Jueves, 5 de Noviembre de 2009
primer periódico ciudadano de españa
En uno de los pocos blogs que leo con asiduidad por aquello de no olvidar mis orígenes, el que nominalmente pertenece a Antonio Piñero pero donde no solo publica él sino también otros célebres eruditos biblistas españoles, se está ventilando estos días una disputa entre uno de los bloggers residentes, Fernando Bermejo Rubio, y tres teólogos de la Universidad de Deusto (el [por otras razones admirabilísimo] catedrático de Teología Rafael Aguirre, la profesora de Nuevo Testamento Carmén Bernabé y el profesor de Sagrada Escritura Rafael Gil). El asunto nace a propósito de ciertas observaciones diríase que no muy halagüeñas que los tres de Deusto formulan sobre ciertos estudiosos españoles —Montserrat, Puente Ojea y el propio Bermejo— en un libro conjunto, a quienes, acaso por su condición de increyentes, acusan de ser apriorísticos. Bermejo supo de esa crítica por Antonio Piñero, así que pongámonos a su altura (énfasis en el original):
Me fijo en la crítica más incongruente, a mi parecer. De F. Bermejo dicen Gil-Bernabé-Aguirre que “con una erudición enorme” (p. 243) piensa que la “investigación crítica sobre Jesús ha llegado desde hace tiempo a unas conclusiones incompatibles con la fe cristológica”…, para luego a continuación afirmar solemnemente los mismos autores que “nos parecen inaceptables estas descalificaciones a priori, y que es ésta una de las razones que nos han movido a escribir este libro. Nadie está libre de presupuestos…” (p. 244).
Me pregunto: personajes como J. Montserrat –estudioso consagrado de estos temas desde hace muchos años-; G. Puente Ojea, cuya biblioteca sobre Jesús de Nazaret es majestuosa, absolutamente espléndida, y que compra todo lo que de importante aparece en el mercado-, y F. Bermejo, de “enorme erudición”, ¿llegan a conclusiones a priori después de larguísimos años de estudio…?
Sencillamente no lo veo. ¿Cómo se puede tener una enorme erudición y al cabo de tanto tiempo de reflexión y de estudio formular descalificaciones a priori?
Aunque los razonamientos de Piñero no sean muy consistentes —se puede ser ateo militante, como Puente Ojea, y mantenerse al corriente para ir actualizando las descalificaciones de la Iglesia o de la religión en general; ítem más, erudición no equivale a lucidez, infalibilidad ni nada parecido; ítem más, la dedicación no excluye la dedicación defectuosa—, aunque no sean muy consistentes, digo, o tal vez porque no lo son, Bermejo se ha tomado la molestia de comprobar las críticas que le dedican los teólogos de Deusto y ha despachado dos airados posts al respecto (1 - 2), que han merecido una carta de respuesta.
Hagamos abstracción de batallitas personales, pues los implicados son los únicos indicados para lidiarlas —en realidad no discuten de biblismo sino de decencia personal—, y centremos la cuestión de fondo, a saber: ¿puede un creyente —erudito creyente, dedicado, con una majestuosa y absolutamente espléndida biblioteca, con muchos años de reflexión a sus espaldas— entregarse a la investigación histórica de los orígenes del cristianismo, o más específicamente de la historicidad de Jesús, sin que sus creencias afecten a los resultados? No se habla de si las posturas personales, que comúnmente también llamamos creencias, afectan a determinadas proposiciones, sino de si la creencia en lo sobrenatural, bajo la forma religiosa o irreligiosa que se prefiera, impide la búsqueda desprejuiciada de la verdad histórica. Tal es lo que sostiene Bermejo (y Montserrat, Puente Ojea y Piñero, por limitarnos a los nombrados hasta ahora) cuando asegura que la «investigación crítica sobre Jesús ha llegado desde hace tiempo a unas conclusiones incompatibles con la fe cristológica», o lo que es igual: si después de todo crees, lo tuyo no es ciencia ni es razonable.
Mi opinión al respecto, basada no solo en lo que exigen los propios términos en que se formula la cuestión cuanto también en mi experiencia de lector de erudición bíblica —décadas ya, ¡snif, snif, buaaaaaah!—, coincide con la de Bermejo et alia. Por un lado digo que los términos de la cuestión despejan toda polémica: lo sobrenatural no pertenece al marco histórico, ni siquiera al marco físico, y por tanto cualquier tesis que pretenda llegar de aquí allá —o ligar ambos extremos como fuere— necesita explicarse metodológicamente y no precisamente en términos teológicos o fideístas. A ras de DRAE, obvio que la creencia en lo sobrenatural no impide per se el rigor historicista, pero en ese caso no corresponde al lector averiguar por qué nadie creería algo que no puede fundamentar históricamente.
En cuanto a mi experiencia de lector, he visto «frenar» a incontables eruditos creyentes antes de estrellarse contra el muro de la Historia, y un número mayor de veces he visto cómo acomodaban la Historia a la creencia, o cómo prescindían de sacar conclusiones, o cómo incluso falseaban datos para no descarrilar. Estos comportamientos recusables no son algo genuino de los difíciles tiempos modernos. Flavio Josefo, por ejemplo, era un consumado mentiroso apologético, igual que Clemente Alejandrino y otros de la era patrística. La trola es un recurso inherente a la complicación de someter lo sobrenatural a la razón.
Y ahora bajemos bastantes metros. No, unos metros más. Más. Tercer sótano, vale. Ayer, en mi Twitter, enlazaba una serie de páginas con libros a la descarga. En una de ellas hay un libro de César Vidal, supuestamente historiador, titulado El legado del Cristianismo en la cultura occidental (1999, aunque la edición es de 2002). Se abre con un capítulo dedicado a las fuentes históricas sobre Jesús, repasadas de modo harto mejorable. En el epígrafe El Jesús histórico, el supuesto historiador Vidal [1] se permite alegrías como esta (que no es la peor) que enfatizo en negrita:
Los sinópticos —aunque asimismo se sobreentiende en Juan— hacen referencia a un periodo de tentación diabólica experimentado por Jesús con posterioridad al bautismo (Mateo 4, 1 y sigs. y paralelos) y en el que se habría perfilado del todo su modelo mesiánico rechazando los patrones políticos, meramente sociales o espectaculares del mismo. No otro significado tienen las distintas tentaciones referidas en Mateo 4 y Lucas 4: todos los reinos de la tierra, la transformación de las piedras en pan o el descenso desde el pináculo del Templo. Este periodo de tentación se corresponde, sin duda, con una experiencia histórica —quizá referida por Jesús personalmente a sus discípulos— que, por otro lado, se repetiría en ocasiones después del inicio de su vida pública.
Aunque hayamos descendido del nivel de la erudición al de la charlatanería, el ejemplo muestra en toda su crudeza cómo se abjura de la disciplina histórica —de sus cautelas y métodos— por mero afán apologético o, peor todavía, evangelizador. Lo grave es lo que he mencionado arriba: que este comportamiento no es exclusivo de los charlatanes.
Actualización, jueves 16:50 horas
En la polémica del blog de Piñero se menciona continuamente un largo estudio de Fernando Bermejo publicado en dos partes en la Revista Catalana de Teología. Helas aquí, ambas en formato .pdf:
—Historiografía, exégesis e ideología. La ficción contemporánea de las ‘tres búsquedas’ del Jesús histórico (1ª parte)
—Historiografía, exégesis e ideología. La ficción contemporánea de las ‘tres búsquedas’ del Jesús histórico (2ª parte)
Notas
1. El pasado día 27 de octubre leí un comentario a un artículo del interfecto en La Razón que me pareció merecedor de risas y pedorretas, y se lo remití por valija diplomática a un amigo seguro de que él también lo consideraría digno de tales honores. Lo firmaba Ana, quejosa porque alguien hubiera recomendado a Antonio Piñero sobre César Vidal (énfasis en el original): «Querido TalesdeMIleto: deberías saber que César Vidal es uno de los mayores especialistas, u hombre especializado, en la Historia del Mundo en general». Lo que ya mi amigo no sabe es que, al parecer, se armó tal pitote que el hilo de comentarios fue eliminado por entero. No puede consultarse ni en la caché de Google. La segunda parte del artículo de César Vidal se publicó directamente con los comentarios deshabilitados. ↑
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“La segunda parte del artículo de César Vidal se publicó directamente con los comentarios deshabilitados. ”
Jojojojo, enorme.
hace unos pocos años me entró la fiebre por los estudios históricos del cristianismo, me apasiona la historia y el análisis historiográfico de los textos bíblicos es interesantísimo. Piñero me encanta, es ameno, prudente y comprehensivo (y tolerante, pues le he visto un par de veces en el programa de Iker Jiménez)
los teólogos siempre me han puesto de mala hostia (ya con quince años se me revolvió el estómago cuando me enteré de que la existencia de dios estaba demostrada desde hace 800 años). El tufo apriorístico de sus discursos me abruma, es contrario a la razón, pues la característica principal de esta es la crítica, y estos primero postulan la existencia de dios y luego se ponen a pensar. Me informaré sobre esa polémica, pero que ellos acusen de apriorismo ya me suena a flipante
Las tesis de Puente-Ojea son bastante radicales, pero a mi me parecen muy sugestivas. “Vended vuestro manto y comprad una espada”, jejeje, sería para pelar manzanas
Me gustaría poder expresar mi opinión sobre si puede lo sobrenatural apelar a la razón, pero lo encuentro dificilísimo. Mi cultureta no llega, pero no es eso, es que cada vez que lo intento la cago sin conseguir expresar lo que tengo bastante claro.
Curiosamente la respuesta la encontré en una novela de Ci-Fi, de Orson Scot Cardd, que, además de mormón, es el mejor autor tras la edad de oro. Uno de estos días me animo y lo intento. En definitiva, la fe y la razón deben estar siempre de acuerdo, aunque la razón no pueda nunca explicar la fe.
1. -Lo que tiene que pasar está escrito y, al mismo tiempo, somos libres para escribirlo.
2. -No hay nada, absolutamente nada que pudiera encontrarse, pasar o lo que sea, que significase una derrota de la fe.
Aco, no es por ser conciliador, pero creo que te entiendo. Yo no soy ateo, y de hecho tengo, por así decirlo, un gran ansia espiritual. Pero también soy muy racional, en la ciencia solo hay cabida para la razón. No dudo de que haya otras formas de conocimiento, experiencial o espiritual, y en ese sentido me veo más seducido por las filosofías orientales (que solo conozco superficialmente)
Me gustaría decir otra cosa. La figura de Jesús de Nazaret que sale en los evangelios, sea real, inventada o retocada en mayor o menor medida, me produce una fascinación y admiración totales. Y no tanto por el tema del amor y de la entrega (esta es su ética, aunque su carácter también le permitía echar a patadas del templo a los hipócritas), sino creo que por ser de una honestidad absoluta, sin fisuras. Me resulta imposible concebir que ese personaje se engañara a sí mismo. Creo en él, sea real o inventado. Además, su ética es la más perfecta, cerrada, completa, quizás por eso irrealizable. El hecho de que hiciera milagros o no me resulta totalmente irrelevante
por eso, aunque no deja de sorprenderme, me cabrea un montón que a sus seguidores solo les valga si fue sobrenatural. Si no nos garantiza un dios, y una vida eterna y todo eso, pues no nos vale más que como un sabio, como un tío enrollado y de buen rollito, como ha habido otros. Pienso que ese es el mayor insulto que se le puede hacer al personaje Jesucristo, el mayor desprecio, la mayor incomprensión. Su sabiduría era divina y con eso basta, y si luego es verdad que era dios y carne y patatín patatán, pues bienvenido sea, pero eso es irrelevante. Lo contrario es una fe condicionada, mercantil, una fe asentada solo en el miedo a la nada después de la muerte
perdón por el rollazo, me he emocionado y todo
Ufff… nituniyo, definitivamente me has entendido, al cien por cien. Gracias.
…Y creo que yo a ti.
No termino de entender algo de tu exposición, Nituniyo. Afirmas en el mismo discurso que la fuerza del mensaje de Jesús de Nazaret se asienta en su honestidad sin fisuras y en que su sabiduría era divina (sic), y que es irrelevante que fuera él mismo Dios encarnado, etc., etc.
Primera cosa que no entiendo: ¿qué significa para ti que su sabiduría fuera divina, si consideras secundario que en efecto fuera Dios encarnado?
Segunda cosa: Jesús en más de una ocasión se identificó a sí mismo con el Dios de Abraham, Isaac y Jacob; si admites que en lo demás estaba en lo correcto y que en lo demás su mensaje es fiable ¿cómo es que este aspecto te parece irrelevante?
Si fueras tan amable de responderme, te lo agradeceré.
Hola, Jose Manuel
me paso de cursi-poético escribiendo. Y quizás yo mismo no tengo muy claro lo que quiero decir. Olvida lo de “divina”. Quería decir “clarividente”, o absolutamente clarividente, lo más sabio que se puede ser. Conocedor infalible de la condición humana, aun así (o por eso) no le pasa la mano por el lomo buscando una ética “realista”, sino que nos reta a adoptar una ética anti-natural, (es decir, anti-egoista hasta el final), por eso mismo utópica (prácticamente imposible, por improbable) pero me niego a aceptar que quimérica (imposible por imposible)
sobre lo otro, ahora hablo de memoria, creo que Jesús en ningún momento se identifica con dios, de hecho algo que trae de cabeza a los historiadores es el título que más a menudo utilizaba para autoreferirse, “El Hijo del Hombre”, que al parecer tiene solo dos o tres precedentes en el antiguo testamento
no sé si te aclaro algo, repito que igual yo tampoco lo tengo muy claro
vamos, lo que sí tengo claro es que el mensaje de Jesús, como el de otros sabios, es un tesoro precioso y delicado, que aunque la mayoría no podamos poner en práctica por nuestra naturaleza egoista (entiéndase descriptiva y no valorativamente), incluso así no puede dejar de suponer un mensaje inevitablemente impactante, siempre en alguna medida reformador , transformador de la manera de mirarnos y entendernos a nosotros mismos.
si Jesús fuese divino, sería para mi reconfortante porque demostraría lo de la vida eterna y la bondad de dios y todo eso, y yo le tengo pánico a la nada. Pero condicionar mi fe en él a su divinidad sería mercantilista, cobarde. Su mensaje es un tesoro DE TODAS FORMAS. Devaluarlo como “sí, está muy bien, pero no deja de ser humano” es no entender nada
y si hago el experimento mental de imaginar que un día aparece un manuscrito firmado por Jesús de Nazaret donde deja bien clarito a las generaciones futuras que el de divino no tenía nada, también tengo claro que los que primeros que renegarían de él serían los que se autoproclaman sus representantes en la tierra
y mucho teólogos perderían el interés en la historiografía de los evangelios
y el que tenga oídos, que oiga
Creo firmemente que Jesús es Dios. Es más, si Jesús no fuera Dios no me interesaría. Una de las pocas veces que acudí a un seminario católico (estaba “infiltrado” por un amigo cura, que no se fiaba mucho de los organizadosres: kikos), me preguntaron qué era Dios para mí. La pregunta venía porque mis continuas interrupciones les olían a chamisquina (¡otro rojeras!).
Mi respuesta fue que no tengo ni idea de lo que es Dios, así en abstracto, lo que yo sé es qué es Jesucristo. Lo demás viene a partir de eso.
“Es más, si Jesús no fuera Dios no me interesaría”
Coño, Aco, entonces no nos habíamos entendido. Que lo digas tú, que te tengo aprecio y confío en tus sentimientos, no me cabrea, pero sí siento una pequeñita punzada de malestar, de tristeza (comentario descriptivo, y no reproche condescendiente)
supongo que cada uno materializa sus anhelos espirituales de forma personal e instransferible
pero bueno, dejémoslo que no tiene que ver con la entrada y va a venir Manel ha darnos la excomulgación, como al señor Sánchez-Llibre
un abrazo
Nituniyo: gracias por la explicación. Ahora creo que ya te entiendo mucho mejor.
Me sucede a mí lo mismo que a Donís: creo que Jesús es Dios.
Perdón, creo que esa frase está mal redactada:
Si Jesús no fuera Dios, Dios no me interesaría (ahora sí).
No me interesa un dios como el musulmán, abstracto y ajeno a los hombres, inefable. Ni uno en plan oriental, a lo conciencia universal de Buda. Pienso que en todos ellos y muchos más está la mano de Dios, que son muy válidos, pero imperfectos. Se acercan a lo que representa Jesús, que es como si Dios fuera un sello al imprimirse en la carne (má o meno, que si sigo me lío)
José Manuel: escribe algo sobre Madrid-Alcorcón o Valencia-Alcoyano, pa que lo entendamos…
jajaja, yo soy culé hasta la médula, y después de la liga de Capello afirmo rotundamente que Dios es del Madrid. No podía soportar que la gente adorara al becerro de oro y paletas Ronnie. Intentó que no se notara mucho pero a mi no me engaña. Aquello sobrepasa cualquier probabilidad esperable
por eso el otro día disfrute cual hereje incurable, viendo la impotencia de la legión de ángeles ante las diabólicas fuerzas alcorconianas, jejeje
Donís: volvemos a estar de acuerdo (intervención de las 17:26). En lo que toca a tu segunda intervención, me temo que no sigo la trayectoria de esos clubes.
Solo unos días ausente y casi me organizáis el III Concilio Vaticano…
Me ví a dormí.
Recharging batteries.