HispaLibertas NG | nulle dia sine pdf
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Manel Gozalbo
Esto de rodar en bicicleta desconectado del mundanal ruido tiene sus recompensas. Una de las que más me placen es la posibilidad de fingir que vivo en otra época, digamos el s. XIX, cuando las noticias llegaban a destinos remotos tan frescas como los pescados a Ordenalfabetix. No estoy todavía en un baluarte británico en las arenas africanas esperando que llegue el barco quincenal con salazones, el correo y periódicos atrasados de la metrópoli, pero vivo una imitación —mutatis mutandis— bastante buena. Ayer por la tarde, por ejemplo, leo de refilón WIFI en una esquina, y decido probar suerte unos cientos de metros más allá, en un pinar apartado de la carretera. Es un sitio discreto, bueno para acampar y hacer noche. Saco el portátil y el cargador solar. Alehop: el bicho arranca sin problema. A los pocos segundos, un aviso me dice que detecto redes inalámbricas. Tengo suerte y una de ellas, supongo que municipal, es una red no segura (=sin necesidad de clave). Ya estoy en el mundo moderno. Le doy al programa de correo y es como si llegara tosiendo y petardeando el Reina de África.
Oh, pero qué insensible soy: llevamos todo el rato hablando de mí. Hablemos de ti, querida.
De los 272 correos, el más interesante es uno de fecha 3 de julio —o sea, el ejemplar atrasado de The Times— que me proporciona un enlace al primer número en pdf de una revista en inglés editada por la gentuza estadounidense de Al Qa'ida en Yemen. La revista se llama Inspire a partir de un versículo coránico —«Inspira a los creyentes para que luchen»—, y está tan cuidadosamente editada que seguro que no pasará del número 10, aunque nunca se sabe.
Entre la morralla habitual en estos casos, tipo comunicados vindicativos, entrevistas con heroicos y miopes muyaidines y demás, cuatro piezas llaman la atención y alguna no precisamente por novedosa. Digo miopes porque, en entrevista exclusiva (?) a Abu Basir, jefe de Al Qa'ida en la Península Arábiga, le preguntan que por qué Al Qa'ida insiste en llevar a cabo atentados contra Occidente y especialmente contra Estados Unidos, y el lerenda se descuelga diciendo que «America is the one forcing us to target it. These heinous crimes which the human soul rejects such as the cartoons of the Messenger and holding celebrations and awarding those who curse the Prophet require us to target the Americans. In fact they require us to wipe them out of the map completely». América, en fin, provincia de Dinamarca.
La primera pieza a mencionar es el texto The Way to Save the Earth (puede leerse aquí [pdf]), donde Osama Bin Ladin se nos pone calentólogo, economista de altos vuelos y conspiranoico as usual. Como él también recibe con retraso sus ejemplares de The Times, pero con bastante más retraso que yo o que los fusileros británicos acuartelados en el cuerno de África de Hugo Pratt, sigue diciendo que la invasión de Irak fue por el petróleo, y dado que es un hombre que maneja bien los números y tal —es lo que tiene haber sido un rico heredero—, cifra las víctimas iraquíes en "solo" 10 millones, que es un poco menos de la mitad de la población total del país. El hecho de que Obama, que no ha cambiado la situación, haya recibido el Nobel de la Paz, le lleva a concluir que está clarísimo que el mundo está en poder de los jefes de las grandes corporaciones, que lo llevan hacia el abismo. Música de susto, un elogio para Noam Chomsky y el recordatorio de que Alá castiga a los pueblos con tsunamis si su corazón se corrompe. No sorprende (a mí, por lo menos) que las soluciones calentológicas de Bin Ladin sean las que alguna zurda proclama urbi et orbi: hemos de ser más pobres, dejar de fabricar tanto y deshacernos del dólar en la circulación internacional. Boicotear, en suma, todos los productos de Estados Unidos. Bin Ladin y esa «alguna zurda» viven en la misma inopia. Falta decidir quién es el tonto útil de quién.
La segunda pieza de interés es una vindicación a contrario sensu del niqab, obra del ingeniero —otro más— reconvertido en predicador Yahya Ibrahim, canadiense de origen egipcio que reside desde hace años en Australia y que tiene vetada su entrada en Estados Unidos. A contrario sensu es un latinismo acaso lujoso para la argumentación de Ibrahim, pero es que se trata de eso, de ponerse el niqab por llevar la contraria:
As mentioned above the niqab is not mandatory on Muslim women according to many scholars. But because it is a right of Muslim women and because it has become a symbol of being a Muslim today, Muslims need to take a firm position in this battle and dig in their trenches.
For this reason we promote that Muslim women in the West who do not view wearing niqab as being a religious duty to wear the niqab as a public sign of their rejection of forced assimilation, as a symbol of their pride at being Muslim, as a public statement that is carried as a badge of honor in face of a decadent Western way of life, and a statement that proclaims that even if I am not obliged to wear the niqab, I will wear it because I refuse to have the West decide for me how I am going to practice my religion.
Muslim women wear the niqab because they want to wear it and because they choose to. Our sisters need to dispel the Western myth that Muslim women need to be emancipated because they are being forced into wearing a garment they do not want to wear.
Enseguida, emocionado, con la predicación cogiendo velocidad de crucero, Ibrahim indica que no es que Occidente la tenga cogida con el niqab, sino con el Islam, y la prueba son las caricaturas de Mahoma (no actualizan mucho el género de los agravios). La explicación es cojonuda, y más elocuente —para un ser humano mínimamente espabilado— de lo que desearía el autor:
Muslims are accused of being oversensitive and not getting the “joke”. This claim is a joke in itself and it is the West that is not getting it. If the West has chosen not to take religion seriously because its religion has a history of intolerance and bloodshed, and is dogmatically inconsistent then that is the West’s prerogative on whether to take their religions seriously or not. But why should that apply to Islam? If the Jews came to the conclusion that the Old Testament has simply too many injunctions for executing people to be taken seriously in today’s world and the Christians had enough of the Pope’s inquisition then they should actually be commended for distancing the Church from the State. But all of that has nothing to do with Islam because Islam is not a manmade religion; it is not a religion that has been tampered with as the rabbis and priests did with the other two Abrahamic faiths. The Qur’an is original and Muslims are the only people on the face of the earth who possess a detailed and authentic history and record of statements made by any Prophet since Adam all the way to Muhammad.
Pues eso. Difícil añadir nada. No cabe ser mas cateto. La revista incluye una cronología del asunto de las caricaturas de Mahoma (pp. 23-24) que se cierra en la pág. 25 con una amenaza de muerte contra Lars Vilks, Flemming Rose, Carsten Juste, Girt Wilders, Salman Rushdie, Kurt Westergaard, Ayaan Hirsi Ali, Ulf Johansson y Molly Norris. Y alusiones sueltas a las caricaturas se encuentran por doquier.
La tercera pieza relevante se titula «Make a Bomb in the Kitchen of your Mom», y consiste en una explicación clara, ilustrada con imágenes, de cómo construir, con productos que se encuentran en cualquier cocina, una bomba capaz de matar a unas diez personas. Hace un año o así estuve comentando con agados si dar a conocer un sitio yijadista que tenía a la descarga cierto tipo de archivos (y solo ese cierto tipo de archivos). Después de valorar pros y contras, concluimos que saber activar una bomba por teléfono no es estrictamente necesario para conciliar el sueño y omitimos cualquier referencia a dicha página. En este caso, prescindo de proporcionar un enlace a una copia no censurada de Inspire por la misma razón. Quien la quiera encontrar que la busque.
Y queda la cuarta pieza de interés, que resulta la más sorprendente: un extracto de The Global Islamic Resistance Call, de nuestro viejo conocido y compatriota Setmarian, aka Abu Mus'ab al Suri, que promete ser continuado en próximas entregas de la revista. Sorprende porque al Suri sostuvo fuertes discrepancias con Bin Ladin y su grupo allá por 1999-2001, con el resultado de que fue marginado de las altas esferas de Al Qa'ida. Esa su obra magna se debe en parte precisamente a dicha marginación, y en ella al Suri no deja títere con cabeza. El fragmento reproducido por Inspire versa sobre las continuas y aplastantes derrotas sufridas por los mujaidines en todos los ámbitos y órdenes, i.e. un mensaje nada triunfalista: «We can blame nobody but ourselves when 80% of our forces were eliminated in the repercussions of September 11th during two years only!»
Vista preliminar