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Manel Gozalbo
El pasado sábado día 10, en el programa Más se perdió en Cuba, de Intereconomía TV, hubo un debate dedicado al 11-M, cuyo octavo aniversario se cumplía al día siguiente. No pude verlo en directo, y hasta el martes por la tarde no tuve ocasión de buscarlo y descargarlo de YouTube, donde sin ninguna dificultad lo encontré troceado en 5 partes (1 - 2 - 3 - 4 - 5). Avanzada la noche, de vuelta en mi casa, me arrellané en el butacón y le dí al play.
¿El debate? Bien. Entretenido y sustancioso, sobre todo porque, para variar y sin que sirva de precedente, las tres posturas principales (la racional, la conspiranoica y la de mi padre es músico y se levanta a las doce) estaban representadas. Los racionales (María Ponte en especial, pero también Virginia Ródenas) dieron un pequeño recital sobre asuntos raras veces expuestos en televisión; los conspiranoicos (Ketty Garat, de LD, en particular) repitieron sus habituales e injustificadas vaguedades sobre pruebas falsas; y los hijos de músicos poco madrugadores (Miguel Durán, por ejemplo) endosaron de nuevo sus genéricas peticiones de llegar hasta el fondo del asunto. De Pablo, letrado de la AAV11-M, también presente, se permitió una vez más contradecir anteriores declaraciones suyas mientras aprovechaba el momento de promoción para su libro La cuarta trama que le brindó el director del programa. Y más tarde hasta se discutió eso tan absurdo de '¿A quién benefició el atentado?' (que es absurdo porque 1- los sucesos políticos nunca se sabe, a la larga, a quién benefician; y 2- suponiendo que los culpables fueran una banda de integristas religiosos, ¿en qué les benefició, en la limpieza de su alma?). O sea que todo muy saludable.
Pero la verdad es que no presté mucha atención. A ninguno. Lo siento, no pude. Desde el minuto 7:02 del primer fragmento comenzó a sonar música celestial en mi oído interno y fui raptado hasta el octavo cielo y pico. Así que tendré que volver a ver el debate hoy. Algo provocó que mi mandíbula se descolgara en señal de maravilla, asombro, pasmo y fascinación nada morbosa. En pocas palabras, estaba contemplando un milagro y no acertaba a gobernarme. A partir de ese minuto 7, tras presentar a los nuevos tertulianos que se incorporaban para el debate del 11-M, el director y presentador del programa, Xavier Horcajo, también director editorial del Grupo Intereconomía, comenzó una larga, emocionante y pertinente introducción que se acompañó con imágenes de los trenes destrozados y otras (procedentes del sumario):
Antes de nada yo quiero decirles a ustedes [espectadores], y a ustedes también [tertulianos], que seguro que en una investigación tan larga, tan complicada, ha habido errores, y que no pasa nada. Se entienden como errores y no pasa nada. Seguro que ha habido fallos, seguro que ha habido imprudencias; técnicas y de las otras. Seguro que ha habido desidias, seguro que ha habido funcionarios fervientes y deseosos de interpretar los deseos de los que están por encima y de anticiparse, porque eso siempre conviene cuando uno trabaja en la función pública. Seguro que ha habido coincidencias, seguro que ha habido falta de equilibro a la hora de cuestionar alguna prueba, o de no cuestionarla (me da igual). Seguro que ha habido alguna falsedad, o alguna cosa que se ha probado como incierta. Seguro que ha habido algún interés bastardo, seguro que ha habido incompetencias en un caso que la verdad es que pone a prueba al mejor de los profesionales o de los servidores públicos (como ustedes quieran). Seguro que ha habido tendencias a encubrir los fallos de algunos compañeros en las diferentes armas, en los diferentes cuerpos, en las diferentes administraciones, en los diferentes juzgados, en las diferentes fiscalías y también en los diferentes, en las diferentes trincheras en lo periodístico, que de todo hay. Y seguro que ha habido comportamientos dudosos. Todo eso cabe entenderlo, no pasa nada, si somos decididamente valientes a la hora de entender las cosas y la que se armó en este país tras el atentado del 11-M. Hay cosas, siempre que se produce algo tan relevante y tan poderoso y tan complejo y tan duro como lo que le pasó a este país el 11-M, que trastornan, nos transtornan a todos: a todos nos ha cambiado la vida el 11-M. Y hay detalles y contradicciones que verdaderamente llevan a paradojas y a que mucha gente se forje teorías muy complicadas luego de desmontar.
¡Por ejemplo! En Estados Unidos, después del 11 de septiembre, unas semanas después, el pasaporte del inspirador de los atentados, del piloto de uno de los aviones, Mohamed Atta, apareció tres cuadras más abajo de donde estaban las Torres Gemelas, intacto. O prácticamente intacto. Quiero que vean una imagen de eso y van a escalofriarse. Es la visa de Mohamed Atta para poder entrar en los Estados Unidos.

Literalmente intacta, de su pasaporte. ¿Cómo es posible, decían muchos americanos, en Internet sobre todo? Se hacían preguntas muy serias: ¿cómo es posible que no esté la caja negra del avión del suicida Mohamed Atta y sin embargo tengamos el pasaporte? Eso dio pie a 30.000 tesis conspiratorias de buena fe, y otras de no tan buena de, pero que desorientaron y mucho al público. Y al final, parece que la tesis por la que se inclina el FBI —que no tuvo ningún reparo en investigar este asunto y que le ha llevado algunos años llegar a esclarecer algo sobre esto— es que ese pasaporte se lo habían robado a Mohamed Atta, y que usaba otro. Con el otro pudo llegar al avión que colisionó con la Torre, y que el que le robó el pasaporte, al saber que Mohamed Atta era uno de los terroristas, se deshizo de él. Y quiso deshacerse de él en una zona próxima a las Torres Gemelas. Bueno, eso desmontó —para algunos— esa tesis conspiratoria. Lo digo porque hay muchas contracciones, hay muchas cosas a tener en cuenta, y desde luego porque no solo suceden en España, sino también en otros lugares, ¿no?
Y hasta aquí llegó la introducción. Lo repito: un milagro (no lo del pasaporte, sino que Horcajo pusiera precisamente ese ejemplo), y yo con la boca abierta y los ojos en dulce. Todo el rato. En vano esperé a que cualquiera de los invitados llamara la atención al presentador, pero no lo hicieron porque ellos no habían visto el milagro. Es lo que tiene el negocio, que o se hacen los deberes en casa o luego presencias un milagro y no lo percibes como tal y tu vida no cambia para siempre. Vamos a explicárselo, sobre todo a Horcajo.
Querido Xavier, el pasaporte-visa de Mohamed Atta nunca fue recuperado. Toda esa historia que cuentas es falsa. No te atreviste a usar en esa santa casa el término 'conspiranoico', preferiste conspiratorio, pero es que esa historia es justamente conspiranoica, no conspiratoria. Las 30.000 tesis esas de las que hablas las encuentras en la Internet... solo en las páginas conspiranoicas o en aquellas que las refutan. No eran (ni son) teorías de buena fe: eran (y son) teorías cuyo propósito es demostrar que el FBI lo había plantado ahí como parte del inside job (equivalente a nuestro cambio de régimen del 11-M) que fueron los atentados del 11-S, y aluden a él como el magic passport (por imitación de la magic bullet del asesinato de Kennedy). El FBI no perdió ni un minuto en investigar un pasaporte que no se encontró, y por tanto jamás dio explicación alguna al respecto. Esa imagen que reprodujiste en tu programa es la copia que le expidieron en Berlín el 18 de mayo de 2000, pero Atta —que además no fue el inspirador de los atentados— voló contra las Torres con otro pasaporte y otro visado (falsificados; como hicieron 15 de los 19 suicidas) que nunca se han encontrado. El origen del bulo se remonta a un artículo publicado en The Guardian una semana después de los atentados. La autora metió la pata, y ya nunca se ha podido desmentir para algunos.
En el conjunto de los tres escenarios del 11-S (Nueva York, Washington DC y el condado de Somerset, Pennsylvania) se recuperaron cuatro pasaportes de los terroristas. Dos en Pennsylvania —donde el avión, aunque se estrelló, no se incendió—, los de Ziad Jarrah (la parte que no se ve está igual de achicharrada que lo otro) y Said al Ghamdien:

Otro pasaporte, el de Abdul Aziz al Omari, se encontró intacto en un equipaje, pero porque la maleta se extravió y no subió a ninguno de los aviones secuestrados. Y el cuarto pertenecía a Satam al Suqami, cuyo avión sí se estrelló contra una de las Torres Gemelas (la Norte).

Si se te ocurre pensar que el error solo ha consistido en confundir este pasaporte con el de Atta, te diré que no. El resto de tu introducción, lo del FBI y las 30.000 teorías que obligaron a los federales a perder unos cuantos años investigando, lo de que a Atta se lo robaron y el caco, presa de un ataque de colaboración con la Justicia, lo tiró cerca de las Torres, todo eso; todo eso es falso. Hay dos versiones, no muy diferentes en la sustancia, de cómo se recuperó el pasaporte de Suqami: según la primera, la official story (=la versión oficial de aquí), lo encontró un agente del FBI en el peinado de la zona; según la segunda, lo encontró un peatón neoyorquino, que lo dió a un policía (antes de que colapsaran las Torres), que lo entregó posteriormente a un miembro de la Joint Terrorism Task Force. Estamos hablando en ambos casos del mismo día, del 11-S, no de «semanas después». Por la tarde ya tenían más o menos claro que Suqami había sido uno de los terroristas, lo cual se confirmó un par de días después gracias a investigaciones en Yemen y otros lugares. El hecho de que se recuperara su pasaporte, de cara a la official story no tiene repercusión alguna. Ni siquiera era necesario encontrar el pasaporte para saber que Suqami estaba a bordo del avión. Otras muchas pruebas le implicaban en los atentados, y fueron todas requeteconfirmadas en 2002 con un vídeo de glorificación de los mártires que Al Qa'ida filtró a Al Yazira en el que aparecía Suqami.
Interesante notar que, igual que otros de los suicidas de ese terrible día, Satam al Suqami era lo que aquí han devaluado como «pelanas» o «islamistas rarísimos»: bebía alcohol, mojaba donde le dejaban y tenía antecedentes penales por delitos menores. E igual que ocurre con nuestros pelanas con sus confusas identidades —ese es El Chino; no, es Mowgli; no, es Jamal Ahmidan; no, ese no existe...—, los 19 suicidas del 11-S utilizaron en total 364 alias y variaciones de sus propios nombres en las distintas situaciones en que se vieron obligados a identificarse.
Xavier querido, gracias, en todo caso, por el milagro, que consiste en demostrar involuntariamente la endeblez documental de los medios cuando politizan atentados terroristas. Como esta confusión vuestra, en la conspiranoia del 11-M, las hay a patadas. Bien lo dijiste en la intro: «detalles y contradicciones que verdaderamente llevan a paradojas y a que mucha gente se forje teorías muy complicadas luego de desmontar». La respuesta a eso es que a lo mejor las paradojas no son tales, pero casi nadie escucha. Quienes han querido confundirse y quienes se han confundido sin querer, tanto en el 11-S como en el 11-M, son quienes han decidido abrevar en fuentes no fiables. A estas alturas, y reitero que el debate fue recomendable, no espero —ni pido— una rectificación de esta historieta en particular; solo espero que te sirva —o que os sirva en esa casa— de lección. Con el 11-M, igual que con cualquier otro atentado, hay que ser serios. Opinar y sospechar al tuntún fabrica frustración y hace daño innecesariamente.
Qué decepción, pensaba que el milagro consistía en que Horcajo admitía que todo ese cúmulo de "dudas" e "inconsistencias" de la "Versión Oficial" sobre las que se ha construido el raca raca conspiranoico era más corriente de lo que los mismos conspiranoicos piensan. Pero veo que todo era un recurso retórico para incidir en las mismas chorradas de siempre. Intereconomía es ahora un medio abiertamente conspiranoico y Horcajo no puede afear a los que han decidido que esa sea la línea editorial de la empresa. La culpa es mía por bien pensado, y por imaginar, siquiera por un segundo, que un sólo átomo de profesionalidad pueda habitar en aquella casa.
¿Se ha tragado mi comentario?
Tuve ocasión anteriormente de saber cómo prepara Horcajo sus documentales, porque me llamaron para contrastar algunas tonteorías. Como lo que les expliqué no daba juego conspiratorio, lo ignoraron alegremente. Xavier soltó varias burradas tipo que Bouchar, el gamo, salió huyendo y nunca más se ha sabido de él, en plan "las cloacas lo tienen escondido viviendo a cuerpo de rey", o que el móvil de la mochila de Vallecas no fue el que fue porque pegaron el cambiazo.
Tras el intento de entrar en el negoci y cagarla sin paliativos, no quieren soltar presa y al pobre Horcajo -que no se cree nada de conspiraciones el 11m- le hacen salir ahora con Perejil... que es conspiranoia pero la puntita nada más.
Ah, y subí el debate en dos partes a youtube, quitando anuncios y publireportajes.
Lo mejor fue cuando Horcajo quiso rebatir a María por las conclusiones de "uno de los mejores expertos que hay en este país en materia de explosivos" (min 8:40 en mi video)... sí, se refería a Iglesias, un señor que era la primera vez en su vida que analizaba focos de explosión, que fue contratado un mes antes del juicio con la condición de encontrar "algo raro" que nunca halló.
Bueno, lo mejor fue María... "es opinar... es calumniar" (min 6:34), o al final a Keti Garat: "define autor intelectual". Grande la letrada, joer, casi ni me creía lo que estaba oyendo, y pienso que acabó con las veleidades conspis de Horcajo.
Perdón, se me olvidaba: Abdelaziz El Mrabet acaba de ser condenado -ayer 14 de marzo 2012- a ocho años de cárcel por "integración en organización terrorista", al pertenecer a la célula de apoyo "Al Kalaa", La Fortaleza de Santa Coloma de Gramanet, desde donde se prestó la ayuda para que escaparan algunos autores directos de la matanza
Si me permites, algunas precisiones. La historia del pasaporte de Atta, no empezó en The Guardian, eso es falso. empezó el 12 de Septiembre por la tarde, cuando prácticamente todos los informativos se hacían eco de una información del FBI, Así que la CNN, NBC, FOX, etc etc dieron la noticia de que "fuentes del FBI, les habían informado de la aparición de un pasaporte del tal Atta encima de unos escombros. Evidentemente, eso no hay quien se lo crea, así que dias después el propio FBI soltaron una hipótesis para morirse de risa y era que suponían que dicho pasaporte le fué robado a su propietario y al ver lo que éste había hecho, el ladronzuelo lo dejó por ahí tirado para que lo encontraran los del FBI. Lo malo de ésta hipótesis es que el ladronzuelo se dió cuenta de que Atta era uno de los secuestradores, antes que el propio FBI. Ahora, lo que acabo de exponer es cierto y se puede comprobar, ya que los noticieros están por ahí en youtube.