Martes, 26 de Enero de 2010
primer periódico ciudadano de españa
David Millán


Título: Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados.
Autor: José Antonio Labordeta.
ISBN: 9788498723410.
Año de edición: 2010.
Ahora que José Antonio Labordeta vuelve a estar de actualidad —le han concedido la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y están en trámites de investirle doctor honoris causa— y que Ediciones B ha tenido la feliz idea de publicar su última obra literaria en edición de bolsillo, he aprovechado para ponerme al día y leer sus Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados. El título es largo (demasiado largo para mi gusto), pero tiene la virtud de resumir a la perfección lo que el lector va a encontrar en sus 238 páginas. Algo parecido ocurría con los Ocho años de Gobierno: una visión personal de España de José María Aznar. El título llegaba hasta Lima, pero no hacía falta tener conocimientos avanzados de politología para presentir lo que uno iba a descubrir en su interior.
En efecto, el libro del señor Labordeta es una breve crónica de sus vivencias políticas durante la VII (2000-2004) y VIII (2004-2008) legislaturas. Los creyentes dirán que fue la providencia (otros que la simple casualidad), pero lo cierto es que como diputado le tocó vivir los años más movidos y convulsos que se recuerdan desde los míticos tiempos de la Transición. Por ello, es inevitable que el volumen —que comienza con la mayoría absoluta del PP y su arribada al Congreso como diputado primerizo— se vaya abriendo camino con asuntos de alcance, que han dejado una honda huella en el solar patrio: el Plan Hidrológico Nacional, la guerra de Irak, el 11M, la Ley de la Memoria Histórica, las reformas de los estatutos de autonomía y tantos otros, que todavía permanecen frescos en nuestro recuerdo.
Al mismo tiempo está surtido de anécdotas sobre la vida parlamentaria y las tribulaciones que de ella se derivan (forzoso es recordar su mítico «¡a la mierda!», auténtica joya del parlamentarismo contemporáneo), así como de semblanzas biográficas de algunos protagonistas de la vida pública de aquellos años (el rey, el presidente del gobierno, los ministros, diputados de diferentes formaciones políticas, etc.). Por supuesto todo esta contado desde la perspectiva personal e intransferible del autor, que escribe con un estilo sencillo y directo, asequible para el común de los mortales. Además se lee de un tirón, como si de un best seller de Tom Clancy o de John Grisham se tratara.
Antes de seguir debo reconocer —para que nadie se llame a engaño— que en lo que a ideas políticas se refiere no coincido en casi nada con el autor, y que (tal como se suele decir en las novelas y los telefilmes) cualquier parecido entre mis posiciones y las suyas es pura coincidencia. Ahora bien, creo que precisamente ahí radica el interés del libro, al menos para mí. Siempre que puedo procuro ponerme en el lugar de las personas que no piensan como yo, y estas memorias me han brindado una buena oportunidad para ello. Bien es verdad que el libro peca de superficial y que las peripecias e impresiones personales se cuentan a base de breves retazos, pero tampoco se trataba de escribir las Memorias de ultratumba de Chateaubriand (publicadas en cuarenta y dos volúmenes) sino de parir un libro digerible y portable, apto para ser leído en un par de tardes durante los momentos de solaz.
El libro adolece de un defecto (a mi juicio grave), muy común entre las obras del género. Tal como está redactado resulta de lectura fácil para aquellos que hemos estado al tanto de la actualidad nacional durante el último decenio. Por contra, sospecho que aquellos que a día de hoy comiencen a interesarse por la política española, los inmigrantes que acaben de aterrizar en nuestro país o los que emprendan su lectura en el 2074 d. C. no se van a enterar de gran cosa, a menos que recurran a la consulta constante de una enciclopedia. Por ejemplo, ¿quién es su antiguo alumno, Federico, mencionado en la página 206? Los más perspicaces y documentados habrán caído enseguida en la cuenta de que se trata de Federico Jiménez Losantos, antiguo locutor de la COPE e icono de un sector importante de la derecha española. Sin embargo, muchos no habrán acertado en identificarle. Por desgracia detalles así hacen que los libros de ensayo envejezcan rápido y mal.
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Tienes razón. El “¡A la mieda!” fue un momentazo XD Personalmente, es un hombre que no me desagrada. Habrá que tomar nota del libro.