Archivo de la etiqueta: Música
Eco
Eco, eco, eco... Morrissey. Recuerdo a un chaval que escuchaba sus canciones en clase de Griego, hace un cuarto de siglo. Entonces no parecían estúpidos, ni el chaval ni Morrissey. Ahora, veinticinco años de afeitados después, el espejo me ha … Sigue leyendo
Mi vida de Bob Dylan
El primer elepé que compré en mi vida, allá por 1975, en la desaparecida librería Ares de Castellón, fue Blood On The Tracks, de Bob Dylan. Era un lujoso primera edición que contenía un gigantesco desplegable con las portadas de los anteriores álbumes de Dylan en una cara y las letras de BOTT en la otra. Las primeras audiciones, sin embargo, me dejaron perplejo. Aunque yo había comprado el disco casi por ciencia infusa, y no era por tanto ningún connoiseur de su estilo, el tío Bob sonaba oscuro, cavernoso, puede que siniestro. Empezaba a dudar si había empleado bien aquellas 375 pesetas. A punto de trocar emoción en decepción —ah, el hermoso ritual de la compra de vinilos, perdido para siempre…—, un rayo divino cayó del nirvana sobre mi cocorota: el motor del pickup jamás había funcionado a 33 rpm, pues aquel no solo era mi primer elepé sino también el primero que entraba en casa, que hasta entonces solo había conocido singles y epés a 45 y 78 rpm. Total, que hubo que ayudar al plato a dar vueltas, dale que te pego con la mano, en una especie de scratching anterior en dos años al que luego desarrollaría Grand Wizard Theodore. Escuchado el disco ya en condiciones, me cayó la baba. He de añadir que mi río de baba dylánica nunca se ha agotado. Sigue leyendo
El rock o la última muerte de un muerto
Leo dos artículos en El País sobre la muerte del rock, música que es una de mis religiones alternativas. Uno se titula El rock ya no gobierna la música, y el otro, de Diego G. Manrique, al que ya leía hace varias geológicas en aquel Disco Express de 25 pesetas con Ordovás (Job), Gonzalo García Pelayo (luego casinero de fama mundial) y el resto de la peña, Última oportunidad para regenerarse. No puedo por menos que sentir decepción ante el contenido de ambas piezas, ya que ahora resulta que el rock está muerto porque no vende discos, cuando ha sido precisamente la consideración de producto comercial masivo lo que acabó con el rock hace unas tres décadas (en 2005 escribí que el rock murió hacia 1982-1983; me sigue valiendo la fecha, con todo lo que implique de simplificación). Sigue leyendo


















