
—Cuando terminaron de redondear el plan cayeron en la cuenta de que el cine no se había inventado todavía. Descuidos así suceden. Los illuminati no somos perfectos. Hace unos años, rascando el papel pintado de la logia, encontramos un agujero en la pared. Daba a un cuarto lleno de cajas. Dentro de esas cajas estaba el viejo plan del s. XVIII, y los hermanos pensamos que había llegado el momento de ponerlo en acción. Desde que dominamos el mundo nos encanta escandalizar y atemorizar a la gente.
—¿Pero un millón de personas? ¿De dónde habéis sacado un millón de personas?
—Bueno, tenemos contactos. Y lo que la noticia no cuenta es que muchos son repetidos.
—¡Ah, que la veis muchas veces seguidas!
—No, no. Compramos las entradas de 200 en 200. A lo mejor en una sala solo hay tres espectadores, pero oficialmente está llena.
—Jo, pero eso es arriesgado. Os pillarán.
—¿Conoces a Pedro Fernández Barbadillo? Trabaja para los servicios de inteligencia de la Guardia Suiza del Vaticano. Sabemos que nos pisa los talones. Sin embargo, todo eso ya fue previsto en el siglo XVIII.
—¡Qué vista!
—No hay para tanto. La Operación Ágora es una clásica maniobra de distracción.
—¿Distracción? No comprendo.
—Hemos diseminado pistas for the people in the ointment, como se dice en el pergamino del plan original. Mientras la gente discute acaloradamente en defensa de sus estrechos puntos de vista, los iniciados encuentran las pistas y comprenden.
—¿…? —musité, pero me niego a describir la cara de tonto que debí poner.
—Ntchs… Mira, en muchas películas se lanza en paralelo un guión novelado que…
—Sí, eso lo sé.
—Bien, en este caso también lo hemos hecho así. Y la novela tiene una página final de agradecimientos donde…
—¡Ja! ¡Ya comprendo! ¡No me digas más! ¡Ahí habrá referencias, qué sé yo, al Gran Arquitecto del Universo, a Satán, a ZP o a los daimoniums esos de los armarios de irichc…!
—¿Pero qué dices, mamón?
Tras dedicarme una mirada de abatida conmiseración, se dirigió al maletero de su coche y sacó una carpeta negra con un gran sello de oro. Luego de mirar con insistencia en todas direcciones, incluso bajo los matorrales y detrás de la gravilla, temiendo acaso que apareciera de improviso Fernández Barbadillo con un regimiento de guardias suizos, me tendió una fotografía.

—¿Qué hace ese libro de César Vidal ahí? ¿Tiene algo que ver?
—Olvídate de César Vidal. Solo es un infiltrado que trabaja para nosot… ¡Lee los agradecimientos, joder!
—Agradecimientos —dije en voz alta—. A Dios, por todo. ¿Pero qué diablos…?
—Nunca has comprendido nada, Manel. Eres demasiado joven.
Actualización 21:49 horas
¡Maldita sea, Miller! ¡Nos siguieron! ¡Cochinos satélites! ¡Lo saben todo! ¿Dónde demonios he puesto mi pasap…?
![]()
Seguro que la dedicatoria es otra maniobra de distracción de los Hijos de la Viuda.
Hum… una distracción de la distracción… jodidos masonazos, qué hábiles…
Ya te digo…
Masonería???? Y no puede ser que la autora de la novela sea creyente… y ya?
Hola Marta,
Claro que puedes creer en Dios… y ya. Este post solo es una chanza —me parece que salta a la vista— a propósito de las críticas recibidas por Amenábar y la película por parte de otros creyentes algo más exaltados o irreflexivos.
Gracias Manel.