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    El drama del musulmán moderado

    Manel Gozalbo


    Viernes, 20 de agosto de 2010 | 13:46 horas

    URL corta:

    Desde que cada uno de ellos consiguió la independencia, los países musulmanes de Oriente Próximo y Medio (OPM) han sido siempre, bajo diversas formas políticas, dictaduras. Ninguno ha conocido nunca prensa libre ni justicia independiente, ninguno ha reconocido en la práctica los derechos humanos, y las elites —civiles y religiosas— han podido existir en la medida en que se han acomodado al régimen de turno o han formado parte de él (solo últimamente empieza a hacerse la luz en algún país, Irak p.ej.). En lo económico, la Revolución Industrial del XIX nunca pasó por aquí, ni sus subsiguientes y constantes actualizaciones (lo que, en definitiva, llamamos «el progreso»); la riqueza, cuando ha llegado, lo ha hecho de la mano de la explotación de los recursos naturales. Pero tampoco se trata de una riqueza asombrosa, al contrario de lo que se deduce de ciertos clichés periodísticos o del efecto engañoso de ver mucha riqueza en pocas manos: España sola tiene más Producto Interior Bruto que todo OPM junto. En lo social, tras la descolonización no ha habido ninguna modernización de viejas estructuras —tribus, clanes, familias, sectas— ni se ha fomentado el dinamismo y la integración nacional; los prejuicios religiosos y las costumbres ancestrales han pesado más que las modernas teorías políticas. Los ejércitos han sido a menudo la única institución donde se ha producido cierta interacción entre las personas de distinto origen y fortuna, pero no siempre. En Arabia Saudí, por ejemplo, los chiítas —que constituyen el 5% de la población, siendo mayoría en el Este del país— no pueden ingresar en el ejército, pero es que tampoco pueden casarse con una mujer sunita, servir de testigos en un juicio o regentar una carnicería. En todo OPM, los extranjeros, salvo excepciones cualificadas, son ciudadanos de segunda a quienes como mucho —caso de los petroleros occidentales— se les permite vivir en guetos cerrados donde rigen normas peculiares. Los palestinos, tan de moda, pese a ser étnicamente árabes y ser llamados «hermanos» en la propaganda política, viven en el mismo escalón social —el último— que los indios y pakistaníes que han acudido al Golfo en busca de oportunidades. Cuando tienen suerte, porque el paro es una pandemia, hacen los trabajos que ningún nacional está dispuesto a hacer, pero de tener derechos ni hablamos.

    Esa es básicamente la realidad del último siglo. Pero no es la realidad histórica que se le ha contado —cada santo día— a la sufriente e iletrada población. En el contraste entre una y otra radica el drama del musulmán moderado.

    Si algo distingue a los musulmanes es su complejo de superioridad. Se les enseña desde niños que su religión es la única, la última, la más avanzada, la del dios verdadero. Se les enseña a mirar por encima del hombro a herejes, judíos, cristianos, ateos, hinduistas, etc., grupos todos que a largo plazo han de ser rendidos por el Islam. Se les enseña que el árabe clásico es la lengua divina. Diariamente se rememoran viejas glorias califales, batallas, expansiones y conquistas. Se vive tan en esa otra época que a los cristianos, rutinariamente, todavía se les llama cruzados. Sin embargo, es innegable que lentamente todo el esplendor se fue a pique, hasta el extremo de llegar a estar sometidos por las potencias coloniales. ¿Cómo justificar la decadencia del mundo islámico? Podrían haber discurrido sobre la pérdida del tren del racionalismo, con sus consiguientes ventajas técnicas y materiales, pero la mentalidad religiosa siempre tiene más a mano culparse de haber pecado (véase el AT). En el XIX, cuando el contacto directo con Occidente hizo obvio el atraso, los pocos intelectuales que ensayaron la explicación racional fueron aplastados por un vendaval llamado revivalismo (ihya), surgido tímidamente en el XVIII, según el cual había que volver a las fuentes de la religión para ser de nuevo los señores del mundo. Así se entiende, por ejemplo, el sunismo salafista: salaf significa antepasado, y en este contexto solo alude a los contemporáneos de Mahoma. Para recuperar la gloria hay que imitarles. Al pie de la letra, mayormente. La función de los juristas, en gran medida, consiste en actualizar los términos del fiqh tradicional (donde dice caballos vale tanques, cosas así).

    El revivalismo ha dominado el s. XX hasta extremos absurdos, que trataré de sintetizar. De un lado, jugar a ser puro tiene sus riesgos: siempre hay alguien que dice ser más puro. En Arabia, en el s. XVIII, Mohamed ibn Saud, cabeza del clan Saud, se alió con Mohamed ibn Abdel Wahhab (de donde wahhabismo), un reformador que predicaba la vuelta a la religión antigua, casando a su hijo con la hija de este. Como en las fantasías esotéricas neofascistas —el guerrero y el sacerdote—, los Saud serían la rama militar y ejecutiva, y los Wahhab el clero y la justicia. Fueron conquistando, masacrando o integrando a las tribus vecinas hasta configurar lo que actualmente es Arabia Saudí (los más de 20.000 miembros del clan Saud ocupan todos los puestos políticos [excepto el de ministro de Justicia], y los más de 700 jueces del país son del clan Wahhab [incluido el ministro de Justicia]). Pero estábamos con el juego de la pureza: en los años 20 del pasado siglo, Abdul Asís ibn Saud, fundador propiamente del país, se ayudaba de una hermandad templaria por él fundada (Ijwan = hermandad) para guerrear contra beduinos y demás tribus rebeldes. Hubo un momento, sin embargo, en que una parte importante de la Ijwan se rebeló contra él (1927-1930) arguyendo flojera religiosa: los monjes guerreros eran más puros y exigían más pureza.

    El asunto se liquidó en una serie de sangrientas batallas y en la posterior disolución de la Ijwan y su conversión en la Guardia Nacional (donde, volviendo a lo de arriba, no puede ingresar cualquiera). Pasan los años. 1979. Un nieto de uno de los líderes rebeldes de la Ijwan lidera la toma de la Gran Mezquita de La Meca, donde está la Kaaba, el lugar más santo del Islam y destino de peregrinaciones millonarias, episodio que se revolverá a lo bestia casi tres semanas más tarde con probablemente muchos más de mil muertos (es secreto de estado, pero la cifra de al menos mil doscientos muertos es fiable). La razón, de nuevo, es la relajación religiosa: los asaltantes eran más puros y les acompañaba el Mahdi. En esas mismas fechas explota en Egipto una nueva variante de terrorismo (el que conocemos), pero lo pertinente a esta síntesis es señalar la cantidad de escisiones y luchas intestinas que registra por mor del yo soy más puro que tú. Cuando, entre Mubarak y los disidentes, se logra terminar con el fenómeno a mediados de los años 90, varios de los perdedores reinician la yijad con otros aliados en otros países: Zawahiri, por ejemplo, se unirá a Bin Ladin en Al Qa'ida. En Argelia pasa algo parecido: tras las matanzas de los 90, el terrorismo se escindirá en distintos grupos enfrentados y los más recalcitrantes recalarán en la actual Al Qa'ida en el Magreb Islámico, grupo que mantiene como rehenes a dos de nuestros compatriotas desde hace meses.

    Y si esa es la parte más literalmente sangrante del revivalismo, la más sangrante intelectualmente hace referencia a la imagen del mundo que se apañaron para configurar las elites. Todos estamos habituados a ver la Guerra Fría como la tensión entre dos polos: el bloque occidental capitalista y el bloque soviético comunista. No así en la literatura revivalista. Allí existen tres polos: los dos mencionados y el Islam. Los autores —y no hablo de mindundis; hablo p.ej. de Sayyid Qutb— enhebran páginas y páginas de estrategia conducente a la victoria del Islam, que tutea a Occidente y Comunismo como si la abismal diferencia de todo orden entre ellos fuera un espejismo. A partir de los grandes autores de los 50 y 60, proliferan, hasta el día de hoy, escuelas de pensamiento, células de acción, vanguardias y perendengues diversos, todos jugando a que el Islam solo está provisionalmente por detrás debido, como siempre, a que las sociedades han sido subyugadas por las impías costumbres extranjeras. En los 60, cuando Nasir lidera el panarabismo, formalmente aconfesional pero aliado con el poder religioso establecido, la arrogancia propia del islamismo se ve aumentada por la jactancia típica del socialismo: somos los más grandes, se dicen, y vamos a demostrarlo echando a los judíos al mar.

    Pero Israel, un minúsculo islote en un vasto océano musulmán, les da un sopapo de vértigo, abriendo la mayor crisis política e intelectual que hayan vivido nunca los musulmanes. ¿Cómo es posible que algo tan renacuajo nos haya humillado así? Se imponen cambios. En el orden político, Egipto cambia de bloque a principios de los 70; ya no será aliado soviético sino de Estados Unidos. Pero lo que importa es que internamente la crisis de nuevo se explica por impiedad. Sadat invierte la política de Nasir de enfrentamiento a saco con los movimientos islamistas que se situan en los márgenes del régimen y se abre a ellos, excitando (más que tolerando) su multiplicación. Pero ambos frentes, el político y el interno, se cruzan en 1981 y se cierra el círculo: por haber firmado la paz con Israel y reconocido su existencia, Sadat es asesinado por Jalid Islambuli, miembro de la Yihad Islámica de Egipto. Por cierto que un hermano menor de Islambuli atentará en 1995 contra Mubarak sin éxito.

    La situación actual de OPM es la prolongación de la farsa. El peatón musulmán, el musulmán que llamo moderado, vive en una dictadura en la que carece de derechos que otros consideramos básicos, carece de servicios que otros tenemos por elementales, y se asoma a la calle y lo que ve no se parece en nada a las imágenes de Occidente que contempla en televisión. Pero a la vez, en los medios —férreamente controlados por el gobierno— le aseguran que el Islam es lo más grande que ha parido madre. Lo oye también cada viernes en la mezquita, en sermones (supervisados por las autoridades) que incluyen cursos de Historia sobre el califa tal o cual. La contradicción es tan brutal que no puede disimularse de ningún modo, y aquí que llegan los revivalistas con su kit de soluciones mágicas: conspiracionismo.

    Leer obras revivalistas es leer continuamente sobre conspiraciones (y para el caso vale asomarse a páginas de la internet, donde no hay otra cosa). Todas las derrotas, sinsabores, retrasos y diferencias se explican mediante conspiraciones, preferentemente de los sionistas, solos o en comandita con los cruzados; en otras épocas también de los comunistas, y aun antes de eso de los británicos. Hay conspiraciones en todas direcciones, siempre con el objeto de aplastar al verdadero creyente (categoría definida por uno mismo y en la que uno mismo suele salir favorecido). Los clérigos del vecino, o todos aquellos a quienes uno no siga, trabajan en una conspiración. Qaradawi, por ejemplo, para los iraníes, es un agente de la masonería internacional y del judaísmo (¡Qaradawi, que emite fatuas autorizando atentados suicidas siempre y cuando la víctima potencial sea judía!). El ex primer ministro de Malasia, por otro ejemplo, razona en enero de este año que los atentados del 11-S fueron escenificados, quizá no hayan existido nunca, porque «if they can make Avatar, they can make anything», y lo único que cuenta es que esos falsos atentados se han usado contra el mundo islámico. En fin, como estas hay tropecientas cada semana, un bombardeo continuo sobre el peatón musulmán. Llega luego un fulano del Pew Research Center a hacer una encuesta y antes de decir buenos días se lo han comido con patatas.


    15 respuestas a El drama del musulmán moderado

    1. Me he liado. Ese "Nasir" que citas ¿no es Gamal Abdel Nasser, el predecesor de Sadat?

    2. Manel dice:

      Yep. Hace un tiempo emprendí la política de transcribir bien. La vocal e no existe en árabe, ni larga ni corta. Nasir, pues, es la transcripción correcta. La tuya, que es la habitual, la copiamos del inglés, donde por otro lado empieza a ser frecuente que se prefiera también Nasir en la literatura especializada. Hace unos pocos posts, pero ya no recuerdo en cuál, escribí Nasir (Nasser) y me despedí del anglicismo.

      De esta regla de la e excluyo algunas cosas ya españolizadas con el tiempo: Abdel por Abdul o nombres propios como Averroes. Pero no tengo muy claro que esas exclusiones las mantenga mucho tiempo más.

      También habrás leído Ijwan. Lo habitual, copiado del inglés donde no existe el sonido de nuestra j, es Ikhwan.

    3. Donis dice:

      Hay algún documental muy bueno sobre eso del "islam moderado". Este que enlazo empieza con Blair, Bush y Clinton diciendo aquello de que "el islam es una religión de paz".
      Luego intelectuales de bastante nivel, muchos de origen musulmán, explican por qué no es "una religión" al modo occidental, personal, y sí un sistema socializante, político. Explican cómo eso de la paz y la moderación, se mire como se mire, es anti-islámico. Y lo hacen muy bien, desde cualquier punto de vista imaginable (tranquilos, las decapitaciones y demás obligaciones del buen musulmán no se ven).
      Creo que es muy conveniente su visionado para despejar empanadas mentales y excesos de buena fe.

      http://www.youtube.com/watch?v=5V-p1kLn2Sk

    4. Manel dice:

      Donís,

      Ese documental es bastante penoso, y parece mentira que tú, si has leído la Biblia, te tomes al pie de la letra todo lo que arguye la propaganda nacional-religiosa, en este caso la araboislámica. ¿No has leído las matanzas que dice en el AT que realizaron los judíos en la conquista de Tierra Santa? ¿Te las crees? ¿Acaso no sabes que están escritas siglos después de haber ocurrido y que carecen de base histórica? ¿Qué sentido tienen, sino inventar un pasado glorioso (como cualquier nacionalismo) y forjar una identidad común en el presente (ídem)? Pues tampoco te creas a pies juntillas todas las matanzas atribuidas a Mahoma y sus compañeros; no caigas en el FUNDAMENTALISMO de tragarte un libro religioso como si fuera un documento histórico irreprochable.

      Lo que en ese documental no explican —porque jodería la teoría— es que los musulmanes han conocido más guerras intestinas que hacia el exterior contra el infiel. La causa de este curioso fenómeno es sencilla: los textos sagrados en sí —Corán, hadices— no son la causa de dichas guerras, sino la eterna fragmentación regional. Las mil sectas coinciden de maravilla con las tribus y clanes preexistentes, que pasaron de guerrear por la posesión de un pozo o por el derecho a comerciar con incienso a hacerlo por la palabra divina... lo que también les permitía controlar el pozo y la ruta del incienso. El Islam ha estado en guerra consigo mismo desde el día 1, detalle que debería hacerte reconsiderar si tus planteamientos son acertados (que no, no lo son). Incluso ahora mismo, si miras el mapamundi, el 90% del terrorismo islámico se dirige contra otros musulmanes. Pero no te das cuenta.

    5. Donis dice:

      La comparación que haces con textos bíblicos y cualesquiera otras parábolas o mitos históricos no es pertinente, y lo sabes. Desde luego no en el AT. Con el NT sí existe una escuela de "imitatio Christi". Los hechos históricos son para el "imitador" irrelevantes, lo que importa es el modelo propuesto. Da igual si Sócrates se mató o no, da igual si el Buda era o no príncipe, da igual si José Smith habló o no con los ángeles, y da igual si Mahoma decapitó personalmente a 900 judíos, o solo 100, en Medina.

      En segundo lugar, la legitimación de la violencia para imponer sus creencias es exclusiva del islam. Una parábola descriptiva de la historia, que mueve a reflexión, no es un mandato inapelable: "matadlos allá donde los encontréis". La comparación de relatos bíblicos del AT con los hadices es absurda, a no ser que pienses en alguna secta creacionista en el desierto de Texas, claro que a estos tampoco les da por matar gente.

      En tercer lugar, las guerras internas. Efectivamente, el islam es una sucesión de guerras intestinas siempre repetidas y siempre de vuelta a empezar, porque eso es el islam. Lo explicas perfectamente en el post: un sistema político basado en la fuerza que constantemente se revuelve contra sí mismo en nombre del revivalismo, vuelta a los orígenes, legitimidad. Allá donde se junten dos musulmanes uno se creerá más puro que el otro, y si el otro no traga tiene la obligación sagrada de combatirlo.
      Tu teoría tribal puede ser un factor subyacente, pero la legitimación religiosa es el fundamental. Los almorávides imponen una ortodoxia y los almohades los arrasan para volver a las fuentes del Corán, exactamente lo que propone Sayyid Qutb. Y a los discípulos de Qutb, como Qaradawi, se los quieren cargar los ayatolás de Irán (para volver a la pureza primigenia), que a su vez deben ser destruidos por wahabíes (para volver otra vez), y estos son acusados de corruptos por Al Qaeda, que por supuesto quieren volver a las raíces del islam y al modelo de conducta de Mahoma.

      Lo que pasa es que contra toda evidencia tú crees posible una evolución del islam, y yo no. Es imposible evolucionar para una ideología que es en sí misma esencia de involución y modelo de barbarie.

    6. Manel dice:

      Donís,

      No te hablo de parábolas, ni de mitos históricos: hablo de la cantidad de carnicerías que los judíos se atribuyen a sí mismos en el pasado —miles y miles de degollados, niños, ancianos, mujeres— mientras en el presente en que se escriben esos textos están sojuzgados por los babilonios, por los griegos o por los romanos. No hay ninguna diferencia esencial entre esas fábulas nacionalistas y las equivalentes que se atribuyen a Mahoma, que tienen por objeto crear una identidad supratribal árabe que en el s. VII no existía (y que de hecho no existió hasta mucho después, y con condiciones; incluso hoy no existe propiamente una identidad árabe en el sentido que hay una francesa o una alemana: como digo en el texto, los chiítas de Arabia Saudí, que no son precisamente recién llegados, carecen de derechos en comparación con los sunitas y viven en condiciones miserables comparadas con las ya paupérrimas de los sunitas). Dices que no importa si Mahoma mató a 900 judíos o a 100, pero el verdadero propósito de esas narraciones se te escapa. El hecho es que, muerto Mahoma y con los califas supuestamente lanzados criminalmente contra tó quisque, los musulmanes (entonces llamados solo árabes o —por los autores cristianos— hagarenos, ismaelitas y cosas así) no obligaron a NADIE a convertirse. El califa 'Umar, aparte permitirles que conservaran su fe, incluso rechazó imponer a los cristianos la jizya. La principal razón de la rápida expansión musulmana en Oriente Próximo no está en los versículos de la espada ni castañas similares, sino en que llegaban a zonas exhaustas por guerras civiles que venían durando décadas, zonas estrujadas por imperios en decadencia —bizantinos y sasánidas— en las que cualquier cambio resultaba una buena noticia, y más teniendo en cuenta que, con la liturgia sin desarrollar, el monoteísmo musulmán era perfectamente aceptable para judíos y cristianos. En cuanto a los paganos, todo lo que los conquistadores les pedían para dejarlos en paz era que recitaran que Alá es el único Dios y Mahoma su profeta. Una ganga, porque en cuanto a pagar tributos venían a pagar los mismos que a los viejos señores.

      Me extiendo en ello porque hay cosas que personalmente siempre me han molestado, y son los anacronismos. Es como cuando en el otro hilo hablas de construir la Cúpula de la Roca sobre los restos del Primer Templo, que se hizo para dominar simbólicamente a los judíos. Lo primero es que no se trata de los restos del Primer Templo, del que no queda ni gravilla virtual, sino del Segundo, levantado por Herodes y arrasado por los romanos. Pero luego es que la Cúpula de la Roca, originalmente construida como albergue de peregrinos y no como mezquita, de simbolizar algo «contra alguien» lo hace contra los cristianos, no contra los judíos. Así lo atestiguan los distintos versículos coránicos y expresiones de unicidad divina inscritas en el interior, que polemizan con creencias cristianas. En aquel entonces, allí, no había poder judío con el que rivalizar, pero si poderes cristianos (en plural).

      Es decir, NADIE se tomó entonces en serio eso de «matadlos a todos donde los encontréis» (suponiendo que por entonces el Corán ya circulara, que parece que no, aunque sí las tradiciones orales, por supuesto), ni entonces ni durante muchos siglos después, en los que hubo matanzas de judíos y cristianos en idéntica medida que hubo matanzas de judíos entre los cristianos y en igual medida en que, antes de Mahoma, había matanzas de todos contra todos como forma de conquistar una plaza, capturar una caravana de mercaderes o vengar una ofensa. De hecho, si se lo hubieran tomado en serio, es dudoso que, dada la desproporción de fuerzas, hubiera quedado un solo judío vivo en tierras islámicas. La exégesis fundamentalista a que te acoges surge muy tardíamente en función de necesidades políticas —i.e. cuando los demás pueblos equilibran el reparto de hostias con los musulmanes—, y en la actualidad está completamente desmadrada por la existencia de Israel y el sentimiento de haber sido humillados reiteradamente.

      Añades también que la legitimación de la violencia para imponer sus creencias es exclusiva del Islam. No te aburriré con religiones exóticas ni agitaré pasajes del AT ante ti; me limitaré a señalarte una frase en latín que agados incluye en uno de sus comentarios del anterior hilo: Deus vult. Ya ves qué tontería, el vicario de Cristo en la Tierra gritando que Dios quiere que los cristianos vayan a hacer la guerra contra el moro y recuperen Jerusalém por las armas. Más o menos lo mismo que dijo Juan Pablo II de la guerra de Irak (para que comprendas que cada época tiene sus epocadas).

      En cuanto a mi teoría tribal, no es que sea mi teoría tribal. Todos los historiadores coinciden en subrayar la importancia del tribalismo y sus códigos no escritos tanto en las enseñanzas de Mahoma, muchas de las cuales son meras apropiaciones de prácticas tribales, como en la subsiguiente expansión de los árabes. Así, por ejemplo, aunque los autores musulmanes quieran vestir de religiosidad las primeras querellas surgidas a la muerte de Mahoma, las llamadas «guerras del retorno» (o guerras de la apostasía) se debieron a que muchas tribus entendieron que los vínculos de lealtad habían prescrito con el funeral y se volvían a casa a ocuparse de sus cosas. Y, como seguro sabes, el cisma entre sunismo y chiísmo, de esa misma época, tampoco se debe precisamente a un quítame allá ese versículo mal interpretado.

      Dices por último que, contra toda evidencia, creo posible la evolución del Islam. Hombre, si te pongo evidencias como los alevi turcos (fíjate por cierto que también son un grupo subétnico) y las pasas por alto... Eso aparte, claro que el Islam evoluciona, como todo. Para que lo haga en un sentido racional —que ya tuvo en la teología kalam o en Averroes, al que voy a desmayar de tanto citarlo— es necesario saber distinguir primero dónde está la ponzoña. Personajes como Robert Spencer, protagonista de tu vídeo, que interpretan el Corán en plan sola scriptura no ayudan mucho. La ponzoña no está en los textos sino en su interpretación, y esta resulta alterada por las circunstancias de cada momento pero también por la presión exterior. Va primero un ejemplo que no tiene nada que ver con estos asuntos: las apuestas en el juego. Están estrictamente prohibidas en el Corán. ¿Suficiente, no? Pues claro que no. Durante la Edad Media, los musulmanes siguieron apostando, sin distinción de capas sociales. Las autoridades hacían la vista gorda —coño, también apostaban en cetrerías y cosas así— y, por fuerza, los juristas empezaron a relajar las rotundas palabras coránicas: hombre, es malo, pero... sí, es pecado, aunque... Entonces se les ocurrió llenar un «vacío legal» inventando la figura del legalizador (muhallil), cuya función consiste en participar en un juego o deporte pero SIN apostar, mientras los demás jugadores o deportistas SÍ apuestan. Su presencia convierte en legal la partida en cuestión, ya que NO TODOS apuestan. ¿No es fabuloso, el mundo de la exégesis? ¿Conoces algún tipo de goma con más elasticidad?

      El otro ejemplo, ya ceñido a lo que tratamos, es Arabia Saudita. Sigue siendo una dictadura teocrática y cuanto más quieras añadir, pero ha cambiado muchas cosas desde el 11-S, empezando por su política antiterrorista, harto más eficaz y hasta cabe decir que sanguinaria, y los ulemas, en consecuencia, van variando el sentido de sus dictámenes. Estados Unidos ha obligado a, y conseguido, modificar los libros de texto, y hay organismos que solo existen para eso, para escrutarlos en busca de racismo, supremacismo y demás virguerías, que son subsiguientemente eliminadas. Junto a la presión política, militar y económica de Washington, hay otra —debe haber otra— para animar a relajar el rigor en la interpretación y ayudarles a incorporarse al humanismo. No exiges nada desconocido ni peregrino en —o para— el Islam: cismas aparte, hay cuatro grandes tradiciones exegéticas en el sunismo y dentro de cada una de ellas existen literalmente cientos de escuelas y subvariantes en desacuerdo; hasta dentro de una misma tradición, escuela y subvariante, un clérigo discrepa de otro. Únicamente los fundamentalistas, sin embargo, exageran las discrepancias y encuentran motivo en ellas para poner una bomba. Empeñarse en que el Islam SOLO es wahhabismo o SOLO conduce al terrorismo es un completo error (típico de Spencer, por otra parte), y la evidencia de que no existe una guerra abierta y total entre los musulmanes y el resto del mundo debiera bastar para ratificarlo.

    7. Donis dice:

      Vayamos por partes. Primero algunos detalles, dado que el grueso de tu exposición requiere que me lo piense... (joer, y mira que yo no quería entrar en este tema, y menos aún en el follón de la zona cero).

      Es como cuando en el otro hilo hablas de construir la Cúpula de la Roca sobre los restos del Primer Templo, que se hizo para dominar simbólicamente a los judíos. Lo primero es que no se trata de los restos del Primer Templo, del que no queda ni gravilla virtual, sino del Segundo, levantado por Herodes y arrasado por los romanos. Pero luego es que la Cúpula de la Roca, originalmente construida como albergue de peregrinos y no como mezquita, de simbolizar algo «contra alguien» lo hace contra los cristianos, no contra los judíos. Así lo atestiguan los distintos versículos coránicos y expresiones de unicidad divina inscritas en el interior, que polemizan con creencias cristianas. En aquel entonces, allí, no había poder judío con el que rivalizar, pero si poderes cristianos (en plural).

      La Explanada de las Mezquitas está construida el Monte del Templo, o Monte Moria, que es donde Abraham casi sacrifica a Isaac. En ese lugar el rey David empieza a construir el Primer Templo (que acabaría Salomón) para guardar el Arca de la Alianza. Desde hace más de dos mil años todo él es terreno prohibido, o sagrado, precisamente porque no queda ni gravilla y nadie sabe dónde estaba exactamente el Arca, el Sancta Sanctorum que solo podría pisar el sumo sacerdote. Que después Herodes hiciera otro templo (ahí sí, el Muro de las Lamentaciones), que los templarios tomaran aquello bajo su protección, etc, no es lo que le confiere su carácter sagrado, sino el Primer Templo con el Arca, el objeto y el lugar más sagrado del judaismo.

      Añades también que la legitimación de la violencia para imponer sus creencias es exclusiva del Islam. No te aburriré con religiones exóticas ni agitaré pasajes del AT ante ti; me limitaré a señalarte una frase en latín que agados incluye en uno de sus comentarios del anterior hilo: Deus vult. Ya ves qué tontería, el vicario de Cristo en la Tierra gritando que Dios quiere que los cristianos vayan a hacer la guerra contra el moro y recuperen Jerusalém por las armas. Más o menos lo mismo que dijo Juan Pablo II de la guerra de Irak (para que comprendas que cada época tiene sus epocadas).

      El llamamiento para la 1ª cruzada lo hace Urbano II en el Concilio de Clermont, el 27 de noviembre de 1095. Su audiencia, nobles y curas franceses, estalla enardecida con aquel grito, Deus Vult, que no pronunció el Papa. No obstante sí llamó a la guerra santa, un Papa nada menos. Evidentemente son "epocadas" como dices, nada que ver con mandatos divinos eternos e inapelables en un libro descendido y escrito por el mismo Alá, que no puede ser revisado ni (desde hace 900 años) interpretado.
      Fíjate hasta qué punto no tiene nada que ver, que no sería hasta el Concilio Vaticano I de 1870 cuando se declararía la infalibilidad papal exclusivamente si "habla ex cathedra, esto es, cuando, ejerciendo su cargo de Pastor y Doctor de todos los cristianos, en virtud de su Suprema Autoridad Apostólica, define una doctrina de Fe o Costumbres y enseña que debe ser sostenida por toda la Iglesia". Esto solo ha ocurrido una vez, con el dogma de la Asunción de la Virgen María en 1950 promulgado por Pío XII.
      Cualquier musulmán está legitimado para leer el Corán, siempre en árabe, y poner en práctica sus palabras. En caso de duda la autoridad canónica son los hadices expurgados y admitidos sin discusión, que son terroríficos. Y en caso de duda, le basta un imam para conceder el beneficio de martirio ante cualquier salvajada. No es que algún iluminado diga que Deus lo Vult, es que Deus lo ha escrito de su propia mano, y a ver quién es el guapo que lo contradice.

      Dices por último que, contra toda evidencia, creo posible la evolución del Islam. Hombre, si te pongo evidencias como los alevi turcos (fíjate por cierto que también son un grupo subétnico) y las pasas por alto…

      Hombre, francamente no he visto que valiera la pena hablar sobre una subsecta minoritaria de otra secta también minoritaria que representan a 15 millones de personas entre 1.500 millones de musulmanes. ¿Que el mundo sería mejor si fueran mayoría en el islam? Seguro. También están los musulmanes kurdos pacifistas y pro-Israel, pero pretender que eso tenga alguna relevancia en el islam es utópico.

    8. Manel dice:

      Donís,

      Ya que quieres (o te ves impelido a) entrar en detalles, no te emociones y apela a tu sindéresis: del Primer Templo no hay ninguna evidencia arqueológica de que haya existido jamás. Cero. Zilch. Nada. Solo las leyendas veterotestamentarias y reelaboraciones posteriores, tanto de rabinos como de musulmanes y cristianos. Por otra parte, que estuviera ahí mismo es una suposición prepóstera que tiene muchos adversarios, como es lógico, ya que se basa solo en leyendas que carecen de todo respaldo arqueológico. Es decir, no es algo tan automático como lo presentas. Y en tercer lugar, el carácter sagrado del lugar no nace con el Templo de Salomón sino mucho antes, pues ese montecito era sede de un culto previo quizá tan antiguo como Ugarit. Como es habitual en estos casos, cuando los judíos conquistaron Jebus el dios pasó a ser Yhvh.

      En cuanto a los musulmanes legitimados para leer y todo eso, digo: ¡sopla, igual que los cristianos... protestantes! :D

    9. Donis dice:

      Bien, pues ya he pensado, y en lugar de entrar en detalles creo que lo que hace falta es síntesis.

      La razón por la que es un imposible metafísico que exista un islam moderado es porque el islam, a diferencia de todas las demás corrientes espirituales, es un sistema político. El sistema islámico más benigno seguiría siendo político, normativo en cada aspecto de la vida mediante la sharía, y por lo tanto contrario a la libertad. Es imposible que algo sea y no sea en el mismo sentido y en el mismo sujeto.

      Otras creencias han llegado a desarrollarse políticamente. El cristianismo con Constantino, el budismo en Tíbet o el hinduismo y su sistema de castas, pero son avatares de la Historia, no es un hecho consustancial a su doctrina (antes al contrario). En ese sentido el islam está más cerca de otras creencias también plagadas de dogmas de fe, leyes y normas, como el marxismo-leninismo o el nacional-socialismo.

      Todas las doctrinas espirituales se reducen al final a muy pocos dogmas, y a una enseñanza moral para el propio desarrollo y por el bien de los demás. El islam es la única que se forja como Estado, que solo reconoce su ley y que pretende ser exclusiva en la salvación. El gran mandamiento del islam es "no hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta", por lo que es imposible ignorar las palabras y hechos del profeta: dividir el mundo en creyentes e infieles, crear un Estado por la espada y expandirlo a sangre y fuego por "la casa de la guerra"... Hasta que todo sea islam.

      PS
      Igual que los protestantes no. Lo que he dicho es que "cualquier musulmán está legitimado para leer el Corán, siempre en árabe, y poner en práctica sus palabras". Nada de interpretación. De hecho ni siquiera lectura: el Corán (que significa "recitación") no se lee, ni mucho menos se reflexiona, el Corán se recita. Es lo que hacen las madrasas, donde chavales de 5 años recitan una y otra vez hasta que con 9 ó 10 años se lo saben de memoria (entonces los coge Hamás y los manda envueltos en bombas)

    10. Manel dice:

      Donís,

      Nada, que sigues sin salir del fundamentalismo. Quicir, igual no sabes que algunos países musulmanes celebran hasta elecciones, todo lo trucadas e imperfectas que quieras, lo que no importa porque están prohibidísimas en cualquier forma ya que el único gobierno posible es el de Alá.

      PS.: ¿Quién ha dicho nada de interpretar? El proceso que has descrito es el de la sola scriptura. El otro día le pasé a Judas un enlace de un documental sobre unos protestantes que creen en el rapto al cielo —a las nubes— de los justos, y visitan el lugar de Israel donde tendrá lugar el Armagedón. No interpretan mucho.

    11. Donis dice:

      "algunos países musulmanes celebran hasta elecciones, todo lo trucadas e imperfectas que quieras"

      Joer... hasta que aguanten los militares turcos, o lo que sea en cada caso, el sultán marroquí o los palestinos mientras reciban millonadas de Europa y USA. Hasta que el islam tenga suficiente fuerza para implantar su dictadura. Anécdotas imperfectas que suelen acabar como Argelia.

    12. judas dice:

      Ya que se me nombra, entro al trapo. Que sabéis que me gusta, y más cuando puedo estar en desacuerdo con todo el mundo.

      En este (gran) asunto tengo opiniones enfrentadas. Dos de cada cuatro días estoy de acuerdo con Donís, uno de cada cuatro con Manel, y el otro día de cada cuatro la verdad es que me importa un pimiento.

      Empecemos eatando de acuerdo con Donís. El Islam no es como otra religión, ualquiera que elijas, igual que cualquier religión que elijas es distinta de todas las demás. No se distingue por su ideario político, que otras creencias también tienen, sino en que su ideario político pretende estar vigente, cosa que la mayoría de otros credos ya no contemplan por pura lógica temporal. Es Islam es el único gran bloque religioso (si contamos cantidades) que ha permanecido impasible ante el avance del mundo. Ni Renacimiento pagano, ni Reforma protestante, ni Revolución científica, ni Industrial ni Tecnológica han hecho a sus creyentes poner su fe en un cómodo segundo (o primero y medio) plano, como sí ha pasado en las otras religiones del libro.

      Luego a veces estoy de acuerdo con Manel, y me pregunto por qué ha pasado eso. Y me respondo que debe ser cosa de la endogamia, el sentimiento de superioridad del que se sabe inferior (y la esquizofrenia que eso supone), y le añado un ingrediente de mi cosecha: la geografía. Desde que leí no sé dóne un estudio acerca de la geografía europea y cómo parece que ha ayudado a su desarrollo, me hace tilín enfocarlo todo desde ahí. Al Islam le va a venir muy bien subir en latitud, encontrarse con el fresco y con la sociedad abierta. Quién sabe si algún pobre musulmán moderado, aunque imitando a uno que lo fue poco, no va y clava en la puerta del Cordoba House una lista de objeciones a la visión totémica que Donís y yo (según días) tenemos. Porque no veo otra solcuión: el Islam no va a desaparecer, y o cambia/se reforma o cambiamos todos.

      Y los días que quedan sueltos, la verdad es que me parece un asunto tremendamente poco interesante. Desde un punto de vista ahistórico y pragmático, no sé si es una ventaja evolutiva para ciertos miembros de nuestra especie tener fe ciega en la victoria guerrera. Si fuera así, mi "fe" en el género humano se vería más mermada aún (o, parafraseando, "me sentiría herido e mis sentimientos" y tal). Pero desde un punto de vista completamente biológico, amoral, pues qué bien que me parece. Ventajas de no tener ni querer descendencia, te deja verlo todo sin implicarte demasiado.

      El documental del que habla Manel es muy entretenido, pero lo gracioso del asunto es que no hace falta irse a los iuesey para probar la dronja: basta asomarse a cualquier congregación pentecostal de las que adornan nuestros pueblos. Como ya dije antes, ah, el fundamentalismo evangelista es ese gran desconocido.

      P.D. No puedo evitar hacer referencia a esta frase:
      "La Explanada de las Mezquitas está construida el Monte del Templo, o Monte Moria, que es donde Abraham casi sacrifica a Isaac."
      Y así, sagrado sobre sagrado hasta que no quede nadie para adorar. Aunque desconocía que se supiera con tanta precisión dónde un ser de fábula estuvo a puto de sacrificar a su fabuloso hijo, hasta que el ángel (éste supongo que real) se lo impidió. Hay que joderse.

    13. Manel dice:

      Donís

      Te sales por la tangente. Que las elecciones acaben mal (como en Argelia) o vayan bien (como en Kuwait) no es la cuestión, sino que se hayan celebrado. Si el Islam fuera solo lo que tú afirmas que es, tales intentos serían imposibles. Pero, por usar el concepto que apunta Judas más abajo, la lógica temporal termina por colarse en todas partes. Conducir un SUV, tener un iPhone, vestir de Armani o encargar una flotilla de F/A-18 Hornet provoca dudas.

      Otra cosa y termino, porque cuando responda al mencionado ya lo habré dicho todo y empezaré a repetirme. Anoche me encontré en un libro de historia protoislámica tres citas con principios básicos de la yijad: Ibn Lehonas escribió que cualquiera que muriera en defensa del Islam recibiría una recompensa en el cielo; 'Abd al Jan añadió que las víctimas en una guerra santa eran mártires, y que si morían armados en la batalla sus pecados eran perdonados; y Almótasim Nicalea precisó que los hombres del Islam no debían portar armas salvo para luchar con los infieles. Esas tres citas me hicieron pensar que... uh, espera, que me he confundido. Es lo que pasa cuando haces dos cosas a la vez. En realidad, se trata de afirmaciones de los papas León IV (el original dice Iglesia donde he puesto Islam), Juan VIII y Nicolás I.

    14. Manel dice:

      Judas

      Me paice que Donís y tú, cuando estáis de acuerdo, os referís a la única clase de Islam que recibe publicidad. Que yo vengo diciendo que es la fundamentalista, o sea que existe, pero que no es ni siquiera la hegemónica. Ciertamente, si los modernistas del XIX hubieran vencido a los revivalistas, el panorama se parecería más a la Europa del s. XVII y no viviríamos ridiculeces como la que sigue (que tomo de Ibrahim y que por otra parte viene bien para ilustrar uno de los puntos del post). A propósito de la Cordoba House, el periódico egipcio Al Masry Al Youm (patosa traducción de Google, pero se adivina lo que quiero indicar) publicó una noticia alertando de la oposición de ciertos ulemas de la universidad Al Azhar, tenida como la principal del mundo islámico, a su construcción. La razón es que se trata de una «conspiración para ratificar la conexión entre los atentados de septiembre y el Islam». Otro menda, Abdul Muty Bayoumi, achaca el proyecto a una taimada mentalidad que pretende ligar el 11-S al Islam, cuando en realidad se trata de una «conspiración sionista» para perjudicar al Islam. Y un tercer figura espera que no sea una nueva conspiración contra el Islam y los musulmanes.

      Vale. Es como cuando los biblistas del XVIII negaban la antigüedad de los fósiles amparados en el relato del Diluvio y la cronología bíblica, o como cuando ahora los pirados (Hugo Chávez incluido) sostienen que los estadounidenses nunca pisaron la Luna porque la banderita ondeaba y en la Luna no hay viento. ¿Cómo hacer frente a eso? No se trata de Islam o de fundamentalismo: es ignorancia full equip a todo trapo, es la esquizofrenia de la que tú hablas. Quien la puede remediar es el gobierno egipcio, que a fin de cuentas es quien controla Al Azhar, y quien le puede animar a hacerlo son los EE.UU., que a fin de cuentas son quienes subvencionan generosamente al gobierno egipcio cada año. Pero, por desgracia, hasta el momento lo principal que Washington ha considerado necesario cambiar desde fuera ha sido el Islam directamente relacionado con el terrorismo.

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