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Manel Gozalbo
En épocas de cambio, el camino de Damasco parece una carretera de la costa durante el mes de julio: no cabe nadie más. Me enteré ayer, vía los siracursis, de que Charles Johnson, el blogger de Little Green Footballs y cofundador o así de Pajamas Media con Roger Simon —medio del que «saltó» en 2007—, ha hecho público que «rompe con la derecha». A Eduardo Robredo le parece que esto ejemplifica el colapso de la derecha estadounidense, lo cual es ciertamente exagerado y retrata más los deseos de Robredo que la realidad: ejemplificará, en todo caso, que Johnson es fiel a sí mismo en sus dos versiones, con airbag y sin airbag. La derecha estadounidense solo está atravesando la crisis de identidad y moqueta que inevitablemente atraviesan quienes no están en el poder. Basta que Obama se dé un buen sopapo —tiene numeritos de sobra— para invertir tendencias y sensaciones. Son cosas que pasan en todas partes, en cada lugar con sus peculiaridades. (¿O acaso tendremos también que creer que la carta abierta de Michael Moore a Obama, a añadir a muchas deserciones producidas últimamente, es síntoma de que el Partido Demócrata se deshace a ojos vista?).
Para comprender el significado de su ruptura, hay que recordar que Johnson siempre había dicho no ser conservador, y considerar, en este mismo sentido, que conocidos suyos le definían como un izquierdista de toda la vida al que el 11-S le sumió en una perplejidad de la que no supo salir sino haciéndose más bushista que Bush, lo cual, de rebote, le llenó el blog de rabid right-wingers. En esto Johnson no era único: en EE.UU. hay muchos, muchísimos, supuestos bloggers de derechas —el blogfather Glenn Reynolds es otro ejemplo— que en realidad solo respondieron emocionalmente al ataque sufrido por su país en 2001, pero que tienen de derechas lo que la Mafia de organización caritativa. En los últimos años, su carácter pendenciero —Johnson ha entablado cruzadas personales contra media blogothing— le ha hecho meter más de una vez la gamba, y su crédito en el lado diestro ha decrecido en consonancia. La política leonina que ha impuesto en los comentarios de su blog en los últimos meses solo ha empeorado su ya dañada imagen. Siendo él mismo tan proclive a personalizar, es imposible no observar que su deriva política casa como un guante con su propia biografía.
La versión sin airbag es ligeramente distinta. Hay quien, yo entre ellos, siempre le ha tenido por un histérico oportunista, un trepa y un muchomorrez que se repite más que el ajo, razón que explica que en su día (finales de 2003-finales de 2005), pese a la importancia de LGF —y pese a que yo mismo publicara unos 2000 posts y pico en ese tiempo—, no le enlazara más que unas diez veces. A menudo sentía vergüenza ajena por lo que le leía, para ser sincero, algo que nunca me ocurrió con Reynolds y otros posteriormente integrados en Pajamas Media. Sírvame esto para apoyar que su anunciada ruptura con la derecha no me ha sorprendido en absoluto, o que me ha sorprendido tanto como me importa o afecta. Más bien me ha hecho sonreír y comentar la jugada con el Founding Father, cuyo juicio lapidario no anda nada lejos de estas observaciones. Ver la lista de razones —qué manía últimamente con los manifiestos, tú— que aporta Johnson para justificar su ruptura resulta harto elocuente de su inconsistencia ideológica. Para cualquiera con memoria, y es mi caso, que Johnson pase de ser el enemigo número uno del Islam —y en el top five de los enemigos del islamofascismo— a protestar ahora por la intolerancia antiislámica es entretenido folclore de la especie veleta; que en tres años cambie de negar el cambio climático a protestar ahora que dicha negación es una conspiración derechista es también folclore, y prueba manifiesta de que tocará tan bien la guitarra —no le he oído— como alejado procura estar de la ciencia; o que despotrique ahora contra personas que él mismo se alegró de que ficharan por Pajamas Media solo abunda en la firmeza de sus opiniones. Pero bienvenido sea todo; las caídas de caballo siempre son sanas, caiga uno donde caiga. A fin de cuentas, las costillas son del que cae.
El problema es otro. En conjunto, Johnson pinta un cuadro de la derecha estadounidense que puede considerarse fiel, siempre que no valga invocar más que a extremistas y lunáticos. El mismo cuadro, y ahí tiene razón Robredo, es posible pintarlo de la derecha española, y eso principalmente es lo que me ha movido a escribir estas reflexiones, porque en 2004 yo también sentí que no estaba en el lugar adecuado. Con creciente impaciencia, que fue reflejándose en lo que escribía, lamentaba la confusión de lo anarcoqué y de lo conservador con lo liberal, incluido en lo primero lo más pueril del pensamiento político y en lo segundo lo más rancio del espíritu antiguo. Ello, unido a otros factores que no vienen al caso, hizo que el 5 de mayo de 2005, junto con otros en mi misma descolocación, me largara de Red Liberal y dejara de frecuentar ciertas compañías en otros ámbitos. A diferencia de Johnson, sin embargo, yo no rompí con mi ideología: rompí con quienes la malbarata(ba)n y con quienes han desgraciado para varias generaciones la etiqueta de liberal, que llevo orgulloso en mi chepa desde finales de los años 70 del s. XX (la edad, y no ser converso, tiene estas ventajas). Véase, en ilustración, que el post de despedida se tituló Liberales del extrarradio, no "Por qué rompemos con la derecha".
Justo a tiempo, es verdad, pues muchos de los aspectos que Johnson invoca como razón de su estampida se desarrollaron también aquí a partir del verano de 2005. No nos falta nada: tenemos nuestro Russ Limbaugh (el Founding Father me riñe si le llamo Rush, que es lo que le cuadra) en la figura de Losantos, nuestro Pat «Vidal» Buchanan y nuestro Alex «del Pino» Jones, nuestras Michelle «Duran» Malkin o Ann «Sansebastián» Coulter, tenemos teocones por un tubo y ruidosos creacionistas, conspiranoicos —no solo de la indecente variedad onceémica, sino de distintas razas— para montar un tenderete y forrarnos, discursos permanentes de odio e intolerancia, islamofobia al trote —todavía no galopa: cuestión de tiempo y de «desconspiranoiar» al personal—, anarcoqués saltimbanquis y, last but not least, ignorancia política, cultural e histórica digna de museo.
Ahora bien, que Losantos et alia hayan exprimido en su propio beneficio la vaca —con el consentimiento y el aplauso de la propia vaca— no tiene por qué afectar para nada a mi liberalismo, ni que los dizque liberales gusten de ser adoctrinados, ni que cometan —o hayan cometido, para ser más preciso— salvajadas emocionales y sentimentales con víctimas de la masacre islamista de marzo de 2004 —tres hurras por la COPE, que hoy la ha considerado así en prime time—, ni que una tropa antisistema de iusnaturalistas mal leídos y peor digeridos quiera sentar cátedra en política democrática. Que una mendaz manada insultona confeccione listas negras, amenace y boicotee no tiene por qué despintar mi idelogía ni siquiera cuando sea yo el sujeto de los ataques y las mentiras[1]. Son ellos, al cabo, quienes se han subido al barco equivocado. Pese a que los ratos de ira, contenida y/o sin rienda, que en ocasiones me han invadido han mellado sin remedio mi opinión de ciertos personajes públicos y/o blogosféricos, nada tiene que influir en mi manera política de ver el mundo y no ha influido, como saben los veteranos de la casa. Por ello precisamente, la espantada de Johnson me parece la propia del trepa que siempre ha sido. Inconsistency as usual.
Por desgracia, a que el liberalismo se haya jodido en España para bastante tiempo ya me he acostumbrado, y la única vacuna contra la desilusión de una vida consiste en invitar a que otros con los que discrepo —mucho o en todo— escriban en HispaLibertas. Así, al menos ellos, sabrán qué significa el liberalismo.
FOOTNOTES
1. Tengo una colección de correos macabros o con nada más que cotilleos —graciosamente donados por terceros que confian más en mi lealtad que en la bonhomía de sus interlocutores— que ríete tú de eso del CRU.↑
Vista preliminar
Hombre, esto de comenzar a criticar por el titular, no es del todo correcto. Es como si yo te reprocho que realmente en Damasco no hay ningún atasco porque el tráfico de hoy ha sido muy fluído.
"hay que recordar que Johnson siempre había dicho no ser conservador"
Así será, pero el caso es que su blog era una referencia de primera categoría para ese sector. Y Andrew Sullivan no digamos. Además es bien sabido que los nuevos conservadores no se caracterizan por su "pureza de sangre" y que la mayoría provienen de la izquierda. La mayoría no son conservadores prístinos sino progresistas desencatados. Yo antes seguía mucho un blog llamado "Neo-neocon" que explicaba este viraje bastante bien.
Sea como sea estos dos han lanzado una auténtica bomba. Y Richard Posner ya se había quejado previamente por el visible deterioro del movimiento conservador.
Por otra parte, los paralelismos con España son flagrantes.
Eduardo,
La crítica la he suavizado con el verbo ejemplificar, que es justamente lo que has hecho: Andrew Sullivan y Charles Johnson como ejemplos del rechazo al rumbo enfermizo, etc. Bien digo ahí arriba que podrías hacer lo mismo con el Partido Demócrata, aunque no te discutiré las diferencias que sabemos existen entre ambos casos.
En el paralelismo español tienes razón y te la he dado (y ha sido lo que me ha movido a escribir esto, además), y también coincido contigo en lo de la abundancia de izquierdistas que saltaron la raya. Discrepo ligeramente en la valoración actual de LGF como referencia: fue la que dices durante largos años, pero hace meses —puede que desde 2007— que comenzó a decaer por distintas causas.
A mí sí me ha sorprendido hasta cierto punto lo de Johnson, precisamente porque debe de hacer dos años que no entro en LGF, y le hacía subido a todos esos carros de los que ahora dice haber saltado. En cualquier caso, me importan menos sus razones personales y su hoja de servicios que la claridad y contundencia con la que expone los males de la derecha americana, que son a grandes rasgos los de la de aquí.
En cuanto al debate sobre quién deja a quién, también me interesa menos lo que uno sea in the green pastures of the soul -yo liberal, conservador o progresista según el asunto, la hora del día y lo que haya cenado la noche antes- que la pertenencia, por laxa que sea, a un movimiento en el sentido que le da Sullivan: red de medios, ciudadanos o no, e instituciones. Y a ese respecto, yo no sé si me dejó ella a mí o yo a ella, pero lo seguro es que estamos a varios parsecs de distancia.
J,
No recuerdo en qué novela de Pío Baroja (¿Las veleidades de la fortuna, puede ser?), un personaje dice más o menos: "Yo tampoco tengo ideas muy acordes. En política, por mis extremos, me siento anarquista y monárquico, y en religión, ateo y católico."
Andrew Sullivan creo que flaquea de otra cosa. Él en política tiene un sólo tema, una sóla preocupación, una sóla prioridad: Su opcón sexual y el activismo que gira alrededor de ella. A eso sí le ha sido fiel. Su elección política del momento es siempre un matrimonio de conveniencia.
Hombre, mira que no querer compartir trinchera ni café con quienes piensan que es un enfermo y que los homosexuales no deben tener derechos civiles. ¡Es que la gente es de un quisquilloso!
Por otra parte, el interés de Sullivan por el conservadurismo no es de anteayer ni flor de un día. Ahí está su tesis sobre Oakeshott, cuya imagen ilustra el preciso post de que hablamos. Por cierto que si en España se leyese más a Oakeshott y menos a Chesterton, probablemente habría menos caspa flotando en el ambiente.
Algunos parece que lo lleven en la sangre...
"Por desgracia, a que el liberalismo se haya jodido en España para bastante tiempo ya me he acostumbrado"
Anda, no te quejes, que bastante peor lo tengo yo siendo de izquierdas.
Caspa:
“(…) se sabe que al principio aquella ardiente tendencia de los sexos entre sí fue instituida por un Creador muy sabio, no para saciar un deseo vacío, pues si se aspiraba a eso únicamente se iba a suscitar una situación muy repugnante y una confusión máxima en el género humano” (Pufendorf, De los deberes del hombre y del ciudadano según la ley natural).
“El Amor se ocupa de la reproducción, uniendo a los varones con las mujeres de modo que engendren una buena raza, y se ríen de nosotros, que cuidamos las razas caninas y equinas, y no nos ocupamos de la nuestra” (Campanella. La Ciudad del Sol).
“La pluralidad de las mujeres conduce, ¡quién lo diría!, a ese amor que la naturaleza reprueba, porque una disolución arrastra consigo otras” (Montesquieu, El Espíritu de las Leyes).
“De estos enlaces sin reflexión, o dictados por intereses mal entendidos, no pueden esperarse sino uniones desgraciadas, desaciertos continuos, frecuentes desórdenes y una generación sin vigor” (Barón d’Holbach, Del amor conyugal).
“...renunciando a ese trato con otros hombres, a matar intencionadamente a la especie humana, a sembrar en rocas y piedras donde nunca la semilla podrá arraigar ni tomar su propia y fecunda naturaleza” (Platón, Leyes).
“... y cuando quieras saber si lo que pides responde a un deseo natural o a una ciega codicia, examina si puede detenerse en algún punto: si habiendo avanzado un gran trecho, siempre le queda otro más largo, ten por seguro que tal deseo no es natural” (Séneca, Epístolas morales a Lucilio).
Bueno, bueno...
Irichc, yo no deseo particularmente ninguna polémica contigo, pero tocas un tema y expresas una postura que me enerva, y sobre cuyos debates estoy muy entrenado
no es este el lugar, pero cuando quieras podemos discutirlo. Solo un adelanto: tu postura no es más que otra demostración de la prostitución de la razón ante el sentimiento (y en este caso no se trata de un sentimiento noble, como en el caso de la verdadera fe en dios, sino de uno innoble, profundamente inhumano). Primero llega, sin elegirlo, la homofobia, y luego los argumentos para justificarla. Resulta patético pretender que se trata de lo contrario, porque los argumentos son, sencillamente, ridículos. Si los homófobos le echáis los huevos necesarios para miraros por dentro, comprobaréis lo ridículos que resultáis, como todo hombre-niño que se caga ante la perspectiva de conocer realmente por qué hace lo que hace y dice lo que dice
en este tema, a Séneca y Platón me los como con patatas
Sí, se lo leí a Sámchez Dragó citando a don Pío: “Yo tampoco tengo ideas muy acordes. En política, por mis extremos, me siento anarquista y monárquico, y en religión, ateo y católico”, y como a muchos nos pasa algo parecido, menos mal que están los liberales para dejarnos meter baza, que si no, ni de coña.
Y es que después de Pío, ponía Dragó una de Machado: “Y augura que vendrán los liberales, cual torna la cigüeña al campanario”.
Judas,
Anda, no te quejes, que bastante peor lo tengo yo siendo de izquierdas.
Nadie es perfecto.
Nituniyo,
"Primero llega, sin elegirlo, la homofobia, y luego los argumentos para justificarla."
No es así. Tolero la homosexualidad (y admiro a algunos homosexuales), pero no soy partidario de promoverla. No he tenido la misma opinión siempre, por lo que el psicologismo vulgar, según el cual yo estaría racionalizando una especie de trauma infantil, me resbala, por no decir algo más grosero. Hace ya bastantes años, sin haber entrado la peste de ZP en escena, recuerdo haberme posicionado a favor del matrimonio gay en algunas conversaciones, con el "¿por qué no?" como resumen de toda mi argumentación. Por suerte uno madura.
"en este tema, a Séneca y Platón me los como con patatas".
Deberás comerte también todo el derecho natural europeo, así que prepara el bicarbonato:
http://antiqueer.blogspot.com/2009/06/sobre-el-derecho-inalienable-de-los.html
http://antiqueer.blogspot.com/2009/05/habla-un-ateo-un-ilustrado.html
Créeme, tienes mucho trabajo por delante, porque hay en la literatura jurídica ilustrada caspa como para parar al Orient Express. Y por supuesto que acepto debatir contigo sobre el tema, aunque no sé si éste es el lugar apropiado.
Tenéis razón los dos: este no es sitio para discutir esto. Por dos razones:
1) El post va de otra cosa.
2) No tolero apologías de la homofobia en esta casa.
nituniyo,
Desengáñate. Si el Hipócrita ya empieza acogiéndose a la mamarrachada intelectual del Derecho Natural, tú es posible que debatas de justicia, derechos y demás. Él debatirá sobre Teología. No pierdas el tiempo.
No, prometo no mencionar a Dios. No me hace ninguna falta. Así que, si no hay debate, que no sea por eso.
Manel, si las citas recogidas por mí son apologías de la homofobia y es algo que no toleras, ¿por qué no las has borrado?
"Desengáñate. Si el Hipócrita ya empieza acogiéndose a la mamarrachada intelectual del Derecho Natural..."
jajaja, me leíste el pensamiento
en cualquier caso, Irichc, me pasaré por tu blog...
Ok, nituniyo. Salvo las citas de autor y algún desarrolo argumental concreto, no es un blog muy serio ni elaborado, en consonancia con aquello que combate.
Respecto a las mamarrachadas, hago notar la doblez de Manel, que en uno de sus escritos ensalza el "tonelaje intelectual" de Santo Tomás de Aquino y hoy, exactamente un año más tarde, hace estos desaires a la teología y al derecho natural, áreas que aquel filósofo apadrina.
http://www.hispalibertas.es/2008/12/05/el-extrano-caso-del-ateo-proclerical/