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    La madrastra

    Martes, 19 de junio de 2012 | 18:44 horas

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    Pobre huerfanita, triste flor,
    era su madrastra la impiedad.

    Tango de García Jiménez que bailan, un siglo no es nada, Joaquín Costa [Pg. 220] y Eulogio López:

    Y ya he insinuado lo que esto podría significar para los españoles en la hipótesis más extremada de un protectorado, o de una anexión total o parcial: hacienda ordenada, mejora de los cambios, paz interior, obras públicas, fomento de la riqueza, despensa mejor provista, justicia más recta, cacique reprimido, libertad civil; pero todo eso, suministrado con la sequedad de una madrastra, por un país extraño a nuestro genio nacional, que no comulga en nuestro espíritu, pagado de su superioridad, que trata a los demás pueblos poco menos que con desprecio.

    En primer lugar, habrá pacto fiscal, un eufemismo que quiere decir que la ortodoxia alemana de ajustes fiscales ya no será sólo una obligación de cada país miembro sino que se llevará desde la Unión Europea, es decir, desde Berlín. Los presupuestos de cada país deberán ser aprobados a priori por el Consejo Europeo. Y quien aprueba los presupuestos, aprueba naturalmente los ingresos fiscales y los gastos. En plata, la política económica de los 27 Estados miembros -salvo la de los dos que se han negado a firmar, Reino Unido y República Checa- se hará desde Berlín: ¡Viva la soberanía nacional!


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