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Manel Gozalbo
¿Tiene Al Qa'ida relación con el 11-M, algo que ver con los atentados? Pedro J. Ramírez, Casimiro García Abadillo y Carmelo Jordá sostienen que no, y con ellos una parte minoritaria —y decreciente— de la derecha española que se informa primordialmente a través de los medios donde trabajan nuestros hombres: El Mundo, Libertad Digital y sus respectivos entornos mediáticos. Sus razones para oponerse no son muy científicas, pues dependen en exceso de interpretaciones harto peculiares de documentos judiciales y periodísticos cuya naturaleza e importancia varía en función de criterios políticos dudosos y extemporáneos. Lo que significa que los argumentos que emplean son como gabardinas reversibles: aprovechan para defender una cosa y su contraria, a unos o a otros, depende de las circunstancias y las conveniencias del momento. No hará falta insistir en estos aspectos, tratados con profusión de evidencias en multitud de ocasiones anteriores y cuya ductilidad e irreductibilidad, por lo demás, se ajustan como un guante a cuanto las ciencias sociales informan sobre el conspiracionismo.
El colmo de esta pintoresca aproximación al estudio de los atentados de Madrid-Leganés reside en el uso discrecional de las sentencias judiciales, que pese a considerarse viciadas y deficientes en sus puntos capitales —pruebas, condenados y absueltos— se invocan como autoridad cuando cualesquiera otras honrosas salidas aparecen tapiadas. Es un desesperado recurso argumentativo que ignora que el propósito de una instrucción judicial —y por ende de todas las fases posteriores del proceso, con su técnica, lógica y motivaciones específicas— no es construir una tesis académica, y por ello no resulta sensato parapetarse en la trinchera última de «lo que dice o no dice» una sentencia. Maximalismo dialéctico que no tiene en cuenta que el proceso judicial en su conjunto no es una descripción de la realidad ni lo pretende, por lo que en cualquier argumentación que se omita esta pequeña gran cautela abundarán con toda seguridad falacias y perversiones lógicas de tamaño industrial.
Las tuitadas de autos
Del dicho al hecho no hay un trecho: para Pedro J. Ramírez, Al Qa'ida no tiene relación con los atentados porque «la sentencia no dice nada de eso y los remotamente ligados [a Al Qa'ida] fueron absueltos», y además «la AN y expresamente el TS lo atribuyen a 1 org. terrorista "diferente" d AQ», lo que en su opinión demuestra que «la Fiscalía fracasó al intentar demostrar esa conexión». Tales tuitadas componen un buen resumen de su pensamiento; eso mismo se podría ilustrar enlazando editoriales, intervenciones en radio o televisión y caudalosas cartas dominicales. Sin embargo, la penuria del medio no exculpa a Ramírez de no contemplar las prevenciones respecto de Al Qa'ida que contienen las sentencias aducidas, y que en buena medida desbaratan tan precipitadas conclusiones suyas. Es decir, si Ramírez omite las particulares condiciones en que las sentencias se refieren a Al Qa'ida, sus conclusiones son falaces y por consiguiente perfectamente inválidas. Para Ramírez, Al Qa'ida es una organización jerárquica de miembros con carnet en la boca, pero tal paisaje dista mucho de la realidad y de cuanto las sentencias manifiestan:
Es cierto que Al Qaeda puede ser concebida como una única organización terrorista con presencia supranacional que actúa a través de células distintas en diferentes lugares. Para ello sería necesario establecer que todas ellas funcionan unidas por vínculos jerárquicos de alguna clase. Pero, en la medida en que se conoce, no parece desacertado ni lejano a la realidad, concebir Al Qaeda como un núcleo caracterizado por sus finalidades terroristas, constituido por un grupo de personas, a su vez organizado en torno a una o varias de ellas, con una base ideológica de tipo religioso, fuerte, y sus propios medios personales y materiales que, además de desarrollar sus propias acciones, fomenta, apoya y sostiene ideológicamente, y en ocasiones incluso de forma material, la creación y el funcionamiento de numerosas células, más o menos amplias, más o menos organizadas, cada una con una o varias personas en situación preponderante o de dirección, que reciben su inspiración esencial del núcleo básico, pero que actúan de modo independiente, con objetivos inmediatos y zonas de influencia diferentes, incluso con variaciones de sus componentes ideológicos, formadas con individuos distintos, aunque participen de la misma ideología radical islamista o yihadista, aunque les guíe el mismo objetivo final y aunque tengan contactos más o menos intensos e incluso intercambio de miembros, en función de las zonas territoriales donde pretenden actuar y de sus objetivos más cercanos y particulares.
No se trata necesariamente de grupos vinculados entre sí por relaciones de estricta jerarquía, aunque generalmente todos ellos sigan las consignas de lo que podría considerarse la cúpula central, transmitidas generalmente mediante internet o también directamente por quienes, comportándose como ideólogos, comunican presencialmente a las distintas células las consignas matrices que deben guiar todo su comportamiento, colaborando al mismo tiempo en la captación de nuevos miembros y en el sostenimiento de cada grupo u organización. Se trata, por lo tanto de células terroristas organizadas de forma autónoma e independiente, que funcionan bajo su propia dirección y jerarquía internas, eligiendo sus propios objetivos terroristas, aunque se inspiren, con mayor o menor fidelidad, en los postulados emanados de la cúpula de Al Qaeda. Así entendida, la pertenencia puede afirmarse tanto respecto de la organización central de Al Qaeda en sus distintas manifestaciones o funciones, como en relación a cada uno de los demás grupos o células, aunque se basen en similares o idénticos presupuestos ideológicos, siempre que se trate de organizaciones independientes entre sí.
Será, pues, que Ramírez no llegó a esta página de la sentencia, donde se explica perfectamente la naturaleza de Al Qa'ida en el período de interés para la causa. Al Qa'ida en 2004 (ni ahora) no es un club de fútbol, ni una fábrica en la que los trabajadores fichan al entrar y al salir. La naturaleza de su relación con los atentados del 11-M no puede juzgarse a la luz de pertenencias o miembros. ¿Cómo era aquello? Ah sí: j'accuse.
Carmelo Jordá, menos ambicioso y claramente dependiente de Luis del Pino, arguye por su parte que «no lo reivindicaron d verdad [y] no se parece a ningún otro antentado» de Al Qa'ida, de lo que se sigue que no se ha podido demostrar «q hubiese relación alguna entre los presuntos autores y AQ». Obsérvese que para Jordá los condenados en firme siguen siendo presuntos (daría para una golosa proposición: accidente es a atentado lo que presunto es a equis). Los problemas que plantean estas ideas de Jordá no difieren en sustancia de lo anterior: el Redactor Jefe de Libertad Digital se expresa como si Al Qa'ida solo operase de una determinada manera, lo cual es ciertamente ridículo —de hecho existen varias bases de datos de atentados terroristas que podrían haber consultado en esa casa para ahorrarse esta y otras clamorosas meteduras de pata—, y su concepción de Al Qa'ida no se aparta en nada de la que ya le hemos leído a Ramírez. Tampoco Jordá ha llegado a esa página de la sentencia.
Casimiro García Abadillo, locuaz como en él es costumbre, reduce hábilmente la cuestión a sus estrechos límites conceptuales y pone el dedo en la llaga aristotélica: «Estar vinculado es tener contactos directos o indirectos. Seguir unas órdenes o instrucciones. Vale?»
Pues... er... no, no vale. En primer lugar perdonemos la ligereza de pensar que es lo mismo tener contactos directos o indirectos que seguir órdenes. Cuando no, no es lo mismo. Hisbalá y Al Qa'ida han tenido contactos directos e indirectos, pero se llevan —literalmente— a matar. Hamas y Hisbalá comparten protectores —Siria e Irán—, pero no se hablan entre sí. Al Qa'ida e Irán han tenido ocasionales contactos, pero se desacreditan mutuamente por un quítame allá la paternidad del 11-S. De modo que tener contactos no significa nada. Todos los grupos terroristas tienen contactos con otros grupos terroristas y con uno o varios estados gamberros, pero simplemente porque conviven en un submundo restringido y delincuencial.
Seguir órdenes o instrucciones es muy otra cosa. Pero justamente aquí es donde descarrila la aparente lógica de García Abadillo y los suyos, porque Al Qa'ida, desde finales de 2001, no funciona necesaria ni mayormente así. Los atentados de Al Qa'ida ya no se deben a precisas instrucciones superiores, como ocurría antes del 11-S. Más bien es al revés: la inmensa mayoría de sus atentados posteriores a diciembre de 2001 se debe a iniciativas espontáneas, i.e. decididas en y por cada célula al margen de la 'superioridad'. Nuestros tres hombres tendrían que haberse enterado de un modus operandi que ha sido tan publicitado... y que consta en la sentencia del Supremo referida al 11-M.
El nacimiento de una marca
No todos en Al Qa'ida estaban de acuerdo con los atentados que se estaban preparando contra los Estados Unidos. Tampoco a todos les gustaba el estilo de dirigir la organización que ya entonces demostraba Osama Bin Ladin, a quien algunos llegaron a acusar de haberse pervertido con flashes, cámaras y aplausos de los fans. Tampoco todos estaban convencidos de la conveniencia de aliarse con los talibanes que, además de ser —a ojos salafistas— cultualmente reprobables en algunos aspectos, no eran sino una minoría del pueblo afgano que en modo alguno estaba legitimada para representarlo en su conjunto. Como fuere, el 11 de septiembre de 2001 se consumó la tragedia. También fue el principio del súbito fin de Al Qa'ida como organización unitaria y jerárquica. Antes incluso de que Estados Unidos comenzara sus bombardeos y lo que posteriormente hemos llamado Guerra de Afganistán, Al Qa'ida se fracturó en dos. Unos se quedaron con Bin Ladin en las montañas de Tora Bora, otros regresaron a sus países de origen o emigraron a Irán (donde fueron detenidos y mantenidos en prisión domiciliaria durante años, o expulsados, invitados a irse, etc.).
Cuando el Tío Sam comenzó el zafarrancho de combate en octubre de 2001, Al Qa'ida en Tora Bora fue machacada hasta el tamaño de gravilla. Sus campos de entrenamiento, instalaciones y equipo militar pesado quedaron pulverizados e inservibles, sus efectivos humanos fueron implacablemente diezmados y su cadena de mando —esto es lo que cuenta— fue borrada de la faz de la Tierra. La cúpula de Al Qa'ida, o sea el Consejo Consultivo —Majlis al Shura— que asistía a Bin Ladin en sus decisiones tácticas y estratégicas, fue desbaratada para siempre, siendo capturados o muertos varios de sus miembros (otros han desaparecido y nunca se ha vuelto a saber de ellos). Desde principios de 2002, no ha vuelto a existir ningún Consejo Consultivo de Al Qa'ida remotamente parecido al que hubo hasta el 11-S, como confirmó en 2007 el ejército de los Estados Unidos. Por lo que a nosotros respecta, en Al Qa'ida se acabó el ordeno y mando. No había quien mandara ni quien obedeciera. Cada uno estaba demasiado ocupado procurando que no le pillaran —Bin Ladin aquí, Zawahiri allí, Saif al Adel allá, Abu Mus'ab al Suri (Setmarian) acullá— como para meterse en fantasías yijadistas imposibles. En consecuencia cambiaron de táctica, y en 2003 comenzaron los mensajitos de audio y vídeo de las dos principales estrellas de Al Qa'ida. Pero ya no despachaban con lugartenientes, pues no los tenían o cuyo paradero incluso desconocían, ni consultaban con iguales. Despachaban con todos los soldados rasos que se quisieran apuntar.
El impacto de los audaces atentados y de la posterior guerra afgana se dejó sentir en la población musulmana, y la guerra de Irak solo exasperó los ánimos en este sentido. Muchos jóvenes se sintieron atraídos por el apocalipticismo de Bin Ladin y compañía, por su antioccidentalismo, por su coraje para enfrentarse al enemigo lejano. En 2003, los simpatizantes empezaron a congregarse en torno a los primeros foros yijadistas en la Internet, páginas mal protegidas o completamente desprotegidas donde intercambiaban noticias, direcciones, impresiones y materiales (libros, audios, vídeos, instrucciones para montar bombas, adoctrinamiento religioso). A menudo vía tales foros, las células terroristas en Europa encontraron logística, financiación y contactos con veteranos árabes afganos en las mezquitas más radicales de los guetos musulmanes repartidos por el continente. Al tiempo, fue construyéndose una red internacional de ayuda. Cientos de musulmanes europeos y norafricanos terminaron en Irak, Chechenia y Afganistán gracias a esa red internacional de pisos francos y transportes clandestinos.
Al Qa'ida ya era una marca, un sello, una inspiración, un resumen, una cosmovisión. Solo eso y nada más. No había oficinas donde fichar ni uniforme que ponerse. Nadie recibía órdenes directas o indirectas; bastaban las lecturas de autores como Awlaki, Zawahiri, Bin Ladin, Setmarian y ciento y la madre más, sus casetes, sus vídeos, sus libros. Bastaban los sermones de jeques antiguos, tipo Abdulá Azzam, o modernos, tipo Abu Qutadah. Las órdenes eran generales y las instrucciones a granel: atacad a los infieles. No 'matad a este' o 'volad aquello'. Solo yijad. Como tú quieras llevarla a cabo. Elige: hazlo por Irak, por Afganistán, por Palestina, por Chechenia, por Cachemira o contra el imperialismo estadounidense en general. Ya te apañarás.
La célula de Madrid
La célula de Madrid responsable del 11-M y Leganés obedece a ese patrón al milímetro. Más allá de pertenencias a Al Qa'ida de este o aquel fulano, que en esa época no deja de ser un concepto asaz ridículo si Al Qa'ida se entiende como una organización jerárquica, sus miembros acumulaban vídeos de campamentos de Al Qa'ida y visitaban rutinariamente foros y páginas extremistas. En los discos duros de sus ordenadores y en distintos dispositivos de almacenamiento USB se encontraron numerosos ficheros de «contenido doctrinal, proselitista yihadista y militar», según detalla la sentencia de la Audiencia Nacional (es llamativa la nula atención que El Mundo y Libertad Digital han prestado a tales hallazgos). No necesitaban órdenes de nadie. Tampoco ningún autor intelectual. Tenían la capacidad operativa, la bendición religiosa (fatwas permitiendo los ataques contra infieles occidentales o contra judíos) y la autorización tácita para actuar por su cuenta. Podían guisarse y comerse ellos mismos el palomo. Ni Bin Ladin ni Zawahiri, que son quienes públicamente cortan el bacalao, íban a desautorizarles, entre otras cosas porque las circunstancias impedían toda comunicación fluida con ellos o representantes directos suyos. Por el contrario, lo que harán Bin Ladin y Zawahiri en al menos siete (¡7!) ocasiones es asumir como propia la «Operación Trenes de la Muerte». Lo harán por escrito, en vídeo y en audio. No porque la hayan planeado, instigado, ordenado o dirigido personalmente ni a través de intermediarios directos, sino porque ha sido ejecutada por hermanos que se han sumado a su causa.
¿Pero cómo saben Bin Ladin o Zawahiri que los terroristas de Madrid se han sumado a su causa y no a cualquier otra causa yijadista, por ejemplo la brutal yijad argelina con la que Al Qa'ida tiene tantas diferencias en ese mismo período? Pues lo saben por la primera vindicación que se hizo pública el mismo 11 de marzo a través del periódico londinense en lengua árabe Al Quds al Arabi (Jerusalém Árabe), que es el megáfono extraoficial del yijadismo antioccidental euroafricano. El periódico que leen los que están en la pomada, para entendernos. Y no solo ellos: es publicación de referencia inexcusable para investigadores y académicos (Al Quds al Arabi ha publicado a lo largo de los años algunos textos capitales de autores yijadistas, como por ejemplo los primeros fragmentos conocidos de la obra de Zawahiri titulada Caballeros bajo el estandarte del Profeta; Zawahiri perdió el original en los tejemanejes de los bombardeos en Afganistán y terminó en manos del periódico). Lo que garantiza rápida difusión a nivel mundial en los dos niveles que importan, el terrorista y el contraterrorista. Nótese, por otra parte, que la vindicación londinense en nombre de Al Qa'ida la llevó a cabo la misteriosa Brigada Abu Hafs al Masri. Es seguramente fraudulenta, nada más que otra cáscara vacía, apenas un yijadista mediático que conoce su oficio —copia de anteriores comunicados y repite fórmulas y expresiones—, pero lo cierto es que en más de una ocasión se han filtrado en su nombre vídeos y grabaciones de Zawahiri, lo que sugiere que este —y por tanto Al Qa'ida— participa del teatro en algún grado no pequeño.
Para eliminar toda otra posible duda alqa'idica, los vídeos y comunicados de vindicación que hicieron públicos los de la célula madrileña, así como los borradores recuperados entre los escombros de Leganés —en definitiva, todas esas vindicaciones que a Jordá le parecen inauténticas—, se atribuyeron a Al Ansar Al Qaeda en Europa. Comprendo el escepticismo de Jordá en este punto, pues depende de las alicortas «investigaciones» de Luis del Pino, según las cuales basta que pueda documentar que nadie sepa qué carajo es Al Ansar Al Qaeda en Europa para automáticamente descalificar las vindicaciones como falsas. Ello solo incide en la colosal ignorancia que le reproché a Jordá en Twitter. Que el nombre responda a una organización real o irreal es lo de menos; precisamente por la incapacidad operativa de Al Qa'ida, las células diseminadas por el mundo se ven obligadas a improvisar y multiplicar entes, órganos y portavoces fantasma. Ponerse nombres rimbombantes constituye el escalón más básico de la guerra psicológica, con todo lo que tiene de infantil. Si tuviéramos que listar los distintos órganos propagandísticos desde los que se han vindicado atentados en nombre de Al Qa'ida nos darían las tantas... del día siguiente. Véase, por caso, el número de diferentes alias del Batallón del Mártir Abdulá Azzam. O véase el traje de ocasión para vindicar una operación de piratería.
En suma, las vindicaciones de Madrid no fueron originales ni exóticas, sino la regla en el mundillo. Un elemento clave que raras veces se considera es que los yijadistas madrileños tuvieron tiempo y ocasión de desmentir el comunicado de la Brigada Abu Hafs al Masri y se abstuvieron de ello. Todavía peor, ya que la Brigada publicó un segundo comunicado el 17 de marzo a través de otro rotativo londinense en lengua árabe, Al Hayat (La Vida), un periódico en las antípodas ideológicas de Al Quds al Arabi, prooccidental (en 2002 llegó a publicar un manifiesto de 67 intelectuales estadounidenses —¡y menudos!: Fukuyama, Huntington y Moynihan entre ellos— en favor de la Guerra contra el Terror), de centroizquierda, nacionalista, y el más leído por los árabes en el exilio. En el comunicado, los autores se felicitan por el cambio de gobierno y formulan condiciones para una tregua. Entre las tres vindicaciones, pues, se cubrió todo el espectro de audiencias interesadas: primero el islamismo internacional —incluido el yijadismo—, luego la opinión pública española y por último los sectores políticos árabes. Mucho mérito el suyo si ello se debe al azar. O no tanto, en realidad (pdf).
Franquicias y asociados
A finales de 2004, la estampida de Afganistán ya estaba amortizada. Bin Ladin y Zawahiri se acomodaron en sus audios y vídeos. Zawahiri incluso amenazaba con volver a la literatura, después de su plomizo Caballeros bajo el estandarte del Profeta. Setmarian, en una voluntaria situación de aislamiento total respecto de sus antiguos compinches, también publicó un libro, en este caso un extraordinario y voluminoso estudio autocrítico del yijadismo —Llamada a la resistencia islámica global— donde proponía seguir el camino descentralizado y atomizado que finalmente se ha impuesto en el gremio (pese a que ni Ramírez, García Abadillo y Jordá se hayan enterado). Es, en verdad, una auténtica Summa Yijadista de casi 1500 páginas harto más interesante que el Caso Dreyfuss, aunque por desgracia todavía no está disponible más que en árabe. «Nuestra 'mentalidad Tora-Bora' tiene que terminar», repite sin cesar nuestro compatriota Setmarian en alusión a las peregrinas tácticas de Bin Ladin en Afganistán, «porque en solo dos años nuestras fuerzas han sido eliminadas en un 80%».
Resulta un libro particularmente pertinente para los propósitos de este artículo porque Setmarian lo escribió desde 2002 hasta poco después del 11-M (lo concluyó en junio de 2004). Los atentados llamaron su atención y, mecachis, no los atribuyó ni a ETA ni a las cloacas teledirigidas por Rubalcaba, sino a «una célula de combatientes muyaidines». Aun más: de su análisis se desprende que ese modo de actuar —el de la célula de Madrid— es el correcto «en el mundo post Septiembre», y es el que él lleva tiempo promoviendo entre «los hermanos». Setmarian llega a definir el 11-M como «primera operación yijadista disuasoria de la Historia». Puede que se trate de otro capricho del azar. Setmarian fue capturado en 2005 y entregado a las autoridades estadounidenses, que lo mantienen desde entonces en paradero desconocido (aka limbo judicial). No podremos preguntarle si las cloacas acertaron por chiripa. Aunque, después de todo, Reinares apuntó el año pasado al marroquí Amer Azzizi, del círculo de Setmarian, como smoking gun de la relación entre el 11-M y Al Qa'ida.
En otro orden de cosas, a lo largo de 2004 proliferaron foros yijadistas en la Internet, con una vida media que no pasaba del medio año. Se cerraban unos y se abrían otros, pero poco a poco fue perfilándose un frente mediático yijadista estable, hasta el punto de que, en diciembre, Bin Ladin publicó directamente en una página yijadista uno de sus mensajes, en lugar de filtrarlo vía Al Yazira. La amenaza de Al Qa'ida no había hecho sino crecer. En realidad nunca había sido mayor, ni cuando en los 90 era una organización jerárquica dueña de medio Afganistán. Se consolidaron viejas alianzas y se crearon nuevas. En total, una treintena de grupos terroristas en todo el mundo estaban asociados con Al Qa'ida en 2004, lo cual, en la práctica, solo significa que contaban con su visto bueno y con cualquier colaboración menor —teórica, doctrinal— que pudieren aportar. No había infraestructura para más, y el dolce far niente de los años 80-90 que había permitido blanquear impunemente dinero de la droga, viajar sin restricciones por medio mundo, etc., había tocado a su fin. Como en los años precedentes, sigue valiendo la norma de que cada uno se las apañe como pueda. Desde la cúpula continúan sin dar órdenes concretas a nadie, pero todos conocen las líneas generales gracias al frente mediático, que pronto producirá sus propios materiales propagandísticos audiovisuales e informáticos y recibirá nombre oficial: As Sahab (La Nube).
¿He dicho todos? No, hay una franquicia de Al Qa'ida autorizada a usar el nombre de Al Qa'ida que no conocerá las líneas generales. Me refiero a la Organización Al Qa'ida en la Tierra de los Dos Ríos dirigida por el infame Abu Mus'ab al Zarqawi. En enero de 2004, Zarqawi se dirigió por carta a Bin Ladin y le juró lealtad y sometimiento a sus órdenes, solicitando a cambio poder lucir la marca Al Qa'ida para combatir a los apóstatas. Sería el primero de varios mensajes que se cruzarían entrambos. En octubre de 2004, Zarqawi recibió el visto bueno de Bin Ladin, cambió el nombre a su grupo (que se llamaba Monoteísmo y Guerra Santa) y empezó a operar en Irak. Para oficializar la relación, Bin Ladin hizo pública una grabación en diciembre donde llamaba «príncipe de Irak» a Zarqawi y pedía a todos los «hermanos» que se pusieran a sus órdenes. Siete meses después, sin embargo, Zawahiri remitió una larga carta (pdf) a Zarqawi llamándole al orden y sugiriéndole un serio cambio de táctica y estrategia, porque con sus masacres indiscriminadas y sus continuos shows mediáticos —por ejemplo los vídeos de degollamiento de personas, como el de Nick Berg que en 2005 servidor decidió verse de cabo a rabo en repetidas ocasiones para vacunarse contra estas basuras humanas— corría el riesgo de perder el apoyo popular y se alejaba de los objetivos pactados, que Zawahiri pacientemente reiteró. En un momento dado (p. 6), Zawahiri incluso le pide que no cometa el error que ellos cometieron con los talibanes.
Dicha carta constituye un elemento decisivo en la cuestión que examinamos, porque muestra el tipo de órdenes que la cúpula alqa'idica diseminada en Pakistán/FATA podía permitirse en 2005 respecto de un franquiciado en Irak, condiciones que sin duda son más propicias para el intercambio de ideas que las que se daban un año antes entre esa misma cúpula y los mangantes del remoto Madrid. Tales 'órdenes' resultan ser meros objetivos políticos, líneas generales, consejos, sugerencias, ruegos, observaciones de carácter doctrinal; nada de microgestión, nada de lleva estas tropas allí y asalta la mezquita, vuela el edificio gris o fusila al barbero de la esquina. Semejantes acciones, que nosotros llamamos atentados, eran decididas libremente por Zarqawi y su Consejo Consultivo. Igual que los atentados de Madrid fueron decididos libremente por la célula de Madrid. No hay que buscar ningún autor intelectual fuera de la propia célula porque no hay ningún señor acariciando un gato y apretando botones. Que es así se confirma por los incipientes planes descubiertos entre los escombros de Leganés: direcciones de sinagogas en España, carta anunciando nuevos atentados, avisos sobre más bombas en trenes... La célula de Madrid era una célula autocontenida con planes a medio plazo. Sabían lo que querían hacer, y no necesitaban un permiso para actuar (que en cualquier caso habrían recibido).
La carta resulta todavía más trascendente en tanto en cuanto que Zarqawi no hizo ni puto caso. Menudas 'órdenes'. Pese a sus juramentos y pamplinas, pese a haber sido reconvenido por el número dos de Al Qa'ida, Zarqawi mantuvo una línea muy agresiva contra los chiítas, prosiguió su rumbo al estrellato internacional gracias a sus salvajadas y salidas de tono y se granjeó la antipatía popular. La dirección de Al Qa'ida tuvo que mandarle en noviembre de 2005 una segunda larga misiva (pdf) donde se le censuraba muy agriamente y donde, de un modo poco sutil, se le sugería que cediera el cargo a otra persona más preparada (lo cual tampoco sucedió). Esta segunda carta fue descubierta en los escombros de la casa de Zarqawi tras el ataque aéreo que terminó con su vida en junio de 2006, y plantea un interesante dilema: ¿puede decirse que los atentados cometidos por la Organización Al Qa'ida en la Tierra de los Dos Ríos en Irak en 2005 tuvieron como autores intelectuales a Bin Ladin, Zawahiri o cualquier otro distinto de Zarqawi? ¿Fueron «atentados de Al Qa'ida», en el sentido en que tradicionalmente se entiende esta expresión? Nominalmente puede que sí, pero en realidad sabemos que no, pues la cúpula de Al Qa'ida estaba que trinaba contra Zarqawi y le solicitó con reiteración que cambiara de procedimientos.
Intermedio humorístico
Uno de los episodios más hilarantes del día de autos fue la noticia de agencia que El Mundo publicó, rectificó y volvió a rectificar (operaciones de lavado de cara que pueden verse aquí gracias a las capturas de pantalla). Antes de que fuera rectificada y recontrarrectificada, yo mismo la mandé por correo a dos eximios colegas —Don David Millán y el founding father— con algo así como Ha sío la ETA! Ha sío la ETA! en el encabezamiento. La noticia es un impreciso listado de los grandes atentados de Al Qa'ida; en su versión original, cuando llega al año 2004 incluye tanto los atentados del 11-M como el suicidio de Leganés en el haber de Al Qa'ida. El cachondeo en la red fue general, hasta el punto de que Pedro J. Ramírez tuvo que dar explicaciones en su Twitter (!) y justificarse ante los subsiguientes retoques. Actualización imagen:

Sin embargo, el elemento humorístico permanece, aunque nadie se haya dado cuenta (digamos que es un chiste para 'enterados'). Lo del 11-M se ha corregido, sí. Pero subsisten otros atentados falsamente atribuidos a Al Qa'ida (en el sentido defendido por García Abadillo, Ramírez y Jordá). Por ejemplo el 7-J de Londres. Su relación con Al Qa'ida es exactamente la misma que la que existe entre el 11-M y Al Qa'ida. Ni un gramo más ni un pelo menos, ni un milímetro arriba ni una yarda abajo. Misterios de la geoestrategia mundial, entonces, entender por qué Esperanza Aguirre y el equipo médico mediático habitual afirman que el de Londres sí pero el de Madrid no.
Autoría en tiempos modernos
El golpe de gracia definitivo para las obsoletas teorías de Ramírez, García Abadillo y Jordá, inter alia, respecto de autorías, intelectuales o no, procede de Al Qa'ida en persona. Hace un mes, reseñando el número 5 de la revista Inspire que edita Al Qa'ida en la Península Arábiga en el artículo Al Qa'ida, a favor de las revueltas y la libertad, comenté una de las cartas al director:
En la sección Cartas a Inspire, que no tienen por qué ser veraces sino parecerlo, a un musulmán en Occidente que pide saber cómo llegarse a Yemen o a Afganistán para involucrarse en la yijad se le responde que no lo haga, que no es necesario, que puede cumplir con su deber individual (fard 'ayn) allí donde vive. Los líderes muyaidines, se le dice, están solicitando específicamente que se ataque en Occidente en vez de viajar por ejemplo a Yemen; que planeen sus operaciones para hacerlas aquí, no allí, porque «es más efectivo matar a 10 soldados estadounidenses que a 100 apóstatas del ejército yemení». A continuación le sugieren una serie de objetivos fáciles y se le aconseja que tenga en consideración si solo quiere realizar una única operación de martirio —un atentado suicida— o todos los atentados que pueda hasta que le pillen o muera en acto de yijad. Así también, le avisan de que en 2010 ha habido muchas operaciones frustradas de terrorismo local (homegrown terrorism), entre otras razones porque las fuerzas contraterroristas han montado operaciones-trampa en las que han caído muchos aspirantes a yijadistas y otra gente sin experiencia, por lo que le recomiendan que actúe preferiblemente en solitario. Incluso cuando su confianza en los demás miembros de su grupo sea total, existe un 1% de posibilidades de que los servicios de inteligencia capten sus movimientos.
Voto a bríos, he ahí expresado en torpe lengua española el Jihad al Irhab al Fardi (Yijad como Terrorismo Individual) concebido y expuesto años antes por Setmarian. Hete aquí que cualquiera, yo mismo, me pongo burka, cinturón explosivo a juego y me dirijo con animus explotandi a la estación ferroviaria más cercana, pasando a formar parte ipsofacto del selecto club de «atentados de Al Qa'ida». Pero nuestros tres hombres, sin haberse enterado de nada, comenzarían una nueva campaña de «búsqueda de la verdad».
Me ha gustado bastante. Bien expuesto, la claridad palía la falta de profundidad que es inevitable en un post de 2.000 palabras. ¿Servirá de algo? Pues no, eso ya lo sabemos, pero ahí queda, para cuando unos y otros vayan cambiando de empresa y, por tanto, de "convicciones" al respecto.
Pensaba que te extenderías más sobre los distintos grupos alqaedienses que operan ahora mismo, de los que PJ podría decir lo mismo que del grupo 11-M. Está bien lo de Al Qaeda y asociados, pero estaría mejor con más (es una idea). Ayer, preparándome para la radio, estuve repasando las relaciones de GIA -> Grupo Salafista para la Liberación y Combate -> AQMI, por ejemplo, o las de Yihad Islámica con Al Qaeda y Hamas con ambos, y los tres con Hermanos Musulmanes, o el Grupo Combatiente Libio de Anjem Choudary y Al Qaeda, ahora sí, ahora no, etcétera (luego no pude decir nada, como pasa siempre)...
Y eso si hablamos de grupos poderosos, luego están los grupúsculos más o menos operativos, durmientes o no, esos otros a los que Gustavo de Arístegui llama "bandidos" o los lobos solitarios: el tío que disparó en la base militar de Texas o el asesino de Theo Van Gogh. Según las disparatadas teorías de PJ, todos estos deberían tener un teléfono rojo de comunicación directa con Ben Laden, y órdenes por escrito.
Anoche vi un rato La Vuelta al Mundo. José María de Pablo tuvo la cachaza de asegurar contundentemente que "Al Qaeda" solo aparecía UNA vez en la sentencia del Supremo, y para decir que no tienen nada que ver. Las he contado y me sale 27 veces la expresión "al qaeda". Puro negocio lo de esta gente.
Bastante largo ha salido ya como para entretenerme con pormenores. De hecho, lo que ha quedado es el producto final de una operación alquímica consistente en quitar/condensar/resumir otros 5 largos párrafos que ahora faltan, así que figúrate el quilometraje del original. Por otra parte, la cuestión en debate no eran las relaciones de AQ con otros grupos o el funcionamiento interno de las franquicias y los asociados sino sencillamente desmontar el desfasado entendimiento de la 'autoría alqa'idica' que tienen en EM, LD y alrededores.
Como ves, tampoco he entrado en minucias del caso. Ya lo hemos hecho muchos durante demasiado tiempo, con los patéticos resultados de todos conocidos
Lo entiendo, pero es que es indignante. Sigue siéndolo, y lo que te rondaré (ahora hay orden -tertulias, prensa, etc- de no tocar ni en broma la conspiración, y menos aún a Aguirre).
También están todos esos grupos de los que no se puede decir que sean Al Qaeda, ni siquiera terroristas: son islamistas y sustento ideológico de los yihadistas. Justicia y Caridad, por ejemplo, los Murabitum o Yamaa Tabligh. Todos fortísimamente implantados en España. Desde mediados de los 80 ya estaban en Justicia y Caridad Mustafá Setmarian y Abu Dahdah, en Murcia, o más tarde Jamal Ahmidan (El Chino) y Amer Azizi. O más complicado aún, las mezquitas. ¿Qué piensa esta gente que hacía Youssef Belhadj en la mezquita de Madrid? Recaudar fondos para el yihad, nada menos, un tipo como Belhadj que dijo que lo del 11-M no le parecía bastante. Cuando Nasreddine Bousbaa se pone a falsificar documentación a los islamistas, ¿por qué creen que lo hace? Conoció a Jamal Ahmidan en la mezquita de la M-30, que lo reclutó. ¿Y para qué lo reclutó? ¿Para ingresar en la Psoe, cloacas y espías del Mossad? ¿Para las juventudes zapateriles?
¿Qué edificantes lecturas tenían los de Virgen del Coro? ¿Discursos de Rubalcaba?
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"No todos en Al Qa'ida estaban de acuerdo con los atentados que se estaban preparando contra los Estados Unidos"
¿Podrías explicar esto un poco más? supongo que sería así por cuestiones estratégicas (la que les iba a caer encima) y no doctrinales (o como se diga) ¿y lo de llevarse a matar con Hizbalá, es por lo de chiíes/sunníes, o esto no es tan relevante?
Muy bueno, me ha gustado mucho.
Una pregunta al hilo del 7-J, del que estoy bastante poco informado. ¿Ha habido sentencias en las que se hayan hecho alusión a Al Qaeda de una forma u otra?
Saludos.
Nituniyo
Yep. La historia viene de un poco antes. A mediados de los 90 vivían tan ricamente en Sudán intrigando en sus países vecinos (atentaron contra Mubarak en una visita que hizo a Sudán; mangoneaban en Somalia; colaboraban con yijadistas argelinos y libios, etc.) y la decisión en 1998 de atentar contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania les puso en el punto de mira. Por un lado, Clinton —entonces agobiado por el caso de la becaria mamona— replicó con un misil contra una supuesta fábrica de no sé qué (cuando era una instalación inocente) y agudizó la presión contra Sudán, que finalmente "invitó" a Bin Ladin y su banda a dejar el país. Emigraron a Afganistán, entonces en plena guerra civil tras haberse largado los soviéticos.
Una vez se instalan, los talibanes ya se han hecho con el poder. Y ellos volvieron a las andadas: semejante ataque a los Estados Unidos traería represalias mucho peores que el triste misilito contra Sudán. Y, joder, después de todo estaban viviendo en una 'república islámica', que es lo que querían. Así que las opiniones se dividieron: unos (entre ellos Setmarian) se opusieron a Bin Ladin por considerar que les llevaba al abismo (como después se demostró) cuando era mejor expandir el islamismo a los países vecinos desde esa base sólida que tenían. Otros, azuzados por Zawahiri, estaban empeñados en la guerra contra el 'enemigo lejano' a cualquier precio, en parte porque no se sentían cómodos junto a los talibanes y porque, en último término, Zawahiri y otros son egipcios y lo que querían era castigar al socio de Mubarak para que Mubarak cayera (por eso tanto cachondeo ahora con las revueltas árabes sin que Al Qa'ida haya pintado nada).
Ni siquiera los talibanes estaban de acuerdo con el 11-S, porque querían ser reconocidos internacionalmente (solo les reconocían 3 países) e integrarse en el mundo. Querían gobernar Afganistán, no destruirlo. Pero el mulá Omar tenía un juramento de asilo respecto de Bin Ladin, y eso se considera sagrado. Si Al Qa'ida se hubiera limitado a 'atentaditos', pues los talibanes los habrían ido arrinconando poco a poco hasta convencerlos para que se marcharan. Pero el castañazo del 11-S no era un 'atentadito'. Sin embargo, prevaleció el honor religioso-personal a la conveniencia política, y los talibanes se negaron a entregar a Bin Ladin... perdiendo Afganistán.
En resumidas, sí, las objeciones no eran de caracter religioso sino estratégico.
En cuanto a Hisbalá y Al Qa'ida, la cosa tiene mucho de enfrentamiento interdoctrinal, pero igualmente hay diferencias políticas fundamentales. Hisbalá es nacionalista libanesa, y Al Qa'ida es internacionalista salafista. Hisbalá quiere gobernar Líbano, y su guerra contra Israel es más nacionalista que cultual contra el judaísmo, mientras que Al Qa'ida quiere el califato y se enfrenta (al menos de boquilla) a todos, infieles, apóstatas, desviados musulmanes, judíos y ateos.
Flashman
No ha habido juicio propiamente dicho, ya que los cuatro terroristas palmaron. Siguen investigando conexiones, procedimientos y todo lo periférico.
¿Se ha desvinculado Al-Qaida de los atentados de Madrid?
No
En cambio, parece que sí lo ha hecho del atentado de Marrakech.
http://agwanit-6.blogspot.com/2011/05/aqmi-desmiente-cualquier-relacion-con.html
Manel, te contestaron en el artículo publicado en DL en http://www.desiertoslejanos.com/blog/?p=1431#comments aunque no se si merece la pena replicar, creo recordar al tal del blog de Donís y es patanegra de la güena.
Gracias, Ronindo. Ya le respondí ayer, pero en DL me tienen manía y mi comentario sigue en moderación.