Viernes, 19 de Junio de 2009
primer periódico ciudadano de españa
Una de las cosas que más le sorprenden a uno cuando ha pasado algún tiempo viviendo fuera es el exceso de tolerancia y de corrección política en que vive España. La carencia histórica de libertad nos ha llevado, en la actualidad, a malinterpretar el ejercicio de la misma hasta el punto de sufrir lo que ya se empieza a sentir como un exceso de permisividad. La paradoja es que el exceso de tolerancia termina dificultando el propio ejercicio de la
El próximo 7 de junio se celebrarán las Elecciones al Parlamento Europeo. Opinantes varios y políticos en su tinta se lamentan de que los ciudadanos voten en estas elecciones en clave nacional, en lugar de hacerlo con una perspectiva más integral, con mayor amplitud de miras. Su ideal electoral europeísta consiste en que los europeos, en lugar de salir al rellano de su casa, se asomen al balcón de Europa para decidir el sentido de su voto.
Esta visión del
Cuando un gobierno se encuentra en dificultades que ponen en tela de juicio su capacidad para gobernar, suele lanzar cortinas de humo que oculten tras una tela de cuestiones secundarias los problemas reales de la sociedad. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, a día de hoy, al verse incapaz de ofrecer soluciones creíbles a la situación económica del país, se ha propuesto lanzar sobre los problemas reales más urgentes una cortina lo suficientemente densa como para lograr desviar la
Rubalcaba, en aquellos fatídicos días de infausta memoria, dijo algo que caló mucho entre los votantes: «No nos merecemos un gobierno que nos mienta». Y yo le doy ahora mismo toda la razón. No. No nos merecemos un gobierno que nos mienta, lo que necesitamos es un gobierno que se equivoque con la mejor intención por su parte.
El gobierno no nos miente; solamente se equivoca. Zapatero no engaña a nadie, porque apenas dice nada sobre la realidad. Al examinarla,
Ya ha comenzado la gran dramatización europea por la paz. Desde la malhadada segunda guerra de Iraq no se habían producido manifestaciones globales en el continente como las que se están produciendo ahora contra los ataques de Israel contra Hamas en Palestina. Del No a la guerra hemos pasado al No a Israel. Naturalmente, en Europa (quiero creer), esta negación callejera del estado judío es solo un rechazo retórico manifestero, que no tiene nada que ver con la negación existencial
Estaba yo entrando en mi correo esta mañana. En esto que me asalta un ciberanuncio institucional en el que se me conmina a comprar con criterio en estas fiestas. Yo, que soy un malpensado, enseguida intuyo que el mensaje del anuncio es éste… «Soy el Estado y te robo, pero te informo de cómo debes evitar que otros, que no son tan buenos como yo, te roben»
Que el Estado tire el dinero es una cosa lógica, pues es
Dos fueron las cualidades más significativas del Estado: la simplificación y la racionalización. La modernidad surgió como resultado de un proceso de radical simplificación de la multitud de actores políticos del Medioevo, época en que las jurisdicciones y las esferas de poder estaban distribuidas de un modo asimétrico. Pero esta diversidad no era disfuncional porque aquel mundo estructuralmente poliárquico quedaba cohesionado por el cristianismo. Sin embargo, cuando su produce la Reforma luterana, las guerras civiles religiosas desangraron Europa, pues en
La vida no es posible sin olvido. No descubro nada. Nietzsche ya lo dijo en numerosas ocasiones y Borges hizo su versión con Funes el memorioso. Sí. Esto parece contradecir las ingenuas esperanzas de la historiografía decimonónica todavía imperante entre la opinión pública, según la cual solo con un conocimiento exhaustivo del tiempo pasado es posible evitar en el presente todos los errores cometidos. Esta visión de la historia sufre de la miopía de cuantos han aplicado el método de
Vivimos días apasionantes; es decir, peligrosos. El final de la historia, que Fukuyama diagnosticó tras la caída del muro de Berlín, ha durado apenas 19 años, desde 1989 hasta 2008. En este sentido, sugiero que vivimos en un presente apasionante, porque no me cabe duda de que estamos asistiendo, otra vez, a un tiempo nuevo. Casi deberíamos acostumbrarnos a eso de ver nacer una época nueva cada veinte años. ¡Amigos, estrenamos mundo!
El pensamiento político viene afirmando desde hace algunos
Llevo tiempo interesándome por ese banco de pruebas histórico que es la UE, y una y otra vez me asalta la duda de si no será posible que el presente le haya dado la espalda ya a este proyecto a pesar de que todavía ninguno de nosotros, hombres y mujeres de principios del siglo XXI, nos hayamos dado cuenta.
Nadie dijo que fuera a ser fácil. Es cierto. Cualquier proyecto de la magnitud de la UE, en el que son