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    El relinchamiento (1/2)

    Manel Gozalbo


    Viernes, 23 de diciembre de 2011 | 08:02 horas

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    Entre mis hábitos de lectura se encuentran las autobiografías, en especial las de los políticos. Ello me ha vacunado contra la ligereza de la prensa, que en conjunto no es más que una máquina legal de picar carne y matar reputaciones. Lee luego uno a los machacados y deshonrados y comprende que algunas cosas no fueron —o nunca fueron— como las contaban los tribuletes. La reiteración en el vicio de la autobiografía ajena también ayuda a desarrollar un instinto detector de churros, mediamangas y mangoteros. Uno distingue cuándo el autor está siendo condescendiente consigo mismo u olvidadizo, cuándo cree estar haciendo favores y cuándo lamenta que no se le reconozca tal o cual logro. En fin, todo entusiasta lector de autobombos sabe a qué me refiero.

    En los últimos tiempos he tenido dos contratiempos relacionados. El primero ha sido terminar de leer War and Decision. Inside the Pentagon at the Dawn of the War on Terrorism hace tres días. Es un extraordinario libro de memorias de Douglas Feith, 700 páginas de lujo en el género. Brillantísimo, magníficamente escrito y estructurado, objetivo contando sus aciertos y errores, y me atrevo a decir que imprescindible para conocer de verdad qué sucedió entre el 11-S y la guerra de Irak y más allá, aunque no se lo recomiendo para nada a quien suponga que lo de Irak fue por el petróleo. El colmo de War and Decisión —y esto es lo que en realidad constituye el contratiempo— es que junto al libro de memorias de Feith se publicó simultáneamente una página en la Internet donde se pueden consultar los documentos y artículos mencionados en él, incluyendo piezas nunca antes hechas públicas, entre otras muchas cosas. Así, el lector que quisiere conocerlas en su integridad no tiene más que ir a la página y comprobar la veracidad de los asertos del autor.

    El segundo contratiempo está relacionado porque, por cuestiones que no hacen al caso ahora, he necesitado leer El linchamiento. La liquidación de la COPE y la aventura de EsRadio, de Federico Jiménez Losantos, libro de memorias de 600 páginas (más un DVD adjunto). Y todavía sigo en estado de shock. Es, con mucho, su libro más marrullero, y con ello quiero decir mendaz. En plata: que está lleno de mentiras. Anteanoche comenté brevemente en Twitter que no salía de mi asombro ante lo que estaba leyendo, que me parecía incomprensible. Uno puede contar la feria como mejor le plazca, claro, para eso es un libro de memorias; puede reproducir escenas y conversaciones con todos los permisos literarios del universo mundo, y queda para el lector creer en la literalidad —o fidelidad al espíritu— de tales episodios, que abundan en la obra de Losantos. Pero es que yo no me refiero a eso. Cuando digo que miente quiero decir que miente en cosas que todo el mundo puede comprobar que son falsas. Espero, pues, se comprenda mi depauperado estado anímico al pasar de Douglas Feith a Losantos. El síndrome de descompresión ese que dicen, una tontería al lado de esto.

    En cuanto al tono general del libro, empezando por el título y la intención argumental, hace tres años y medio (el 1 de junio de 2008) escribí algunos párrafos que retienen su actualidad y que se aplican perfectamente (¿proféticamente?) al caso:

    Dijo no sé quién que cuando Winston Churchill hablaba de la crisis de la civilización occidental lo que quería decir en realidad era que él, Churchill, estaba teniendo un mal día. Esta brillante maldad es aplicable a cualquiera de ego espacioso —digamos de más de dos hectáreas—, que tiende a considerarse el centro de toda actividad cósmica acreedora de ser reseñada y que, mediante un prodigio de transustanciación o así, identifica su propia persona con nobles y elevadas causas que trascienden la humana insignificancia ...

    Bien saben [los] adictos [de Losantos] que todo lo del turolense adquiere, por la regla de Churchill, proporciones continentales: enemigos que ríete de los pringaos que luchan con Bond, James Bond; campañas orquestadas con cienes de poderes ocultos en la pomada; males insuperables, épicos, titánicos; quienes van a por él han destronado a dioses y diablos, pero míralo, él sigue ahí, garboso, rumboso, en mangas de camisa, manteniéndoles a raya. El iluso de Protágoras enunció aquello de que el hombre es la medida de todas las cosas, y no se le ocurrió que hay quien se mide en garycoopers ...

    De tan dispersa la identidad y tan ocupado el ego en hazañas homéricas, con razón no alcanza a distinguir entre opinión e información. Trágico, le parece a Arcadi Espada semejante reconocimiento de Losantos en la vista [del juicio a resultas de la querella de Gallardón]. Bueno. Pero es más que trágico: es lógico. No se puede uno embarcar en una cruzada contra arteros molinos —qué digo una: mil— sin apoquinar consecuencias en el plano cognitivo. No cabe que uno cercene todas las discrepancias en su derredor —con la excusa que se quiera— sin que al final voces y ecos no sean sino una colosal filarmónica interpretando un re sostenido hasta que las ranas lleven bisoñé.

    He ahí, realmente, la sustancia del libro. Todo lo demás es anecdótico, incluso que el autor omita en el texto del libro lo que soltaba en la COPE o escribía en El Mundo y Libertad Digital mientras los demás se dedicaban a perseguirle, dando la impresión de que describe una cacería sin razón de ser. Lo suyo, según declara, siempre es crítica amparada por la libertad de expresión; los demás, en los ratos libres que les deja el intentar segarle la cabeza, solo se dedican a injuriarle, difamarle y calumniarle, verbos que jamás se atribuye a sí mismo. ¿Por qué son todos tan malos con él, eh? Porque Losantos representa el auténtico espíritu de España, porque su frasco pequeño rebosa de Eau de la Droit, porque él es el abnegado portador del anillo único para gobernarlos a todos (en el Partido Popular) y por mil altruistas motivos más que nadie le reconoce como es debido, a él, que se hizo cargo de los 10 millones de huérfanos del PP tras el 11-M. El linchamiento es losantinismo 150% puro, sin conservantes ni colorantes.

    Pensaba dejarlo correr y dedicarme a tomar nota de las partes del libro que me interesan (y que son las que me obligan a leerlo). Pero entonces se ha cruzado en mi camino César Vidal, ese gran renacentista del neolítico, y me ha convencido de lo contrario: «Ésta es una obra magnífica, documentada, sólida y muy bien escrita», comienza diciendo del libro de su socio y amigo Losantos. Pase lo de magnífica (porque lleva un DVD) y lo de muy bien escrita (porque va con gustos, aunque comete faltas lógicas con alguna frecuencia*), pero lo de documentada y sólida no se puede tolerar porque es falso. Losantos, en distintos lugares de lo que llevo leído, está engañando al lector. Es muy evidente que lo hace, y fácilmente rebatible lo suyo por cualquiera con un dedo de conocimiento del tema cuando trata del 11-M. Justamente la parte que he leído y tema del que tengo algunas nociones.

    Refinaré todavía más mi queja: paso por alto las chiquilladas, i.e. la conocida percepción alterada de la realidad ya acreditada por Losantos en múltiples ocasiones y las interpretaciones chiripitifláuticas que hace de algunas cosas. A modo de ilustración de lo segundo pienso por ejemplo en su escándalo porque el juez Gómez Bermúdez ordenara una pericial de los explosivos ¡tres años después de la masacre! (sic, p. 82), ignorando que la pericial fue ordenada por el juez a petición de las defensas y de algunas acusaciones, cosa a la que tienen derecho; o que mantenga el escándalo una página después porque «aunque parezca increíble, esta diligencia básica no había sido ordenada por el juez del Olmo», con lo que se constata que su conocimiento del asunto es peor tirando a pésimo, ya que fue gracias a que del Olmo no ordenó esa diligencia que pudieron defensas y acusaciones hacer efectivo su derecho ante Gómez Bermúdez. Más aun: Olga Sánchez, la fiscal Valeyá de Losantos, había solicitado al juez instructor que ordenara un análisis cuantitativo y este se negó alegando que una pericia así consumiría la poca cantidad disponible de muestras y se privaría de sus derechos a las partes en la vista oral. ¿Cómo es posible que no lo sepa?

    Y para ilustración de su percepción alterada de la realidad —la cual le lleva a calificar a los conspiranoicos como racionalistas (sic)— me remito a su incomprensible creencia de que la pericia ordenada por Gómez Bermúdez concluyó que el explosivo utilizado en las masacres había sido Titadyn. Quicir, una cosa es que escriba que García-Abadillo y el perito Antonio Iglesias publicaron un libro con dicho título, Titadyn, «un año después de la sentencia [de la Audiencia Nacional]», cuando lo cierto es que el libro se publicó casi dos años después, y otra que no sepa que Titadyn solo recoge la pericia de Antonio Iglesias durante el juicio, nada más, ningún análisis nuevo, cero, y que esa pericia fue derrotada por los restantes 7 peritos en la vista oral y rechazada consecuentemente por la Audiencia Nacional primero y por el Tribunal Supremo después. Es que esto es de primero de Onceemelogía, y si no lo sabe mal vamos.

    Por tanto, no me refiero a engaños y desinformaciones por el estilo, que son realmente incontables, muchísimos y muchísimas más de lo que esperaba. Cuando digo que Losantos miente digo que cuenta cosas que no son verdad y que no están sujetas a interpretaciones.

    Ejemplo 1, en la página 77: «Pese a que Carmen Baladíez [sic], forense de las víctimas del 11-M, declaró públicamente que no había un solo resto de un solo suicida en los trenes, la maquinaria de intoxicación progre se puso en marcha y en dos días arrasó al PP. No se trataba de identificar a los terroristas, sino de ganar las elecciones».

    La verdad es que Carmen Baladía Hornedo (así sí), directora del Instituto Anatómico Forense, no declaró públicamente nada entre el 11 y el 14 de marzo. Acebes, el día 19, cuando ya era ministro en funciones, desclasificó algunos documentos y leyó

    algunos extractos de un documento firmado por la Directora del Instituto Anatómico Forense, Carmen Baldía [sic] Hornedo, en el que informa de que, hasta las 1.30 horas del 12 de marzo se han realizado 192 autopsias y se han identificado 155 cadáveres. Según la doctora, "en ningún caso se han encontrado datos o signos indiciarios con base científica que permitan suponer la existencia de un suicida entre las víctimas".

    Así que lo siento, pero tendrá que rehacer ese capitulito de la conspiranoia. Por cierto, tampoco estaría de más, en una posible edición actualizada, que Losantos, ya que menciona justo antes de esa cita el episodio de los suicidas con tres capas de calzoncillos, dejara constancia de que la SER se rectificó a sí misma en cuestión de horas. Sobre las posibilidades de que Losantos interprete errores semejantes a ese con algo de realismo, ni están ni se las espera.

    Ejemplo 2, en la página 111: «La mochila [que apareció en la comisaría de Puente de Vallecas] nunca estuvo en los trenes ni en las estaciones donde estallaron. No hay una sola referencia a esa mochila en la lista de objetos recogidos por la policía. Tampoco en el sumario, ni en el juicio. Ni siquiera aparece entre los objetos consignados en la comisaría de Puente de Vallecas».

    Esto supera lo ridículo. Hay decenas de referencias a dicha mochila entre el Auto (la primera en la p. 2) y las dos sentencias (AN y TS). Decenas. Es la que se dispuso a desactivar el tedax Pedro, y en el juicio se habló de ella durante horas.

    Ejemplo 3, en la página 112: «Y lo que más me asombró: el Grupo Intereconomía se pasó con armas y bagajes al bando de Rubalcaba, del SUP y de sus chequistas vocacionales».

    Esto sé personalmente que es mentira, y sé además que es una mentira doble, porque intervine en unos 20-25 programas de A fondo en Radio Intereconomía por invitación del recién defenestrado Enrique de Diego. Al contrario de lo que dice Losantos, de Diego siempre tuvo dificultades dentro del Grupo por defender que la Justicia, en conjunto, estaba haciendo un buen trabajo en el 11-M y que Losantos y el resto de conspiranoicos estaban desmadrándose por completo (dificultades, por cierto, que nunca me trasladó a mí, que gocé de absoluta libertad para opinar lo que estimase oportuno). No es verdad, pues, que el Grupo Intereconomía se pasara con armas y bagajes a nada ni a nadie: los críticos éramos Enrique de Diego y algunos que colaborábamos con él. En otros programas de la casa no faltaban —ni faltan ahora, cuando más bien sobran— personas a favor de la peregrina teoría de la conspiración, así que no cabe hablar de ninguna postura corporativa. La segunda parte de la mentira es que defender la actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado suponga «pasarse al bando de Rubalcaba» ni nada similar, y me pongo de nuevo a mí mismo como testigo pues, a diferencia de Losantos, yo no tengo que inventarme tonterías victimistas para justificar mi conocida opinión de que Rubalcaba fue un pésimo ministro de Interior. El recurso losantiano es el habitual: difamar. Todavía recuerdo lo que nos dijeron trabajadores a sueldo de Losantos a Don David Millán y a mí mismo en 2006 por defender unas declaraciones de Gallardón. No, bonitos no nos llamaron; de hijoputas p'arriba.

    Una última observación personal al respecto: el Grupo Intereconomía se había pasado tanto al bando de Rubalcaba y de las checas que una vez me invitaron a El Gato al Agua para debatir nada menos que con Luis del Pino. Debatir, ya sabes, ese proceso dialéctico según el cual siempre se termina con dimisiones o echando a alguien de Libertad Digital. Lástima que las circunstancias impidieran aquel programa. Me llamaron por teléfono a Castellón un lunes a las 13:30 horas para intervenir esa misma noche, pero me resultaba imposible desplazarme a Madrid. Tras preguntar, repreguntar y recontrapreguntar si Luis del Pino estaba de acuerdo en debatir conmigo y decirme que sí, resí y recontrasí, propuse que debatiéramos al día siguiente, o el miércoles o cualquier otro día que les viniera bien, pero en Intereconomía estaban tan claramente lanzados en brazos de los chequistas de Rubalcaba que nunca más se supo de la fermosa iniciativa.

    Ejemplo 4, en la página 115: «Pero unos meses después Aznar dijo en ABC una frase sobre el 11-M con enorme eco: "Los autores no están en montañas remotas ni en desiertos lejanos". Y la base de las palabras del presidente del Gobierno cuando la masacre eran las incoherencias en la versión oficial detectadas y denunciadas por los tres medios que investigábamos el 11-M».

    Ah, qué seríamos los humanos sin los falsos recuerdos. Lo primero es que, por supuesto, la frase de Aznar, puesta por él entre comillas, es incorrecta. Ni ganas ha tenido Losantos de tirar de hemeroteca, lo que demuestra que escribe en piloto automático sin ninguna consideración hacia sus lectores. La frase correcta: «Sinceramente, no creo que los autores que usted llama intelectuales de esos atentados, los que hicieron esa planificación, los que yo antes he preguntado cuándo, quién y por qué deciden ese día, precisamente ese día, anden en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas, no lo creo». Lo segundo es que se demuestra que se le clavó muy hondo en su día que haya una página llamada Desiertos Lejanos dedicada a desmontar las patrañas de la conspiranoia. Se enteró de su existencia el 9 de junio de 2006, según me hice eco aquí en HL. Niño, dale al play (escribí entonces, cuando había audio):

    ...ni en desiertos lejanos ni en lugares remotos, se tramó el 11-M. Hasta el punto de que una página web de estas que factura Moraleda se llama desiertoslejanos.com, para meterse con el PP y tratar de enturbiar el asunto...

    Turulato por el disparate radiofónico ahí transcrito, comenté:

    Hagamos apuestas: ¿quién es el mendrugo que ha «revelado» a FJL semejantes conocimientos ocultos que solo las elites tenemos derecho a poseer? ¿Lo de la larga mano de Moraleda, secretario de Estado de Comunicación, se le ha ocurrido a él o se lo ha soplado al oído el rabino más listo de los sabios de Sión? ¿En desiertoslejanos.com se meten con el PP y enturbian el asunto? ¿Qué asunto, la cosa nostra? Me recuerda a cuando aquel dijo que detrás de HL estaban la CIA y Halliburton... Qué obsesión, pofavó. Va a estropearlo todo con sus obsesiones y sus neuras particulares. Yo me apartaría, que salpicará. Los conspiranoicos son asín.

    Por rematar esta bella estampa histórica, añado que en aquel momento yo todavía no había escrito nada sobre el 11-M. En septiembre de 2006 (entonces ya sí) me registré en el foro de Desiertos Lejanos y no ha pasado una semana desde entonces sin que haya protestado por no haber recibido nunca mi parte del cheque de Moraleda. Todo son excusas. Oh, pero me desvío. Lo otro que prueba que Losantos escribe en piloto automático y a los lectores que les zurzan es que esas palabras no fueron dichas por Aznar al diario ABC; las dijo en la Comisión de investigación de los atentados del 11 de marzo de 2004 a pregunta de Eduardo Zaplana.

    Y la tercera mancha en el fragmento de Losantos consiste en la motivación de Aznar, que en esa misma comparecencia, por cierto, calificó el 11-M como «un horrible ataque del terrorismo islámico» y repitió en varias ocasiones que era un atentado islamista, sin la menor alusión a «los tres medios que investigábamos el 11-M» o a sus investigaciones. Por otra parte, en noviembre de 2004, fecha de la comparecencia, solo era un medio: El Mundo. Luis del Pino no existía mediáticamente, y el propio Losantos escribía en abril de 2004 que los agujeros negros de Fernando Múgica eran novelescos. Aunque en sus memorias lo omita para engaño de los lectores y en su memoria trate de engañarse a sí mismo. De hecho, omite tantas cosas que él escribió esos primeros meses después del 11-M que su actual versión victimista provoca vergüenza ajena. Véase por caso su comentario a la comparecencia de Aznar, sin ir más lejos**, donde reprocha ¡a los socialistas! no haber sacado partido de las revelaciones de El Mundo:

    Pero si Aznar ha estado contundente y listo, la Oposición ha estado tonta hasta decir basta. Simplemente con asumir las revelaciones de "El Mundo" y pedirle explicaciones a Aznar por ellas, lo hubieran puesto contra las cuerdas. Pero como viven instalados en la negación de la evidencia, en esa burbuja informativa del imperio prisaico que tanto daño empieza a hacerle a la izquierda, han perdido una ocasión irrepetible para desgastar de verdad al PP, al de ayer y al de hoy, al de Aznar y al de Rajoy. No se repetirá. Y es justo que así sea, aunque la justicia no siempre tenga que ver con la política.

    Quién lo diría. Deleitemos el paladar: la Oposición (con mayúscula) que, según Losantos ahora, creó las pistas falsas del 11-M que dan pie a la teoría de la conspiración, no sacó partido de sus propias mentiras para acorralar a Aznar, con lo fácil que era. Mmm, algo falla, ¿verdad?

    Por lo demás, que entonces eso de «los tres medios que investigábamos el 11-M» no era cierto ni por asomo lo confirmó él mismo en uno de aquellos descacharrantes chats que hacía semanalmente en LD. En septiembre de 2004***, a la pregunta de si LD estaba llevando a cabo alguna investigación, su respuesta fue: «No. No tenemos medios suficientes. Y, sinceramente, hoy es más importante dar cobertura a los que investigan, porque sin LD y la COPE, de lo de El Mundo no se habría enterado casi nadie».

    Y así podríamos seguir —con más mentiras— hasta que el conejito de Duracell dimitiera por torpe, pero esto ya es demasiado largo y estoy cansado****. Espero haber saciado alguna curiosidad, pero tranquilos, porque habrá una segunda parte, porque lo visto hasta ahora no es nada. Losantos es capaz de superarse a sí mismo sin grandes agobios.


    __________________________

    * Con faltas lógicas me refiero a cosas como decir que las pruebas del 11-M aparecieron oportunísimamente «después de la masacre»; no sé qué tiene de raro: lo sospechosísimo hubiera sido que las pruebas aparecieran oportunísimamente antes de la masacre, creo yo.

    ** En el libro se cachondea del SUP en dos o tres sitios por «haber intentado borrar de su web» determinados comunicados que le afectaban a él. Bueno, lo mismo podría decirse de Libertad Digital: este es el enlace original pero no funciona http://www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?cpn=21810

    *** Tampoco funciona: http://www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?cpn=20504

    ****El autor se dirige al graderío y señala a uno que se lo preguntó: no, no menciona a Pío Moa.


    13 respuestas a El relinchamiento (1/2)

    1. Iracundo dice:

      Yo recuerdo haber repasado las actitudes y discursos de ese personaje que es Losantos, precisamente en esta casa (Hispalibertas):

      http://liceodemoinelos.blogspot.com/2008/04/el-hombre-que-pudo-reinar.html

      Losantos ahora está en una travesía del desierto. Travesía no obstante que comparte con Esperanza Aguirre: que en tiempos de gloria del Partido Popular necesita a un enredador como Losantos para llenarse de argumentos (disparatados o no) para aglutinar a su tropa y seguir vendiéndose como una presidenciable "liberal". Pero la verdad es que es penoso verle pidiendo el voto al PP pero no pidiéndolo. Y ojito con una de sus últimas creaciones: antes de las elecciones dijo que había que votar al UPPyD (sic).

      Sobre los medios de derecha recuerdo que no gustó mi artículo, y aquí lo criticaste, pero también lo enlazo por si interesa a alguien:

      http://liceodemoinelos.blogspot.com/2010/09/el-espectro-mediatico-de-la.html

      PS: lo de Enrique de Diego parece haber sido un sacrificio en guiño a Losantos. Lógico. Los ultras del PP necesitan juntarse para sobrevivir al marianismo triunfante. Se han quedado sin argumentos de utilidad frente al "maricomplejines" y sus consejeros "arriolescos". No obstante, Enrique de Diego no pasa de ser una suerte de Quijote de la ultraderecha, un personaje no controlable pero no por ello especialmente recomendable. Sus afirmaciones en "Dando caña" (Intereconomía TV) o en su programa en Radio Intereconomía eran casi siempre de juzgado de guardia. Hace poco escuché a De Diego que el PSOE era un "partido de asesinos"...

    2. José Donís dice:

      Seguramente, si Enrique dijo eso, sería porque es el único partido en España que se estrenó en el parlamento con amenazas de muerte si la derecha llegaba al poder. Pablo Iglesias: "antes que S.S. suba al Poder debemos ir hasta el atentado personal" (Pág. 439-443 Diario de Sesiones del 7 de Julio de 1910). Solo 15 días después, el 22 de Julio de 1910, el socialista Manuel Posa dispara contra el Presidente Maura hiriéndole gravemente.

      O quizás lo dijo porque Indalecio Prieto aseguraró a los activistas socialistas de La Motorizada que tenían carta blanca para atentar contra Gil Robles.

      O quizás porque en septiembre de 1934 Lerroux, junto a su gran amigo Horacio Echevarrieta, traficaron con armas en el asunto del Turquesa para acabar con la II República. Lo que terminó con entre 2.000 y 4.000 muertos en Asturias.

      O puede que lo dijera porque Prieto ordenó que la noche del 12 al 13 de julio un comando de miembros del PSOE asesinara al líder de la oposición, Calvo Sotelo, provocando que 5 días después se desatara la guerra civil.

      O igual estaba hablando de los GAL, aquel grupo de asesinos mercenarios montado por el PSOE que arrancaba las uñas de sus víctimas antes de enterrarles en cal viva.

      En fin, que ultras, requeteultras y lo que rú quieras, siempre acaban asesinados por esos moderados del PSOE, un partido de asesinos.

    3. Iracundo dice:

      Decir que el PSOE es un partido de asesinos en base a un ajuste de cuentas histórico es pasar por alto muchas cosas, además del artículo 205 del Código Penal. Y se me ocurre por ejemplo la Transición.

      Y desde luego es incompatible la lágrima de cocodrilo por los asesinatos de los GAL y estas gigantesca barbaridad de calificar al segundo partido del país como "un partido de asesinos".

      Con esta mentalidad guerracivilista no se llega ni a la esquina. Porque, más allá de la propia continuidad histórica del PSOE, el PP cuenta con familias y apellidos que cualquiera podría señalar para jugar al mismo tipo de jueguecito que quien llama "asesino" al PSOE. Y estos juegos son deplorables, mezquinos, tercermundistas.

    4. Manel dice:

      Yo tampoco soy partidario de descalificaciones generales de ese tipo, que no son sino el reverso de las descalificaciones que alguna izquierda hace de la derecha. Así, para mí, no se va a ningún lado salvo a la sectarización.

    5. Flashman dice:

      Manel, ¿tú crees que Losantos se cree sus mentiras? Es decir, afirmas categóricamente que miente, pero mentir requiere intencionalidad, decir mentiras a sabiendas de que lo son con intención de engañar. ¿Crees que es su caso, que está loco de atar o que simplemente se deja llevar sabedor de que se ha hecho un nombre de cara a unos pocos cientos (¿miles?) de fieles que ya solo esperan material de esa naturaleza?

    6. José Manuel Rodríguez dice:

      Voy poniendo las palomitas en el microondas para la segunda parte. Ñam, ñam.

      Por cierto, Donís: no es cierto lo de que la orden de asesinar a Calvo Sotelo partiera de Prieto. Así a botepronto, se me ocurre el libro de Luis Romero "Porqué y cómo mataron a Calvo Sotelo" como referencia bibliográfica que podrías consultar sin mucho esfuerzo. Y Calvo Sotelo no era el jefe de la oposición. Si había de eso por aquel entonces, el "cargo" le correspondía a Gil Robles.

    7. Manel dice:

      Flashman

      En la segunda parte pienso abordar justamente algo parecido a lo que preguntas. Por resumir, salta a la vista que no sabe mucho del 11-M, confía en los partes que le pasa la gente de su equipo o a través de Luis del Pino y otros, pero nunca se ha parado a mirar los detalles ni examina la lógica de lo que dice (de lo contrario se habría hecho monje trapense, pues no podría soportar tantas contradicciones). No digo ahora: nunca lo ha hecho, ni en 2004-2005 pre-LdP. A él, como comentarista político, le basta la interpretación política que pueda dar de las noticias que salen en prensa. Lo cual, dicho sea de paso, está en el origen de los problemas que tiene (vulgo "el linchamiento"; si puedo lo explicaré en la segunda parte o haré un anexo).

      Cosa distinta es si saca partido de sus curiosos deslices, y es evidente que sí. Como le dije ya no recuerdo a quién ni a propósito de qué, no puede considerarse azar si uno se equivoca siempre pro domo sua. Eso requiere intención, y por tanto cierto grado de manipulación, y por tanto consciencia de que se está engañando.

    8. Manel dice:

      Joer, ya me he acordado: se lo dije al infausto Cordura a propósito de Noam Chomsky, que siempre "se equivoca" y tal a favor de Noam Chomsky.

    9. José Donís dice:

      Era solo ilustrar sobre el contexto en el que pudo ser dicha la frase, en unos años en que la actualidad nos ha machacado día sí día también con memorias selectivas. Nada de "y tú más". Puestos a encontrar apellidos franquistas, los hay a capazos en PSOE y PP, y cuando los que machacan son los que más tienen que callar, se entienden perfectamente esas descalificaciones genéricas.

      Eso y la cansina melancolía que produce leer una y otra vez a pretendidos progresistas dando lecciones de quién es ultra y quién no, esos alegres juicios calificando a tal o cual de fascista o de "una suerte de Quijote de la ultraderecha". Sin acritud, entiendo lo que dices, Iracundo, pero me cansa. Sinceramente, yo no sabría calificar políticamente a Enrique, y aunque haya cometido errores (el más sonado, apoyar a un indeseable "para romper el sistema") ni se le puede llamar ultraderecha (entre otras cosas porque odia el socialismo, condición sine qua non del socialismo derechista o ultraderecha).

      José Manuel: como sabes, hay muchas dudas en torno a lo de Prieto, y diferentes versiones, parece que al que de verdad quería matar era a Gil Robles. En esto de "jefe de la oposición", visto hoy día desde la perspectiva de la derecha actual, para mí la oposición era Calvo Sotelo, puesto que Gil Robles no representaba lo que hoy entendemos por derecha.

      Sin más. Feliz Navidad a todos.

    10. José Manuel Rodríguez dice:

      Dudas hay pocas, en cuento a que Prieto ni sabía ni ordenó. No estaba en el lugar y momento donde se tomó la decisión del asesinato, ni le consultaron, ni le pidieron permiso, ni facilitó medios necesarios, ni nada de nada. Esto es lo primero y más importante.

      Hay algunas menos en cuanto a que los asesinos de Calvo Sotelo también querían haberse llevado por delante a Gil Robles. Incluso así yo no lo veo tan claro como para afirmarlo de manera rotunda. En cualquier caso, Prieto tampoco estaba allí. Estos son los hechos históricos.

      Feliz Navidad a ti también, Donís, y a todos los HispaLibertos.

    11. José Donís dice:

      No quiero desvirtuar el tema, y sobre esas cosas de hace cien años José Manuel sabe más que yo, pero solo por aclarar. Lo de Prieto parte de Vicente Reguengo, que lo vivió, el autor de "Quince años en Rusia" aseguró que Indalecio Prieto dio carta blanca a sus cuates de guardia civil para matar a Gil Robles, y que los remitió a Casares Quiroga para organizar los atentados terroristas del PSOE. Creo que lo publicó en 1954, en su libro "Guerra sin frentes".

      En cualquier caso, da igual, el razonamiento es el mismo: un grupo político que, como tal, promueve sistemáticamente asesinatos a lo largo de la historia y que, en un provocador exceso de efectismo, Enrique pudo llamar "partido de asesinos".

    12. José Manuel Rodríguez dice:

      Pues parte mal el argumento de Requengo (¿qué papel jugó él en el entorno de Prieto por esas fechas?, por cierto; a ver si resulta ser un testigo de no tan primera mano), porque en contra están los testimonios de los propios Prieto y Casares Quiroga, de Alonso Mallol (Director General de Seguridad, es decir, el responsable directo de los policías que asesinaron a Calvo Sotelo; uno que tenía mucho que callar, pero no lo hizo), y de Pedro Rico.

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