Martes, 2 de Febrero de 2010
primer periódico ciudadano de españa
La mitad no sabía escribir y solo quería insultar. Varios de los que sí sabían se han retirado de la red. Otros hacían trampas como copiar textos ajenos. Otros se apropiaron de lo que no era suyo. Otros prodigaron insidias. Otros no pegaban ni sello. Muchos incumplieron su palabra virtual. Uno que se pensaba rey del mambo apuñaló por la espalda y todavía sangra. Otros acercaron cerillas a yerba seca, incluso meses después de haber desaparecido. Hubo quien mintió con saña.
Y a todos se les respondió con el silencio.
Les metieron allí y se fueron. Les subieron allá también y pidieron ser sacados porque la nieve no era blanca. Bajaron borrando huellas, deshaciendo caminos, volando puentes, rompiendo fantasías, obviando amistades. Y fue entonces, de nuevo en el valle, que hallaron consuelo. Buscaron fuerzas para descargarse pesados fardos y lapas. Casi dos años en los que el odio odió, el mentiroso mintió y el enredador enredó.
Algún día se contará la historia completa. Y que arda Troya.
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A lo mejor el error fue el silencio, Manel, y en el silencio se crecieron como si no pasara nada.
Es posible que fuera —y todavía sea— un error, Gasolinero. Pero como no nos mueve ganar ningún concurso, mejor mostrar la lealtad que otros no sintieron jamás. Bastantes idioteces tenemos que soportar ya en los personajes públicos como para añadir las nuestras.
Más de una vez me he quedado con ganas de preguntarte cosas. Pero también más de una vez he concluido que la ignorancia puede traer más tranquilidad de espíritu que el conocimiento de según qué cosas.
Hay cosas que no te tengo que contar; las has vivido en primera persona y me las has contado tú a mí.
Sobre el resto, dentro de poco desapareceré y me materializaré (vamos, que haré el star trek) y podrás preguntar lo que quieras.
Pelín quemado se ve al Manel…
Hay una hermosa frase en esa novela pródiga en hermosuras que es “The Man Who Was Thursday” donde Gogol, el simple, exclama con sinceridad de niño, en presencia de Sunday (de Dios): “I wish I knew why I was hurt so much”.
Hay veces en que el hombre se detiene en medio del fragor de los días y se pregunta precisamente eso: por qué, por qué le han hecho tanto daño.